Un Seguro muy inseguro
La 4T destruyó el sistema de salud que operaba en México, y lo ha llevado a un extremo cuyas carencias provocan graves daños a los asegurados.

De política y cosas peores
Don Algón era sexagenario, pero no ajeno al sexo. En compañía de una rubia ojiazul de esculturales formas fue a pasar el fin de semana en un hotel de playa. Llegados que fueron a la habitación lo primero que hizo el salaz ejecutivo fue colocar el letrero de “No molestar”, y luego fue hacia su pareja con evidentes deseos de dar inicio a las acciones. Ella llevó a cabo algunas que desconcertaron al añoso galán. Por principio de cuentas se quitó la peluca que la hacía parecer rubia, aunque no lo era. Luego se sacó los pupilentes que daban a sus ojos un ficticio color azulino. Seguidamente se despojó de los rellenos de gutapercha y caucho a los que debía sus espurias redondeces delanteras y traseras. La damisela advirtió la confusión y enojo de su invitante, y antes de que éste pudiera presentar reclamación alguna le dijo: “Usted también dio un nombre falso en la administración”. El primer día de clases la maestra les indicó a los niños: “Si sienten ganas de ir al baño levanten la mano”. Preguntó Pepito: “¿Y a poco levantando la mano se quitan las ganas?”. Menegilda, la nueva mucama de la casa, se sobresaltó al ver en la sala una estatuilla que le pareció indecente. Doña Panoplia notó su azoro y le explicó: “Esa figura proviene del África. Es un símbolo fálico”. Declaró Mengilda: “Pos con perdón de la señora, a mí me parece otras cosa”. Entiendo que cafiaspirinas sí hay, algunas. Y también mejoralitos, unos pocos. De todos los demás medicamentos se observa una grave escasez en el Seguro, que desde que Morena se hizo del poder se ha vuelto muy inseguro, si me es permitido el deplorable juego de palabras, por más que esto no es cosa de juego. En efecto, la 4T destruyó el sistema de salud que operaba en México, y lo ha llevado a un extremo cuyas carencias provocan graves daños a los asegurados. La ridículamente llamada 4T les da a los pobres con una mano, y les quita con dos. Las dádivas en dinero que les otorga para comprar popularidad y votos quedan nulificadas por el alto costo que en materia de salud deben pagar por causa de la ineficacia a que han llegado los sistemas de salud, y de las deficiencias en el abasto de medicinas desde el sexenio de López Obrador hasta el presente. Grandes fracasos ha tenido el obradorismo en todos los renglones, pero principalmente en los de salud, seguridad y educación. Bajo el dominio de quienes dominan, el País no sólo ha retrocedido: También ha ido hacia atrás. “No somos iguales”, proclaman. Y es cierto. Son, como en el Potrero dicen, más piores. Quizá por eso me está doliendo en este momento la cabeza. ¿Alguien tiene una cafiaspirina o un mejoralito?... Don Martiriano llegó a su casa 5 minutos después de la hora acostumbrada. Sin siquiera saludarlo su mujer, doña Jodoncia, le espetó: “¿Cuántas veces te he dicho que no debes llegar tarde?”. “Perdóname -pidió don Martiriano, humilde-. Ignoraba que debía llevar la cuenta”. “No me atrevo a pedirle aquellito a Florilina -le confió Candidito a su amigo Sabidel-. La veo tan casta y honesta; tan virtuosa y pura; tan ajena a las cosas mundanales, que temo hacer agravio a su inocencia y doncellez. Si se lo pido ¿crees que me lo dará?”. “Claro que sí -le aseguró el amigo. ¿Por qué habría de hacer contigo una excepción?”. La linda Loretela estaba muy enamorada de su novio, un hombre llamado Berelicio Botiné. Fue a un taller de tatuajes y le pidió al encargado que le tatuara en cada uno de los hemisferios glúteos una B mayúscula. Esa misma noche la chica, orgullosa, le mostró el tatuaje a su enamorado. Lo vio él y preguntó, celoso: “¿Quién es Bob?”. (No le entendí). FIN.
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