El Imparcial / Columnas /

México quiere atraer inteligencia artificial sin electricidad suficiente

En 2030 los centros de datos del mundo consumirán casi el doble de electricidad que hoy.

Eduardo Ruiz-Healy

Eduardo Ruiz-Healy

En 2030 los centros de datos del mundo consumirán casi el doble de electricidad que hoy. La Agencia Internacional de la Energía calcula un salto de 415 teravatios hora (TWh) en 2024 a cerca de 945 TWh en 2030, cerca del 3% de toda la demanda eléctrica del planeta. Los servidores dedicados a inteligencia artificial crecerán todavía más rápido, alrededor de 30% cada año.

Ese apetito ya presiona a EE.UU. La Administración de Información Energética proyecta que el consumo eléctrico de ese país pasará de 4,198 TWh en 2025 a 4,364 en 2027, casi doce veces los 358 TWh que México entero consume en un año. Por primera vez, en 2026 la demanda comercial superará a la residencial. La Casa Blanca ya negocia que Amazon, Google, Meta, Microsoft, OpenAI, Oracle y xAI paguen la nueva generación y transmisión que ellos mismos provocan, no los hogares.

México quiere subirse a esa ola sin resolver la contradicción de fondo. Querétaro, Ciudad de México y Monterrey concentran 78% de la capacidad instalada de centros de datos del País. Querétaro sola acumula 8,000 millones de dólares en inversión, gracias a permisos rápidos y líneas de 400 kV. La cartera de proyectos ya suma 600 megavatios, contra apenas 160 instalados en 2024. Un centro de datos de 1 megavatio con enfriamiento por agua consume 25 millones de litros al año. Multiplicado, esos 600 MW exigirían hasta 15,000 millones de litros anuales, en un acuífero que ya sufre estrés hídrico.

La contradicción ya se siente en las calles. Entre junio y julio, al menos 20 estados reportaron apagones y variaciones de voltaje. En Hermosillo, un corte dejó a miles sin luz más de 26 horas con 45 grados afuera. El Gobierno insiste en que son fallas de distribución, no apagones, aunque la CFE usa transformadores con más de 40 años.

Mientras tanto, la nueva Ley del Sector Eléctrico, publicada el 18 de marzo de 2025, y su reglamento del 3 de octubre, blindan la prevalencia estatal. La CFE debe generar al menos 54% de la electricidad nacional y Sener, CNE y Cenace controlan la planeación, los permisos y la interconexión. El discurso de soberanía energética choca de frente con una industria que exige velocidad, certeza y contratos de largo plazo.

La manufactura avanzada, los autos eléctricos y la logística del “nearshoring” compiten por la misma red que ya no soporta el calor de junio, y ahora también los centros de datos. Sin más generación y transmisión, el País no diseña política industrial, administra escasez.

La comparación es incómoda. En Alberta, Meta construye un centro de datos de 1 gigavatio, ampliable a 1.8, y paga ella misma la generación y la red que necesita. En México nadie ha explicado quién absorbe ese costo, si CFE, el Gobierno o las tarifas de millones de usuarios ajenos a la IA.

El Gobierno puede repetir que México atrae inversión tecnológica sin soltar el control estatal de la electricidad. Los apagones de este verano dicen otra cosa. Sin megavatios, sin agua garantizada y sin reglas claras de quién paga la red, la inversión de punta migrará al Norte, y a México le tocarán las sobras.

La inteligencia artificial no se construye con discursos de soberanía. Se construye con electrones, y este verano México no generó los suficientes.

Eduardo Ruiz-Healy

Twitter: @ruizhealy

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

Instagram: ruizhealy

Sitio: ruizhealytimes.com

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí