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Las mujeres del Nobel

El premio a Navi provocó un berrinche ridículo más en la Casa Blanca: Donald Trump afirmó que él merecía el Nobel porque ha resuelto ocho conflictos internacionales y evitó la destrucción total del mundo

Ernesto  Camou

Batarete

Esta semana se dieron a conocer los premios Nobel de 2026. El de economía se anunciará el lunes 12 de octubre. Por lo pronto son ocho los premiados: El Nobel de Física fue para el belga Francis Halzen; el de química para el francés Henri B. Kagan y el japonés Kenso Soai. Anne Carson, poeta canadiense, recibió el de literatura y Navanethem Pillay, más conocida como Navi, sudafricana, recibió el premio Nobel de la Paz.

Conviene destacar a las dos damas excepcionales que obtuvieron el galardón: Anne Carson nació en Toronto, tiene 76 años y desde su juventud se ha dedicado a las letras, la poesía y el magisterio. Ella es muy discreta sobre su vida privada, y sólo afirma que “vive en Canadá”. Sus escritos y poemas la sitúan como la mejor poeta actual en lengua inglesa, y su obra, afirma la Academia Sueca, “se ha centrado en la intersección entre la obsesión del filólogo por las palabras y el deseo del poeta por encontrar nuevos significados”.

Su escritura está cimentada en la tradición de la antigua Grecia. Ha traducido a los clásicos con tanta pericia que algunos estudiosos opinan que, con independencia del original antiguo, sus traducciones son una aportación literaria valiosa. Muchas de sus obras han sido publicadas en español por editoriales como Vaso Roto, Lumen y Pre-Textos. Habrá que buscar, entre otros, estos títulos: Eros dulce y amargo, La belleza del marido, Autobiografía de Rojo, Nox (un libro objeto), Tipos de agua y Las mujeres troyanas (teatro).

Navi Pillay es una jurista con raíces tamiles del Sur de la India, cuyos abuelos emigraron a Sudáfrica, a fines del siglo XIX. Ella tiene 85 años, estudió Derecho, se doctoró como abogada y desarrolló una intensa batalla contra el apartheid, defendió a Nelson Mandela y apoyó enérgicamente la causa de los derechos de la mujer. Ha sido jueza en la Corte Internacional de La Haya y desde 2008 hasta 2014 fue la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Entonces ella manifestó que desde ese puesto debía ser “la voz de las víctimas en todo el mundo”.

Actualmente Navi Pilley preside la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado. Desde esa posición subrayó que tanto Hamas y otros grupos palestinos, al igual que Israel, han cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad en las operaciones militares en la Franja de Gaza. Y subrayó que Israel ha cometido cuatro de los cinco actos genocidas definidos para la prevención y sanción de ese delito.

El presidente del Comité Noruego del Nobel de la Paz, único reconocimiento que no entrega la Academia Sueca, reconoció que Pillay se hizo merecedora al premio por sus esfuerzos para promover la paz y el Derecho internacional. Y aseguró que hay un hilo conductor que va desde sus trabajos iniciales, como la defensa de Nelson Mandela, hasta su dedicación como jueza en algunos casos internacionales clave: “Ella ha trabajado para que los estados y sus dirigentes respondan por sus actos y ofrezcan esperanza a las víctimas”. La portavoz de la oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos comentó que el reconocimiento demostraba la necesidad y valor de esos derechos, y esperaba que el premio sirviese para “animar, alentar e inspirar a otras personas para alzar la voz en defensa de los derechos humanos en todo el mundo”.

El premio a Navi provocó un berrinche ridículo más en la Casa Blanca: Donald Trump afirmó que él merecía el Nobel porque ha resuelto ocho conflictos internacionales y evitó la destrucción total del mundo (¡no...! ¡pos sí!) al impedir que Irán obtuviera armas nucleares, que el Comité del Nobel se desprestigiaría si no se lo otorgaba y que ese organismo tiene fama de no dárselo a gente como él... y procedió a sancionar a la Corte Penal Internacional donde Navi ya no es jueza desde 2008.

Infantil y patético.

Ernesto Camou Healy