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Las fuerzas armadas y sus empresas 

López Obrador no sólo introdujo a militares y marinos a tareas propias de los civiles, para lo cual no están preparados, sino que también los dotó de empresas privadas a nombre de la Secretaría de la Defensa

Rubén Aguilar

En el sexenio anterior, el presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) decidió militarizar la administración pública, y dar a los militares y marinos responsabilidades antes a cargo de los civiles.

Así, dio marcha atrás al proceso histórico de desmilitarización de la administración pública, que inicia con la presidencia civil de Miguel Alemán Valdés (1946-1952), política que se mantuvo hasta 2018.

López Obrador no sólo introdujo a militares y marinos a tareas propias de los civiles, para lo cual no están preparados, sino que también los dotó de empresas privadas a nombre de la Secretaría de la Defensa (Sedena) y la Secretaría de Marina (Semar).

Días atrás, las y los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), decidieron legalizar las propiedades de las empresas otorgadas por López Obrador a las fuerzas armadas.

Y para eso declararon constitucional las reformas que en 2023, aprobó en el Legislativo la mayoría de Morena, por instrucciones directas de López Orador, a las que no se les movió ni una coma, que es la nueva práctica legislativa.

En aquel entonces se aprobaron las reformas a la Ley de Aeropuertos y a la Ley de Aviación, para que la Sedena pudiera al mismo tiempo ser dueña de la aerolínea Mexicana de Aviación y trece aeropuertos.

La oposición argumentó, que lo aprobado por la SCJN viola el principio constitucional de la libertad de competencia económica y abre la puerta a actividades monopólicas de parte de las fuerzas armadas.

En 2023, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), recomendó no aprobar estas reformas, porque podía impedir la existencia de condiciones de neutralidad competitiva en el transporte aéreo y la administración de aeropuertos. En junio de 2025, el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo despareció a la Cofece.

Ahora las empresas de la Sedena, registradas como Sociedad Anónima de Capital Variable, son: Tren Maya S.A. de C.V; Grupo Mundo Maya S.A. de C.V., que es dueña de trece aeropuertos, siete hoteles, cuatro parques y dos museos; Aerolínea del Estado Mexicano, S.A. de C.V. (Mexicana) y Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, S. A. de C.V.

Y en el caso de la Semar, las empresas registradas como Sociedad Anónima de Capital Variable, son: Ferrocarril del Itsmo de Tehuantepec, S.A. de C.V.; Grupo Aeroportuario Marina, S.A. de C.V, que administra siete aeropuertos entre ellos el de la Ciudad de México.

Las empresas propiedad de la Sedena y la Semat, no son rentables, algunas nunca lo podrán ser, y para poder operar requieren de cuantiosos subsidios del Gobierno federal, que en el caso del Tren Maya y el Ferrocarril del Itsmo de Tehuantepec es del 97%.

Un general de división, ahora retirado, me dice que la Sedena y la Semar no deberían tener empresas privadas, eso no está dentro de su misión, y los militares y marinos no están formados para gestionar ese tipo de estructuras.

Y también que espera el día que un secretario de la Sedena y uno de la Semar decidan regresar esas empresas al Gobierno federal, para volver a la misión que les señala la Constitución.

Rubén Aguilar Valenzuela

@RubenAguilar