Tasas más altas en EE.UU, menos margen para México
La decisión estadounidense llega cuando el petróleo sigue caro.

Eduardo Ruiz-Healy
La Reserva Federal de Estados Unidos elevó ayer en 0.25 puntos porcentuales su tasa de referencia, a un rango de 3.75% a 4.00%. La decisión fue unánime. La inflación sigue por encima de la meta de 2% y la mediana de las proyecciones de sus integrantes para el cierre de 2026 subió de 3.8% en junio a 4.1%, nivel compatible con otro aumento de 0.25 puntos este año.
Para México, el dato importante es que se reduce el margen del Banco de México para bajar su tasa. Banxico la mantiene en 6.50% y volverá a decidir el 24 de septiembre. Antes del aumento de la Fed, la diferencia entre la tasa mexicana y el punto medio del rango estadounidense era de 2.88 puntos porcentuales; ahora es de 2.63. Si la Fed vuelve a subir 0.25 puntos y Banxico mantiene la suya, disminuiría a 2.38.
Ese diferencial ha contribuido a la fortaleza del peso. Los instrumentos en pesos siguen ofreciendo un rendimiento mayor que los de EE.UU y eso favorece la entrada o permanencia de capitales. Si la ventaja se reduce, también disminuye ese incentivo. El diferencial no determina por sí solo el tipo de cambio. También influyen el comercio exterior, la inversión, las finanzas públicas y la percepción de riesgo.
Banxico tiene otro problema. La inflación general fue de 3.26% anual en agosto, pero la subyacente llegó a 3.88% y la de servicios a 4.33%. Reducir la tasa abarataría el crédito, pero hacerlo mientras la Fed la aumenta estrecharía todavía más el diferencial. Si eso presiona al peso, las importaciones pueden encarecerse y añadir presión a los precios. Mantener la tasa en 6.50%, en cambio, prolongaría el costo elevado del dinero.
Ese costo lo pagan empresas, familias y Gobierno. El crédito para invertir, comprar vivienda, financiar inventarios o consumir seguiría siendo caro. Las empresas que contraten nueva deuda en dólares enfrentarían además un costo financiero mayor y las nuevas colocaciones del Gobierno en los mercados internacionales podrían resultar más caras.
La decisión estadounidense llega cuando el petróleo sigue caro. Ayer el Brent cotizaba en 105.83 dólares por barril y el WTI en 102.51. La Fed elevó de 3.6% a 3.7% su previsión de inflación para 2026 y de 2.2% a 2.3% la de crecimiento. Además, ahora proyecta que la inflación volverá a 2% hasta 2029. En junio esperaba cerrar este año con una tasa de 3.8%; tres meses después la proyección es 4.1%.
Ese cambio es importante para México. Hace tres meses, el escenario apuntaba a tasas estadounidenses más bajas. Ahora la Fed volvió a subirlas y sus proyecciones indican que podrían permanecer altas más tiempo. Banxico no está obligado a seguirla, pero tampoco puede ignorarla porque el diferencial influye en los flujos de capital, el peso y, por esa vía, en la inflación.
Por eso la reunión de Banxico del 24 de septiembre será más complicada. Si baja la tasa, aliviará parcialmente el costo del crédito, pero reducirá el premio que ofrecen los activos en pesos frente a los de EE.UU. Si la mantiene, conservará mejor ese diferencial, pero empresas y familias seguirán financiándose a tasas altas.
El aumento de la Fed fue de apenas 0.25 puntos. Para México, la decisión importa menos por su tamaño que por lo que indica: El entorno externo que permitía pensar en tasas más bajas cambió en pocos meses.
Eduardo Ruiz-Healy
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