La nostálgica evolución del futbol
No todo es trabajo. El futbol entretiene, anima, estimula. La diversión y el descanso son indispensables.

Hay registros de que hace unos 4,500 años se jugaba ya, sobre todo en Esparta, un deporte llamado “Episkyros” entre dos equipos de doce jugadores cada uno y que consistía en pasar un balón por encima de los contrarios forzándolos a retroceder hasta un determinado límite.
Hace 3,000 años en la Mesoamérica de los mayas se jugaba el Pok Ta Pok que, mucho más que un deporte, fue un ritual espiritual que simbolizaba la lucha entre el bien y el mal, y consistía en mantener en movimiento una pelota de hule de hasta 4 kilos en contacto sólo con las caderas, las rodillas y los codos; no se permitían toques con las manos ni los pies. Esto ocurrió en lo que hoy son los estados del Sureste mexicano, Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador.
En China, tres siglos antes de Cristo, existió un ejercicio militar llamado “Tsu-chu” consistente en patear una pelota de cuero hacia una pequeña red: Esta actividad es reconocida por la FIFA como el más propio y antiguo antecedente del futbol. Los jóvenes londinenses en el año 1170 comenzaron a practicar un juego con pelota muy parecido al futbol moderno pero esta diversión frecuentemente terminaba en actos sumamente violentos y hubo de ser prohibida por Eduardo II de Inglaterra en el año 1314.
Por aquellos tiempos en Francia se popularizo el juego del “soule” en el que se trataba de ir llevando la pelota hasta un sitio muy concreto, por ejemplo un sitio específico de una casa predeterminada. Eran unas turbamultas galopantes tras el balón; al paso del tiempo degeneraron en encarnizadas peleas a grado tal que también este recreativo mereció una ordenanza del rey Carlos V de Francia asentando que tal actividad “no puede figurar entre los juegos que sirven el ejercicio del cuerpo”. Entre los siglos XI y XVIII se popularizó en Europa el llamado futbol de carnaval (foto), especialmente jugado en vísperas de la Cuaresma, en el que en cada partido participaban multitudes, incluso “pueblos enteros”; todo apunta a que se originó en el Norte de Francia.
Hacia el siglo XVII, en lo que hoy es Estados Unidos los aborígenes practicaban desde siglos antes de la llegada de los primeros contactos europeos el juego con pelota llamado “pasuckuakohowog” en el área continental y el “asqaqtuk” en Alaska, en especial por las comunidades indígenas Powhatan y Algonquian.
El primer partido de futbol internacional oficial se jugó en 1872 en Glasgow entre Escocia e Inglaterra; por ese entonces rara vez se jugaba fuera de la Gran Bretaña. La historia de la Copa Mundial de Futbol comienza en 1930, con su primer campeonato organizado a manos de la FIFA bajo el liderazgo de Jules Rimet; trece equipos fueron convocados. En total participaron trece naciones: Siete de América del Sur, cuatro de Europa y dos de América del Norte. Desde entonces, la Copa del Mundo se ha expandido en el tiempo y en el espacio. Existen 200 selecciones nacionales reconocidas. El evento mundial sólo se ha interrumpido a causa de la Segunda Guerra Mundial. Ciertamente el prestigio de la FIFA ha sido para muchos oscilante pero la actividad periódica mundial ha persistido con éxito y, aunque mejorable, cuanta con el respaldo de la afición mundial logrando mantener al futbol como el principal deporte del planeta. Casi 300 millones de persona participan diaria y directamente en esa actividad. Se estima que hoy habrá alrededor de 4,000 millones de aficionados al futbol. El futbol mundial y organizado ha sido el resultado de una labor perseverante de personas gustosas del deporte, otras del negocio que hoy supone el deporte, otras de la popularidad que reparte el deporte por doquier.
Pero por encima de todo la perseverancia de los jugadores que se forjaron desde niños, sus entrenadores, sus escuelas, sus familias y sus barrios, y muy en especial el apoyo de la afición. No todo es trabajo. El futbol entretiene, anima, estimula. La diversión y el descanso son indispensables.
Jesús Canale
Médico cardiólogo por la UNAM.
Maestría en Bioética
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados