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Premio a Anne Carson

En Coahuila hay un premio internacional de letras que lleva el nombre de Manuel Acuña. ¿Quién lo recibió en 2019? Anne Carson, actual ganadora del Premio Nobel de Literatura. O sea que nos adelantamos siete años en reconocer el mérito de la escritora canadiense.

. Catón

De política y cosas peores

“Acúsome, padre, de que anoche le acaricié el busto a mi novia”. Eso le confesó un muchacho al joven curita Tomino. Preguntó el novel presbítero: “Las caricias ¿fueron por encima de la ropa o por debajo?”. “Por encima” -precisó el penitente. Le indico el padrecito: “En adelante ponte más aguzado. La penitencia es la misma”. El conductor del noticiero de televisión informó a sus oyentes: “Hay dos noticias, una mala y una buena. La mala: Nos acaban de invadir los marcianos. La buena: Comen políticos de baja calidad y mean gasolina de alto octanaje”. Pepito le dijo a Juanilito: “Los niños no vienen de París. Vienen de Estados Unidos”. Poseída por amorosa pasión Dulcibella le dijo emocionada a Liberiano: “¡Toma mi corazón! ¡Toma mi alma! ¡Toma mi voluntad! ¡Toma mi pensamiento!”. “Qué mala eres -le reprochó el tal Liberino-. Te estás guardando lo mejor”. El cavernícola pintó en la pared de la gruta un mamut con tres pares de colmillos. Un amigo lo criticó (a los artistas nunca les faltan críticos): “¿Cuándo has visto un mamut así?”. “Nunca -reconoció el pintor-. Pero voy a volver locos a los paleontólogos”. “Por una mirada un mundo. /Por una sonrisa un cielo./ Por un beso ¡yo no sé / qué te diera por un beso!”. Más de una vez le dije a alguna muchachita, en la preciosa Alameda de Saltillo, esos versos de Bécquer que con juvenil desfachatez me atribuía, y que nunca dejaban de rendirme frutos. Leovigildo besó en los labios a Clorina. Le dijo: “Los besos son el lenguaje del amor”. Pidió ella: “Entonces háblame más bajito”. La poesía no sirve para nada, pero sin ella no podríamos vivir. La frase se atribuye a Antonin Artaud, francés, como el pan. Mi ciudad es rica en poetas. Antaño se decía: “En Saltillo el que no es poeta hace cajeta”. La cajeta es un dulce sabrosísimo hecho con pulpa de membrillo o perón, los frutos emblemáticos de la comarca. Ahora hay pocos perones y membrillos, y ya no hay tantos poetas, pero se sigue haciendo la cajeta en las cocinas saltilleras, y se guarda la memoria de Manuel Acuña, sin importar que algunos lo confundan con pelotero de beisbol al ver en sus efigies la inscripción “Al vate Manuel Acuña”. La estatua más bella de la ciudad es la del infortunado poeta, labrada en mármol por Jesús Contreras. Una leyenda afirma que la mujer desnuda, que a los pies del bardo simboliza a la musa, es Santa, la heroína de la novela de Gamboa. El escultor habría dibujado en la morgue el cuerpo de la famosa prostituta para modelo de su monumento. En Coahuila hay un premio internacional de letras que lleva el nombre de Manuel Acuña. ¿Quién lo recibió en 2019? Anne Carson, actual ganadora del Premio Nobel de Literatura. O sea que nos adelantamos siete años en reconocer el mérito de la escritora canadiense. Diré como se dice con ufanía y orgullo para resaltar un logro propio: “Ai nomás”. El cuento que hace bajar hoy el telón de esta columna es de los prohibidos tanto por el buen gusto como por la moralidad. En él aparece una palabra inconveniente que los tórculos deberían rechazar, y el contenido del relato es sobremanera sicalípticos. Se hace eso del conocimiento de las personas afectadas de pudicia -también se dice pudicicia- a fin de que eviten su lectura. El avieso galán de la ciudad se casó con la linda rancherita. Al terminar el primer trance de amor la desposada le dijo a su amador: “Me dijiste que nada más tú tienes esa parte, y sé que tu primo Pitorrango también la tiene”. Replicó él, divertido: “Es que yo tenía dos, y le regalé una”. “Pos sí que eres pend… -acotó la rancherita-. Le regalaste la mejor”. FIN.