El error de México sería esperar que Trump cambie
México debe tomar en cuenta otra realidad. El proteccionismo estadounidense no es exclusivo de los republicanos porque los demócratas también defienden industrias, empleos y sindicatos de su país.

EDUARDO RUIZ-HEALY
Mañana habrá elecciones en Estados Unidos para renovar la Cámara de Representantes y parte del Senado. Si los demócratas ganan el control de una o ambas cámaras, Donald Trump tendrá mayores dificultades para gobernar, pero México cometería un error si supone que ese resultado lo obligará a modificar su política económica y exterior, reducir los aranceles que afectan a las exportaciones mexicanas o cambiar su posición frente al T-MEC en vista de que conservará facultades suficientes para mantener buena parte de sus decisiones, aunque enfrente una oposición más fuerte en el Congreso.
Reuters informó ayer que los demócratas preparan iniciativas para eliminar algunos aranceles, revisar las facultades presidenciales para imponerlos e investigar las exenciones concedidas a empresas y sus efectos sobre consumidores y fabricantes. Sin embargo, Trump puede vetar leyes aprobadas por el Congreso. Para superar ese veto se necesitan dos tercios de los votos en ambas cámaras, una mayoría que los demócratas no alcanzarán. Trump y su equipo llevan meses preparando medidas que podrán llevar a cabo sin autorización del Congreso, como nuevos aranceles a minerales críticos y turbinas eólicas y, aunque la Suprema Corte de EE.UU limitó hace meses el uso de sus poderes económicos de emergencia para gravar importaciones, aún conserva otras facultades. Una mayoría demócrata vigilará sus decisiones, pero no podrá impedir que lleva a cabo la mayoría de ellas.
México debe tomar en cuenta otra realidad. El proteccionismo estadounidense no es exclusivo de los republicanos porque los demócratas también defienden industrias, empleos y sindicatos de su país. Una cosa es que cuestionan los aranceles de Trump cuando perjudican a sus consumidores y empresas, y otra cosa es que estén dispuestos a abrir más su mercado a los productos mexicanos. La diferencia importa porque más de cuatro quintas partes de las exportaciones de México van a EE.UU, miles de empresas dependen de las reglas que Trump imponga a los automóviles, el acero, el aluminio y otros productos, y la incertidumbre afecta decisiones de inversión, contratación y producción.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum debe negociar con el de Trump y, al mismo tiempo, fortalecer sus relaciones con legisladores de ambos partidos, gobiernos estatales y empresas estadounidenses que necesitan productos mexicanos. También debe lo que establece el T-MEC, exigir el cumplimiento de sus mecanismos de solución de controversias y, como Canadá, buscar nuevos mercados sin abandonar las ventajas de la integración norteamericana.
No hay razones para suponer que una derrota republicana volverá a Trump más moderado o razonable. En las últimas semanas ha tenido comportamientos y declaraciones cada vez más extravagantes, como sus comentarios sobre las nalgas de algunos políticos de su partido.
Las elecciones de mañana pueden modificar el equilibrio político en EE.UU, pero Trump seguirá en la Casa Blanca hasta enero de 2029 y México no puede esperar dos años para saber si mejoran las condiciones comerciales. Debe defender sus intereses con independencia de quién controle el Congreso y negociar con Trump tal como gobierna y no con el Trump que algunos ilusos o desinformados esperan que surja después de las elecciones.
EDUARDO RUIZ-HEALY
@ruizhealy
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