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Etileno XXI: Del etano de Pemex al etano de EE.UU

El proyecto dependía de Pemex. En 2010 Braskem Idesa obtuvo un contrato para recibir 66 mil barriles diarios de etano durante 20 años. Ese año Pemex producía 119 mil 500 barriles diarios; en 2018 eran 84 mil 900 y en 2025 apenas 39 mil, una caída de 67% en quince años.

Eduardo Ruiz-Healy

Braskem Idesa, propietaria de un gran complejo petroquímico en México, solicitó protección bajo el Capítulo 11 de la ley de quiebras de EE.UU. No cerrará y seguirá operando mientras se reorganiza y busca reducir en más de 920 millones de dólares una deuda de unos 2 mil 500 millones.

La empresa pertenece en 75% a la brasileña Braskem y 25% al mexicano Grupo Idesa. Opera Etileno XXI, en Nanchital, Veracruz. Empezó a producir en 2016 tras una inversión de unos 5 mil 200 millones de dólares y tiene la capacidad de fabricar más de un millón de toneladas anuales de polietileno.

El proyecto dependía de Pemex. En 2010 Braskem Idesa obtuvo un contrato para recibir 66 mil barriles diarios de etano durante 20 años. Ese año Pemex producía 119 mil 500 barriles diarios; en 2018 eran 84 mil 900 y en 2025 apenas 39 mil, una caída de 67% en quince años. La disminución obedeció a menor disponibilidad de gas húmedo, recuperación de etano y problemas operativos de la paraestatal. En 2021 renegociaron y la obligación de Pemex bajó a 30 mil barriles diarios, pero en 2025 sólo pudo suministrar 17 mil 100.

La solución fue la Terminal Química Puerto México, en Coatzacoalcos, construida por Braskem Idesa y la neerlandesa Advario. Inaugurada en 2025, requirió una inversión de 586 millones de dólares y pertenece por partes iguales a ambas empresas.

Así, una planta concebida para utilizar materia prima mexicana terminó necesitando otra gran inversión para traerla del extranjero.

La falta de etano explica sólo parte del problema. La petroquímica mundial ha sufrido exceso de capacidad, bajos precios y márgenes reducidos. En noviembre de 2025 Braskem Idesa dejó de pagar intereses de sus bonos 2029 y en febrero de este año hizo lo mismo con los que vencen en 2032.

Eligió el Capítulo 11 y no el concurso mercantil mexicano porque buena parte de la deuda que reestructurará es internacional. Sus acreedores incluyen tenedores de bonos en dólares. El procedimiento permite suspender acciones de cobro y someter el acuerdo a un tribunal estadounidense.

La reestructuración reducirá la deuda de unos 2 mil 500 millones a mil 600 millones de dólares. Braskem aportará 476 millones y conservará el control. Grupo Idesa seguirá como principal accionista minoritario y se espera que el proceso concluya en 60 a 90 días.

Para México importa que la reestructuración tenga éxito. Etileno XXI aporta una parte importante de la producción nacional de polietileno, utilizado en envases, construcción, automóviles y agricultura. Reducir sus operaciones obligaría a importar más petroquímicos, afectaría empleos, aumentaría el déficit comercial del sector y perjudicaría a las industrias que utilizan sus productos.

El caso también exhibe el costo de la ineficiencia de Pemex. Mientras el Estado ha destinado cada año miles de millones de dólares para sostenerla, no pudo cumplir el suministro contratado con Etileno XXI.

No existe una sola causa de la crisis: Faltó el etano de Pemex, hubo que invertir para importarlo, el endeudamiento fue elevado y el mercado mundial se deterioró.

El Capítulo 11 puede resolver el problema financiero. Para México está en juego algo mayor: Estabilizar una de sus principales inversiones petroquímicas y evitar una mayor dependencia de importaciones en una industria estratégica.

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