La realidad del huachicol
En el Gobierno de López Obrador, el huachicol fiscal alcanza su nivel histórico a partir de que esa práctica fue operada desde el Gobierno

En el momento que ocurría el mayor saqueo de huachicol fiscal en la historia del País, en una operación organizada desde el Gobierno de la República, el presidente López Obrador, para cubrir lo que sucedía, por decreto en una mañanera determinó que se había acabado el huachicol.
Se estima que el daño al patrimonio público por el operativo, que a todas luces él no sólo permitió sino ordenó, entre otras cosas para financiar las campañas electorales de Morena, asciende a los 700 mil millones de pesos, el mayor robo en la historia de México. No hay nada en la historia del País con lo que se puede comparar.
En el Gobierno de López Obrador, el huachicol fiscal alcanza su nivel histórico a partir de que esa práctica fue operada desde el Gobierno, y al parecer esta ha realmente disminuido en el actual Gobierno que preside la presidenta Sheinbaum Pardo.
No así, el huachicol que se concentra en el robo de combustible a Pemex, que no sólo permanece, sino que se ha agravado en este Gobierno según la propia información oficial.
Los datos indican que, en el segundo semestre de 2026, Pemex perdió 9 mil 180 millones de pesos por el huachicol de gasolina y diesel, que se atribuyen a fallos a la seguridad y la segura participación de empleados de la propia empresa.
Si se compara esta información con la del primer trimestre del primer año de López Obrador (2019), cuando Pemex dijo haber perdido mil 215 millones de pesos, la pérdida registrada este semestre es seis veces mayor y la de 2026 equivale a 665% más que en 2019.
Expertos en el tema consideran que este saqueo a Pemex, persiste, no sólo por la perforación de los ductos en distintos tramos, en los que participan grupos del crimen organizado, sino por la actividad de personal de la empresa, que implica a funcionaros y a sindicalizados.
Y sostiene que el personal de Pemex Logística es quien tiene el control de los cambios de presión del envío de combustible que circula en los ductos, y son ellos los que pueden “avisar sobre las bajas de presión para realizar los piquetes a ductos sin que haya explosiones”.
Es evidente, aseguran, que “hay personal coludido, que va desde mandos medios hasta altos niveles e incluso sindicalizados, que son quienes operan estos sistemas día a día” y consideran, que en este Gobierno es alarmante el aumento del huachicol.
Plantean que el mayor número de las perforaciones y tomas clandestinas se concentran en los ductos que bajan de Tuxpan y Minatitlán, Veracruz, hacia los estados de Tlaxcala, Puebla e Hidalgo.
En su visión, las actuales autoridades federales han concentrado su esfuerzo en combatir el huachicol fiscal, que persiste, aunque en menor dimensión, y han dejado de lado el combate a las otras modalidades de huachicol.
Y también sigue ausente el diseño y operación de una estrategia eficaz, la actual no funciona, de seguridad en Pemex, que evite o reduzca de forma dramática el huachicol, que se obtiene con la perforación de ductos.
Rubén Aguilar Valenzuela
@RubenAguilar
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