En México no hay paz
Los obispos plantean que la paz “no puede reducirse a la ausencia de enfrentamientos.

El 21 de septiembre se celebró el día Internacional de la Paz y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) dio a conocer el llamado La paz es tarea de todos donde reconocen que la paz “no puede construirse desde un solo sector ni imponerse desde arriba; necesita del encuentro y de la participación de todos”.
Los obispos plantean que la paz “no puede reducirse a la ausencia de enfrentamientos. Para millones de mexicanos significa algo mucho más concreto: Poder salir de casa, trabajar, transitar por una carretera, abrir un negocio o formar una familia sin miedo”.
Y describen la realidad que se vive en México y aseguran que “no podemos hablar de paz ignorando el dolor que atraviesa a tantas comunidades de México. La violencia continúa arrebatando vidas, provocando desapariciones, desplazando familias, sometiendo a comerciantes y trabajadores mediante la extorsión y sembrando temor en pueblos y ciudades”.
Añaden que “detrás de cada persona asesinada, desaparecida, desplazada o extorsionada hay una vida y una familia heridas. Ninguna sociedad puede acostumbrarse a ello. Cuando la sociedad no ofrece a los jóvenes pertenencia, oportunidades y esperanza, otros grupos pueden ocupar ese vacío y ofrecerles, de manera destructiva, identidad, dinero y poder. No podemos permitir que la violencia se vuelva parte del paisaje ni que el miedo determine nuestra manera de vivir”.
Los obispos ofrecen un panorama de la realidad de inseguridad que se vive en México que no corresponde con la visión que la presidenta Sheinbaum Pardo ofrece en todas sus mañaneras, donde según ella en el País todo marcha, y no existe ningún problema más que lo que inventan todos los que no piensan como ella.
Y reiteran su “llamado a las autoridades de los distintos órdenes de Gobierno a cumplir con su responsabilidad de garantizar la seguridad, el estado de Derecho y el acceso efectivo a la justicia”, cosa que en los hechos no ocurre, aunque ellos no lo afirman, pero lo dan a entender.
“México no está condenado a la violencia. Creemos en la capacidad de nuestro pueblo para encontrarse, organizarse y reconstruir aquello que la violencia ha roto. La paz comienza cuando dejamos de considerar al otro como enemigo; cuando somos capaces de escuchar a las víctimas; cuando rechazamos la corrupción y la impunidad; cuando educamos a nuestros hijos en el respeto a la dignidad humana; y cuando cada comunidad decide no permanecer indiferente ante el sufrimiento de sus hermanos”, dicen los obispos.
Y reiteran que “se trata de una paz verdadera, que nace de la justicia, del encuentro, del perdón y del respeto irrestricto a la dignidad de cada persona. En este Día Internacional de la Paz hacemos un llamado a todos los mexicanos: No nos acostumbremos a la violencia. No renunciemos a la paz. Construyámosla juntos, todos los días, desde el lugar que a cada uno le corresponde”.
Los obispos exhortan a las familias a “erradicar la violencia de sus hogares, educar para la fraternidad y promover el respeto; a las escuelas, a formar ciudadanos responsables; a los medios de comunicación, a contribuir a una cultura del encuentro y de la verdad, no de la violencia ni de la polarización; a los empresarios, a generar empleo digno y a no ceder ante la corrupción; a las iglesias y organizaciones sociales, a acompañar, reconstruir vínculos y abrir caminos de reconciliación”.
Rubén Aguilar Valenzuela
@RubenAguilar
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