¿Qué demonios está pasando ahí adentro?
¿Cómo explicar esta indisciplina y descoordinación? ¿Cómo es posible que la Presidenta se haya enterado del regreso de Rocha por el tuit que él mandó?

Juegos de poder
Han sido un par de semanas peculiares para la política nacional, en particular para Morena y el Gobierno. Atestiguamos situaciones que nos dejan más preguntas que respuestas y, por tanto, un enorme espacio para la especulación. Los que observamos desde fuera, con todo derecho nos preguntamos: ¿Qué demonios está pasando ahí adentro?
Primero, Andrés Manuel López Beltrán, el poderoso hijo de AMLO, publica una carta dirigida al presidente Trump de Estados Unidos. Ahí revela que el Gobierno del vecino del Norte le canceló su visa en un acto que él considera hitleriano. Despotrica contra el número uno y dos del Departamento de Estado, Marco Rubio y Christopher Landau, exigiendo su remoción. Es una carta delirante que demuestra la hibris de un junior de la política.
Inevitablemente, la misiva genera muchas preguntas. ¿Ayudó el padre al hijo a redactarla? ¿Está el ex Presidente detrás de la retahíla de reclamos e insultos al Gobierno estadounidense? ¿Conoció la carta la Presidenta antes de su publicación? ¿Se la saltaron o ella la aprobó? ¿Está Morena en un proceso de fragmentación entre el liderazgo de AMLO y Sheinbaum?
La Presidenta y los morenistas salen a dar diferentes versiones generando más dudas.
¿Qué demonios está pasando ahí adentro?, nos preguntamos todos.
En eso estábamos, cuando el Gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, anuncia su regreso al cargo. Insiste en su inocencia frente a los cargos que le imputa el Departamento de Justicia de Estados Unidos, institución que ha pedido su detención con fines de extradición al Gobierno mexicano, junto con otros nueve funcionarios sinaloenses.
Se trata de una bomba noticiosa justo después de la carta de López Beltrán. De inmediato surgen las dudas. ¿Autorizó la Presidenta el retorno de Rocha o éste lo hizo con la anuencia del ex Presidente López Obrador?
Nadie, por cierto, se pregunta si realizó este acto por decisión propia, lo cual parece poco probable. Sin embargo, esa acaba siendo la versión del Gobierno y Morena: Que se trató de una resolución personal. No resulta muy creíble que digamos.
Las conjeturas vuelan por las redes sociales. Sheinbaum se deslinda de esta decisión y la repudia. Gobernadores y líderes morenistas se suman al rechazo del regreso de Rocha. Cada minuto que pasa, el Gobernador de Sinaloa va perdiendo más y más apoyos dentro de la coalición gobernante al punto de que, un día después, pide de nuevo licencia por tiempo indefinido.
¿Cómo explicar esta indisciplina y descoordinación? ¿Cómo es posible que la Presidenta se haya enterado del regreso de Rocha por el tuit que él mandó? ¿Tan débil la perciben como para atreverse a saltársela? Si pudo Andy, ¿por qué no Rubén? ¿Quién manda ahí? ¿Qué papel está jugando el señor de Palenque en todo esto?
¿Qué demonios está pasando ahí adentro?
Claro que tenemos derecho a hacernos estas preguntas y exigir respuestas.
¿Estamos frente a un posible rompimiento de la coalición gobernante?
A diferencia de la carta de López Beltrán que Sheinbaum tuvo que salir a defender, en el caso de Rocha dio un manotazo en la mesa. De inmediato se opuso y logró que mucha de la clase política la apoyara públicamente.
Se vio el todavía inmenso poder que tiene la institución presidencial. En unas cuantas horas doblaron al Gobernador de Sinaloa quien quedó apestado.
¿Qué será de él? ¿Lo van a investigar en México? ¿Lo entregarán a Estados Unidos? ¿Cómo reaccionará el acusado de tener vínculos con el Cártel de Sinaloa? ¿Qué dirá el que lo puso como Gobernador y hoy vive en Palenque?
Más preguntas.
Ahora entiendo por qué este Gobierno quiere restringir el derecho a la libertad de expresión. Argumentan que existe un “ecosistema de amplificación digital” como estructura jerárquica de tres capas diseñada para difundir narrativas críticas y tendencias contra el Gobierno.
Todo comienza con medios, periodistas y comentaristas que originan o detonan los mensajes principales. Luego, según ellos, éstos se van reproduciendo en las redes sociales por medio de otras dos capas. Lo que no dicen es que los que supuestamente estamos en la primera capa trabajamos para informar y analizar los errores que ellos cometen.
Son ellos los originadores verdaderos de las noticias negativas.
Se ve clarito con lo de Andy y Rocha Moya.
Nosotros sólo reaccionamos a lo que hacen los políticos, incluyendo los que gobiernan, quienes estas dos últimas semanas nos han ofrecido un espectáculo de soberbia, arrogancia, ridículo, incompetencia y descoordinación que genera la sensación de desgobierno.
Leo Zuckermann
X: @leozuckermann
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