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Claudia, AMLO y el consejo del feo

La 4T en su conjunto repudió esta decisión argumentando que se trató de una resolución de carácter personal.

Leo Zuckermann

Ayer le preguntaron a la Presidenta si Rubén Rocha era un aliado del ex presidente López Obrador a lo que respondió: “No, no, no. Por cierto, que dicen que ‘López Obrador le dijo a Rocha que regresara’. Y no, es que la política ficción -vamos a llamarle así, porque de ‘ciencia’ no tiene nada-, la política ficción está en la orden del día”. Curiosa e interesante respuesta. Curiosa porque Sheinbaum utilizó un término popularizado por uno de los personajes más odiados de la 4T, Carlos Salinas, en una entrevista de 2005 con Denise Maerker. Ahí, el ex Presidente utilizó “política ficción” como mantra para desestimar de forma tajante preguntas incómodas, acusaciones o hipótesis sobre su Gobierno y supuestos complots. Así mismo definió Sheinbaum la posibilidad de que AMLO le hubiera sugerido a Rocha regresar a la gubernatura de Sinaloa.

También es una respuesta interesante porque muchos sospechamos, aunque no tengamos evidencia, que algo así sucedió, es decir, que AMLO sí intervino en este sainete.

Insisto: No tengo ninguna información que así lo compruebe. Lo que sabemos es que Rocha no le preguntó a quién sí debía haberle dado su visto bueno, es decir, la Presidenta. Ella misma ha reiterado que se enteró del regreso a la gubernatura por el tuit que envió Rocha informando esta noticia.

La 4T en su conjunto repudió esta decisión argumentando que se trató de una resolución de carácter personal. Como si Rocha Moya se mandara solo, él tomó tan importante determinación en la soledad.

Si esto fuera cierto, el sinaloense habría percibido debilidad en la institución presidencial. Supongo que pensó que, como en tantas otras ocasiones con personajes cuestionables de la 4T, Sheinbaum se tragaría el sapo y, en una de esas, hasta lo defendería.

Se arriesgó y perdió porque, en este caso, la Presidenta se enfureció y operó para conseguir que toda la 4T lo repudiara orillándolo a pedir licencia de nuevo.

Esta explicación resulta creíble en la medida en que Sheinbaum ha dejado pasar muchas bolas rápidas, como la carta de López Beltrán a Trump, sin consecuencias para los involucrados, generándole costos onerosos a la Presidenta.

Me resulta difícil creer esta explicación. Me convence más la hipótesis del posible involucramiento de López Obrador. Lo pienso por tres razones.

Primero, todos sabemos que el padrino político de Rocha es AMLO. Él mismo admitió públicamente que no había ganado las encuestas de Morena para ser candidato a la gubernatura de Sinaloa en 2021, sino que el entonces presidente López Obrador lo eligió por dedazo. Esto debido a la larga relación política y de amistad que mantenían ambos desde 1998. Difícil, casi imposible, que un político tome una decisión tan relevante sin consultar a su padrino.

Segundo, sólo un loco se avienta de un avión sin paracaídas. No creo que Rocha haya tenido un ataque de locura. Cuando un político profesional realiza un lance fundamental para su carrera, procura sumar apoyos. En este sentido, Rocha habría visto una oportunidad y consiguió el mejor soporte que podía conseguir: Nada menos que su padrino, el líder fundador de Morena.

Tercero, también AMLO tenía incentivos para enviarle otra bola rápida a la Presidenta. La carta de su hijo Andy obligó a Sheinbaum a defenderlo públicamente en un momento en donde el ex Presidente se siente muy amenazado por los vientos que soplan desde Estados Unidos. Conocemos lo mañoso y perverso que es AMLO. A diferencia de la actual mandataria, es un político maquiavélico que está constantemente probando las lealtades de los que están a su alrededor. Estira y afloja la liga para ver qué tanto poder todavía tiene.

Por estas razones, me suena más creíble la hipótesis del posible involucramiento de AMLO en el regreso fugaz de Rocha. Lo que no me atrevo a especular es si el primero se lo pidió al segundo o el segundo le solicitó su apoyo al primero. ¿Política ficción? Posiblemente, pero los culpables de que estemos en esta situación son los morenistas por operar de esta manera. En un Gobierno ordenado, eficaz y coordinado no se dan este tipo de situaciones que incitan la especulación.

Si la hipótesis es correcta, muchos se preguntan si esto podría ser el principio del rompimiento entre la Presidenta y el ex Presidente. No lo creo.

Pero si fuese el caso, a colación viene la memorable escena de “El bueno, el malo y el feo”. Este último está tomando un baño de tina cuando llega uno de sus enemigos históricos a matarlo. Con el arma en la mano, le suelta un discurso de por qué quiere asesinarlo. En eso, el feo saca su pistola del fondo de la bañera y lo mata de un balazo. A continuación, le aconseja al cadáver: “Si vas a disparar, dispara, no hables”.

Obvio la recomendación no es literalmente dispararle a alguien. Aplica como metáfora cuando ocurre un enfrentamiento político.

LEO ZUCKERMANN

@leozuckermann

Leo Zuckermann es analista político / periodista y conductor de un programa de opinión en televisión.