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Exámenes de admisión y la transa

La Máxima Casa de Estudios queda tocada por el escandaloso incidente, pues refleja una preocupante falta de control administrativo, técnico y político en un proceso delicado.

Julio Hernández López

Astillero

Al instalar una comisión técnica para revisar lo sucedido con los exámenes de admisión ahora suspendidos por señalamientos de irregularidades tramposas, la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a cargo de Leonardo Lomelí, gana tiempo que se le va agotando (faltan pocos días para el inicio de clases) y se parapeta tras ese comité para la toma de decisiones que, a como se perfilan, apuntarían a ser sumamente polémicas en cualquier sentido.

De entrada, la Máxima Casa de Estudios queda tocada por el escandaloso incidente, pues refleja una preocupante falta de control administrativo, técnico y político en un proceso delicado. A la vez, lo sucedido repone sobre la mesa del análisis público los puntos relacionados con el presupuesto de las universidades públicas, su manejo opaco a título de la “autonomía”, las camarillas dominantes en muchas de esas instituciones y el atraso en sistemas pedagógicos y contenidos educativos en un mundo fuertemente trastocado por la revolución digital en curso (de la cual la inteligencia artificial es su expresión más llamativa, pero no la única).

La crisis de los exámenes de admisión en la señera institución de educación superior exhibe y confirma la generalizada opción por la transa de una sociedad que tiene en sus aparatos de Gobierno, representación popular y procuración y administración de justicia una histórica pedagogía contundente, totalmente a prueba de discursos, propaganda, renovaciones morales y regeneraciones nacionales.

Es una tragedia, desde luego, que el presupuesto nacional recorte e inhiba el número de jóvenes con acceso a la educación superior, justamente cuando la competencia mundial y el diseño del futuro requieren la mayor aplicación de gobiernos y sociedades en la preparación de los cuadros del futuro que ya está aquí.

Es de desearse que la resolución a tomar por la rectoría y su comisión técnica generen una percepción de confianza y no lo contrario, y que, más allá de lo inmediato, una revisión amplia de la manera en que se está educando impulse a los directivos de la UNAM a dejar de lado cartabones y métodos ya obsoletos y se abran las puertas de las universidades públicas a nuevas formas de enseñar, a la expulsión de las prácticas caciquiles de control de esas instituciones y se permita una participación democrática y transformadora de las comunidades de alumnos, profesores e investigadores.

Samir Flores Soberanes fue asesinado por disparos de armas de fuego el 20 de febrero de 2019 a las puertas de su casa. Horas antes había participado en una tensa reunión de defensores de la tierra y el agua con funcionarios públicos. En particular hubo una discusión con el máximo delegado federal Hugo Eric Flores, el evangélico presidente del Partido Encuentro Social (PES) que había propuesto a Cuauhtémoc Blanco para ser candidato a Gobernador de Morelos, lo que se cumplió con la concurrencia de Morena y el Partido del Trabajo.

Tres días después de este asesinato se realizó en Morelos una consulta popular “patito”, sin el mínimo de requisitos de confiabilidad y legalidad, con la cual se “legitimó” la construcción de una repudiada termoeléctrica en Huexca, del Municipio de Yecapixtla, y la continuidad del neoliberal Plan Integral Morelos.

El pasado viernes, el secretario Omar García Harfuch declaró en la mañanera que el presidente municipal de Temoac, Morelos, que había sido asesinado en su despacho oficial, estaba siendo investigado por actos delictivos, entre ellos los asesinatos de Samir Flores, en 2019, y Sandra Rosa Camacho Flores, en marzo del año en curso. Ayer detuvieron a la esposa del ex presidente municipal y al director de seguridad pública.

Tardó siete años el aparato policiaco federal y estatal en atender de pasada, y con obstructor sello funerario, los señalamientos directos respecto al ex presidente Valentín Lavín. El ex gobernador Blanco, y el ex delegado Hugo Eric Flores, ni siquiera han merecido algún citatorio para cubrir las apariencias. Por el contrario, sus carreras políticas van viento en popa. ¡Hasta mañana!

Julio Hernández López