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Nuevos orcos

Morena convertido en Sauron, acumulando poder, recursos, instituciones y ejércitos de operadores.

Denise Dresser

Denise Dresser

En las entrañas de la Tierra Media, donde la oscuridad engendra monstruos, nacen los orcos. Criaturas brutales, deformadas, fabricadas para servir a Sauron. Salen del lodo, gruñendo, empujándose, listas para conquistar y destruir. La escena de El Señor de los Anillos viene a la mente al observar la fábrica de candidaturas de Morena rumbo a 2027. Una maquinaria que produce aspirantes cuestionables, métodos turbios, acuerdos inconfesables. Nuevos orcos electorales. Y con ellos, el temor ante el futuro de nuestro País, por el que avanzan las fuerzas del mal.

Morena presume un método novedoso: Las encuestas. El pueblo decide, dicen. Pero el pueblo desconoce las preguntas, las ponderaciones, las metodologías, los resultados completos. Ignora cómo se resuelven las discrepancias y quién determina al ganador. La metodología morenista es una caja negra del mago traicionero -Saruman- de la cual salen candidatos ungidos por una dirigencia que interpreta la voluntad popular a conveniencia. Encuestas manoseables. Reglas maleables. Resultados negociables. El dedazo disfrazado de democracia participativa. En las entrañas de Isengard, Saruman fabricaba orcos. En las entrañas de Morena, la dirigencia fabrica candidaturas que se les parecen.

Ahí están las contradicciones del poder ejercido a oscuras. Andrea Chávez, promovida anticipadamente mediante una campaña escandalosa, quedó fuera de Chihuahua, pero se le regaló Ciudad Juárez. Tatiana Clouthier denunció la traición a los principios morenistas después de perder la nominación en Nuevo León. En Zacatecas prevaleció una figura vinculada a la familia Monreal. En Nayarit, Jasmine Bugarín fue designada pese a que otro aspirante encabezó la encuesta. Las mediciones supuestamente eligen, pero las facciones realmente deciden.

Y entre los grandes ganadores aparece el Partido Verde. El partido más deshonroso de México. Una franquicia oportunista sin principios reconocibles, que ha vendido su apoyo al mejor postor durante décadas. Ahora recibe candidaturas en Nayarit, Baja California Sur y Quintana Roo. Incluso amenaza con competir por su cuenta en San Luis Potosí, promoviendo a la esposa del Gobernador. Los Nazgûl de la política mexicana, cambiando de amo sin cambiar de prácticas. Morena les entrega posiciones, influencia y posibilidades de perpetuación. El tucán convertido en ave del mal, graznando.

El reparto revela más. De 17 designaciones, siete respondieron a gobernadores, seis a Palacio Nacional y cuatro a negociaciones con el Verde. No parece una fiesta democrática. Parece un homenaje a Mordor. Gobernadores buscando heredar el poder, blindar intereses, preservar privilegios. Claudia Sheinbaum obligada a negociar con los grupos heredados de López Obrador, administrar vetos y tolerar cacicazgos.

¿Qué revela todo esto de Morena, a quince años de su nacimiento? Su metamorfosis en aquello que prometió combatir. Un partido de tribus, clientelas, virreyes y caciques. El viejo PRI con nuevos colores. Antes había cargada, tapados y dedazo. Ahora hay coordinadores, encuestas y acuerdos cupulares. Cambió el vocabulario, no la lógica. La regeneración terminó siendo restauración. La democracia interna, simulación. La transformación, reproducción del poder. El mismo Gollum persiguiendo el anillo sexenal.

Peor aún: El árbitro tampoco arbitra. En el INE, el bloque encabezado por Guadalupe Taddei frena una propuesta para fiscalizar los recursos de las precampañas anticipadas. Mientras Morena adelanta su maquinaria electoral, el instituto rehúye colocarle una lupa. Arturo Castillo advirtió sobre el daño irreparable a la equidad. Carla Humphrey exigió reglas. Prevaleció la inacción. La captura institucional no siempre requiere órdenes explícitas. Bastan omisiones convenientes de los Grima Lengua de Serpiente, aduladores serviles del poder.

Morena convertido en Sauron, acumulando poder, recursos, instituciones y ejércitos de operadores. Sus orcos y Nazgûl avanzando. Del otro lado, hobbits, elfos y hombres intentando resistir con pocas armas, escasos recursos y una oposición execrable. En un campo de batalla carcomido por la violencia, la intervención criminal y los pactos entre políticos y narcotraficantes. La elección del 2027 será una lucha feroz por impedir que la oscuridad termine de devorarlo todo. Porque los nuevos orcos ya están saliendo de la fábrica. Y vienen por la Tierra Media.

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