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Se le cae la narrativa a Lemus

El registro de lo sucedido este domingo frente a la Casa Jalisco y sus alrededores no queda solamente en el plano policiaco, aunque este sea el más evidente.

Julio Hernández López

Astillero

Es insostenible la versión del gobernador Pablo Lemus que pretende atribuir la represión de este domingo a las provocaciones de una fuerza de choque de unas 400 personas. Por el contrario, en redes sociales se multiplican los testimonios gráficos y orales que muestran a los policías predispuestos al ataque contra manifestantes, policías incitadores y persecutores, golpeadores sin disimulo de los detenidos.

El registro de lo sucedido este domingo frente a la Casa Jalisco y sus alrededores no queda solamente en el plano policiaco, aunque este sea el más evidente. Además, “al estilo Jalisco” (el Jalisco de los gobiernos panistas, priistas y emecistas, orgullosos de reprimir para demostrar que en este Estado no se tolera a los “revoltosos”) a los 39 detenidos por los antimotines se les negó la asesoría de abogados, se les ocultaron las acusaciones judiciales en su contra y, en varios casos, se les liberó haciéndoles firmar diversos documentos, con la advertencia de que no deberían considerar la presentación de demandas contra los policías por violencia y otros abusos.

Varios de los detenidos, luego de salir de la fiscalía estatal de justicia, señalaron haber sido capturados al azar, golpeados por grupos de policías, sometidos a burlas (arrojarlos a charcos de agua lodosa, por ejemplo) y desproveídos de defensa legal. A la hora de cerrar esta columna habían quedado en libertad, en varios casos bajo reserva de posible continuidad de las investigaciones, 32 de los 39 detenidos que reconoció la fiscalía jalisciense de justicia (testimonios y entrevistas en https://goo.su/pAid). A las afueras de esta fiscalía, en un campamento improvisado de familiares, amigos, abogados y activistas se sostenía la convicción de que el Gobierno estatal buscó chivos expiatorios.

En el terreno político, el gobernador Lemus no recibió un apoyo más o menos firme ni siquiera de su propio partido, pues el dirigente formal de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, expresó reconocimiento a la protesta ciudadana contra el agua sucia y tóxica que se suministra a la población, se sumó al dicho de Lemus de investigar cada caso y “reparar” abusos y excesos policiacos si se hubieran cometido. No hubo un respaldo clamoroso ni un cierre de filas del mando naranja aparente (el real lo ejerce Dante Delgado), acaso atrapado el jalisciense en la grilla interna de MC relacionada con Sonora (Colosio Riojas), Nuevo León (Samuel y Mariana) y otros puntos de rojo naranja.

La presidenta Sheinbaum también expresó rechazo a la represión y pidió al Gobernador de Jalisco esclarecer los hechos. Un punto preocupante sigue siendo el de las pretensiones de Lemus de encubrir formas de privatización del servicio de agua. Uno de los señalamientos en pancartas, pintas y coros de manifestantes del domingo fue en contra de posibles inversiones privatizadoras “sionistas”.

En la mañanera, la Presidenta señaló: “Nosotros lo que no estamos de acuerdo es apoyar la privatización -de ningún- del servicio del agua y que, en todo caso, técnicamente resolvamos conjuntamente, con recursos comunes, el problema de la contaminación del agua en Jalisco, que es un problema y hay que atenderlo (...) Y el Gobernador tiene otro proyecto, y él quiere financiarlo bajo un esquema. Nosotros no estamos de acuerdo en que ese esquema represente la privatización de los servicios. Entonces, claro que él tiene atribuciones autónomas en su Estado para resolverlo”.

Y, mientras hoy se realiza una más intensa movilización de trabajadores del IMSS en demanda de aumento salarial real y suministro de material adecuado y suficiente para atención de derechohabientes, con los charrificados líderes oficiales del sindicato en plena organización de una “encuesta” (mmm, con lo nada manipulables que son tales ejercicios) para definir cómo definir tales puntos, ¡hasta mañana, con el dirigente panista Jorge Romero abriendo la puerta a “alianzas” partidistas (“Alito” ha de brincar de gusto) con tal de “quitar” del poder a Morena!

Julio Hernández López