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El Cártel del Golfo no desapareció

El Cártel del Golfo, fundado en Matamoros, Tamaulipas, es uno de los grupos criminales más antiguos de México. Sus antecedentes se remontan al contrabando de alcohol hacia Estados Unidos durante la década de 1930.

Eduardo Ruiz-Healy

Eduardo Ruiz-Healy

Fue detenido Jesús Manuel “N”, El Bebo, señalado como operador financiero de Los Metros, facción del Cártel del Golfo. Su captura se dio durante operativos realizados los días 24 y 25 en Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas. Las autoridades lo relacionan con una red de contrabando fiscal de hidrocarburos procedentes del extranjero y aseguran que trabajaba bajo las órdenes de César “N”, El Primito, jefe de Los Metros en Nuevo León y Tamaulipas. El Bebo ya tenía una orden de aprehensión federal por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

En 19 cateos fueron detenidas tres personas y asegurados trece inmuebles, cuatro tanques fijos tipo cisterna, dos aeronaves, 50 vehículos, 107 remolques cisterna, 84 tractocamiones, 49 camiones recolectores de basura, once bombas despachadoras y unos 500,000 litros de combustible, además de metanfetamina, cartuchos y dinero. La información oficial no precisa la capacidad de los tanques y remolques, dónde estaban las bombas y el combustible ni cómo se distribuyeron los bienes entre los tres estados. Tampoco explica qué función cumplían los camiones de basura.

Los Metros forman parte de una organización que muchos consideran casi desaparecida. No es así. El Cártel del Golfo, fundado en Matamoros, Tamaulipas, es uno de los grupos criminales más antiguos de México. Sus antecedentes se remontan al contrabando de alcohol hacia Estados Unidos durante la década de 1930. En los años 80, bajo Juan García Ábrego, se convirtió en una poderosa organización de narcotráfico. Su sucesor, Osiel Cárdenas Guillén, reclutó a ex militares de fuerzas especiales para formar los sangrientos Los Zetas como su brazo armado.

Cárdenas fue detenido en 2003 y extraditado a EE.UU en 2007. Los Zetas se separaron del Cártel del Golfo y alrededor de 2010 ambas organizaciones iniciaron una guerra por el control del Noreste. Las capturas y muertes de otros dirigentes aceleraron la división interna. Osiel regresó a México en diciembre de 2024 después de cumplir su condena en EE.UU y permanece preso en El Altiplano sujeto a procesos pendientes.

Lo que desapareció fue el Cártel del Golfo como organización unificada bajo un solo jefe. Sus rutas, estructuras regionales y negocios sobrevivieron. La DEA considera a Los Metros y Los Escorpiones sus dos facciones más poderosas y también identifica a Los Ciclones. El Gobierno de Canadá identifica cinco: Estas tres, Los Rojos y Las Panteras. No están subordinadas a un mando central y algunas se enfrentan entre sí.

Los Metros mantienen además una alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Según la DEA, facilita el tráfico de drogas de ambos grupos hacia EE.UU y le proporciona al CJNG acceso a cruces fronterizos y al puerto de Altamira. Además del narcotráfico, las autoridades relacionan a Los Metros con el tráfico de personas y armas, la extorsión, el lavado de dinero y el tráfico de combustibles.

El caso de El Bebo muestra por qué es equivocado dar por desaparecido a un cártel cuando pierde a sus principales jefes. El Cártel del Golfo de García Ábrego y Osiel Cárdenas ya no existe como antes. Sus facciones sí, y algunas conservan capacidad para operar redes criminales que abarcan varios estados y hacer multimillonarios negocios.

Eduardo Ruiz-Healy

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