La purificación de la vida pública, un cuento de Disney
Mara Lezama acumula 97 vuelos en aeronaves privadas desde que llegó a la alcaldía de Cancún, en 2018, hasta hoy que se desempeña como Gobernadora de Quintana Roo.

JUEGOS DE PODER
No para la 4T de ofrecernos evidencia del fracaso de una de sus ofertas políticas principales: Purificar la vida pública del País.
En su lugar, vemos casos de lo contrario: Recibieron un sector público corrompido hasta la médula y, después de ocho años de supuesta transformación, hoy aparece más putrefacto.
No bien acabábamos de digerir lo de la visa del hijo del ex Presidente y su presunto involucramiento en actividades ilegales, cuando Rubén Rocha, indiciado en Estados Unidos por una supuesta alianza con el crimen organizado, hace el papelón de tratar de regresar al poder, lo cual evidencia que hasta la propia 4T desconfía de él. En eso andábamos, cuando Reforma destapa otro escándalo: Una de la gobernadoras comprometidas con purificar la vida pública se la pasa viajando en aviones privados propiedad de contratistas del Estado.
Mara Lezama acumula 97 vuelos en aeronaves privadas desde que llegó a la alcaldía de Cancún, en 2018, hasta hoy que se desempeña como Gobernadora de Quintana Roo. Le encanta ir a Orlando, Florida, y Vail, Colorado. Tan sólo hay registro de 53 entradas y salidas a la ciudad que alberga a Disney.
¿Quién pagó esos vuelos?
Hasta ahora, no se han dado a conocer las facturas de quién pagó cada vuelo.
Podría ser que los gobiernos de Cancún y Quintana Roo los hayan sufragado. Esto representaría una desviación de recursos públicos para fines privados. Lezama lo ha negado categóricamente, aunque reconoce haber utilizado aviación privada.
A escena entra la hipótesis de que alguien se los “regaló”.
Sin embargo, como sabemos, en política “no hay almuerzo gratis”. Quien “amablemente” puso a disposición estas aeronaves quería recompensar a la gobernante por algo.
Aquí aparece una pista interesante. Uno de los dos de los Gulfstream utilizados por Lezama está relacionado con PABE-TAX, empresa del corporativo Seguritech Privada, proveedor del Gobierno quintanarroense. Al menos 43 vuelos internacionales de la Gobernadora se hicieron en uno de los Gulfstream operados por PABE-TAX.
Hay una tercera opción: Que la Gobernadora haya pagado los vuelos de su peculio. Mara ha sostenido que los viajes fueron familiares y privados, aunque cuestionó la cifra y caracterización de los viajes difundida por Reforma.
No tendría nada de malo que la Gobernadora hubiese utilizado aeronaves privadas para su transporte, siempre y cuando ellas las pagara. Pero las matemáticas no le favorecen. El costo por hora de vuelo en jets medianos como lo que utilizó Lezama ronda entre los cuatro y seis mil dólares. Según los cálculos de Reforma, la Gobernadora habría gastado unos 20 millones de pesos en sus múltiples periplos. Su ingreso como funcionaria es de unos 102 mil pesos mensuales. Tan sólo un viaje a Vail equivaldría a casi ocho meses de ese salario.
Si Mara tiene una fortuna de tal tamaño que ya le permite volar así, habría, entonces, que investigar cómo se hizo tan rica siendo funcionaria.
En esta historia resulta triste el papel de la Presidenta. Como jefa de Gobierno de la capital, estableció un estándar muy estricto cuando enfrentó casos similares. En 2019, la directora del Invea había viajado al extranjero en el avión privado de un empresario. De inmediato, la removió del cargo aduciendo: “Bajo ningún motivo puede haber conflicto de interés y corrupción en el Gobierno de la ciudad”.
En 2021, su secretaria de Turismo viajó en un avión privado a Guatemala para asistir a una boda. Sheinbaum la despidió dejando en claro que el error fue haberse subido a un avión privado porque, para ella, ningún funcionario debía hacerlo. Punto.
Ahora, desde la Presidencia, ha cambiado de opinión. Ante el escándalo de Lezama pateó el balón diciendo que la Gobernadora ya había explicado que los viajes se hicieron con recursos personales. “Ésa es la explicación que ella está dando” otorgándole credibilidad a que los vuelos se pagaron con dinero personal de Mara.
¿De verdad?
Una de las cosas que me gustaba del lopezobradorismo era su compromiso con la austeridad republicana. Erradicar los gastos fastuosos, incluyendo los traslados en aviones privados. Esto debía trasladarse a la vida privada de los servidores públicos que, aunque tuvieran su propia fortuna, deberían evitar la ostentación durante su gestión con el fin de evitar especulaciones.
Casos como el de Lezama demuestran que la austeridad republicana, como tantas propuestas de ese movimiento, fue un cuento.
También lo de la purificación de la vida pública. Ya tenemos muchos elementos para afirmar que, en realidad, la 4T la ha podrido más.
El movimiento de AMLO prometió “transformar”, “regenerar”, “limpiar la corrupción”. Puro cuento, como los de Disney que tanto le gusta visitar a la Gobernadora de Quintana Roo.
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