Lo poco y mal que invierte el Gobierno en México
Y la inversión importa. Es fundamental para el crecimiento económico porque crea el capital físico y humano que permite que el resto de la economía sea más productiva.

JUEGOS DE PODER
Ayer presenté lo frágiles que están las finanzas públicas en México. En el Paquete Económico 2027, tan sólo tres rubros -programas sociales prioritarios, pensiones contributivas y pago de intereses- representarán 42.2% de todo el gasto público federal. El espacio fiscal para otros gastos, incluida la inversión pública, es muy limitado.
Y la inversión importa. Es fundamental para el crecimiento económico porque crea el capital físico y humano que permite que el resto de la economía sea más productiva. Carreteras, energía, agua, puertos, aeropuertos y otra infraestructura elevan la productividad y pueden detonar inversión privada.
Por desgracia, México lleva años invirtiendo poco. Para 2027, el Gobierno prevé una inversión física de alrededor de $1.027 billones, equivalente a 2.6% del PIB. Como referencia, un estudio del Banco Mundial encontró que la inversión pública mexicana promedió cerca de 4% del PIB entre 2010 y 2015, en línea con varias economías comparables.
El contraste fiscal es brutal: En 2027 México invertiría 2.6% del PIB, pero destinaría 4% al costo financiero de la deuda y 4.7% a pensiones contributivas.
Mucho se habla de cómo la deuda ha aumentado. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público pasó de 44.5% del PIB en 2018 a una proyección de 55% para 2027: 10.5 puntos adicionales. Endeudarse no es necesariamente malo. El problema es hacerlo sin ampliar en la misma proporción los activos productivos del País.
México ¿Cómo Vamos? calcula que en 2017 la inversión física equivalía a más del doble de la deuda medida en Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP); desde 2019 la razón se mantiene por debajo de uno. En 2025 fue de aproximadamente 45 centavos de inversión por cada peso de RFSP y para 2027 subiría a 67 centavos.
Esto significa que la 4T se endeuda para pagar más gasto corriente que inversión física.
Y lo poco que invierte, lo invierte mal.
La calidad de la inversión pública de la 4T es muy cuestionable en términos de lo que debía generar, es decir, capital físico y humano que haga más productiva a la economía.
De los $1.027 billones de inversión física, Hacienda identifica $560 mil millones como proyectos prioritarios. El principal rubro es Pemex: $255.5 mil millones, 45.6% de esas prioridades. La cartera incluye proyectos plurianuales de exploración y producción, refinación, gas, petroquímica, fertilizantes y logística, con rentabilidades muy distintas: Pocas ganan dinero, muchas pierden.
La apuesta de la 4T por Pemex ha tenido un enorme costo de oportunidad. Desde 2018, le hemos estado echando dinero bueno al malo. En los gobiernos de AMLO y Sheinbaum, las aportaciones directas de capital del Gobierno federal a la empresa suman alrededor de $1.71 billones de pesos, de acuerdo con datos reportados este año. Por lo que se observa en el Paquete 2027, los contribuyentes seguiremos financiando la pésima administración de la petrolera que en la práctica está quebrada.
Después, en las inversiones públicas para 2027 vienen los trenes: $150.9 mil millones. Representan el 26.9% de los doce proyectos prioritarios. La ruta Saltillo-Nuevo Laredo recibirá casi $42 mil millones, 27.8% del gasto ferroviario total.
En el mundo, hay pocos sistemas ferroviarios de pasajeros rentables, generalmente los corredores de alta demanda. La mayoría de los trenes ni recuperan sus costos de operación ni la enorme inversión inicial en infraestructura.
Ha sido el caso con los trenes que construyó López Obrador en su sexenio que se encuentran en rutas con poca demanda. El Tren Maya, por ejemplo, obtuvo $541.8 millones por venta de bienes y servicios frente a $4 mil 810 millones de gastos y otras pérdidas en 2025. De hecho, los ferrocarriles de AMLO seguirán costándonos a los mexicanos porque para 2027 hay partidas de inversión para el Tren Maya ($17 mil millones) y del Istmo de Tehuantepec ($25 mil millones).
Muy poco se invertirá en infraestructura que le urge a este País. Hay $60 mil millones de pesos para electricidad por medio de la CFE y luego, ya lejanos, pequeños montos para carreteras, caminos, obras hidráulicas, puentes y distribuidores.
La 4T es estatista, pero no utilizan la fuerza del Estado para fortalecer a la economía. Cada vez se endeudan más para pagar gasto corriente, en lugar de inversiones públicas y, lo poco que invierten, lo invierten mal.
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