Como Trump perdió la guerra
Los iraníes aguantaron los bombardeos norteamericanos durante meses, pero Trump no aguantó el bloqueo del estrecho por donde pasaba una quinta parte del petróleo mundial

IRÁN NO ES VENEZUELA.
A Donald Trump le hizo mucho daño el éxito de la operación para sacar al dictador Nicolás Maduro de Venezuela el 3 de enero. Creyó, equivocadamente, que podría utilizar la misma estrategia para terminar con el régimen de Irán: Eliminar al ayatola y a sus principales colaboradores, y luego imponer a su Delcy Rodríguez iraní. Por eso, cuando el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, le dijo a Trump que sus servicios de inteligencia habían descubierto que toda la plana mayor del gobierno iraní se reuniría el 28 de febrero, decidió atacar.
TODO SALIÓ MAL.
Efectivamente, el ayatola Alí Jameneí fue asesinado al igual que casi todo su mando central en los primeros bombardeos. Fue un gravísimo error de cálculo por parte del liderazgo iraní, sobre todo porque sabían que Israel llevaba años esperando un momento así.
Trump, sintiéndose emperador mundial y con su habitual triunfalismo, declaró en varias ocasiones que la guerra estaba a punto de ganarse y que se había destruido a la fuerza aérea y a la marina iraní. Sin embargo, Irán seguía atacando a las bases militares de Estados Unidos en la región y a sus vecinos. No solo eso. Tras las primeras horas de combate, Trump incitó a la población a rebelarse contra el régimen, pero nadie salió a las calles. Algo no estaba funcionando. Las declaraciones políticas no coincidían con los hechos.
Tampoco había ninguna evidencia de que Irán representaba una amenaza para Estados Unidos. E inmediatamente surgieron las comparaciones con la guerra en Iraq, en el 2003, donde el gobierno del presidente George W. Bush se inventó unas armas de destrucción masiva que nunca existieron. Al menos 187 mil civiles murieron en Iraq, y en Irán ya van más de 3,400, según un conteo de la organización iraní Hrana.
ESTA SIEMPRE FUE OTRA GUERRA INJUSTIFICADA.
No hay duda de que la brutal dictadura iraní ha buscado la destrucción del estado de Israel por décadas y que, si no se le detenía, podría fabricar y utilizar armas atómicas. Hace tiempo que posee uranio enriquecido y no tardaría mucho en convertirlo en bombas. Pero la pregunta es si una guerra era la mejor alternativa para eliminar o reducir la amenaza nuclear de Irán y la respuesta es un clarísimo no.
Durante su presidencia en el 2015, Barack Obama había firmado un imperfecto acuerdo con Irán para limitar su poderío nuclear. Era muy difícil vigilar a los iraníes. Pero a cambio de cumplir con el tratado (llamado el Plan de Acción Integral Conjunto, o Jcpoa por su sigla en inglés), Estados Unidos iba levantando paulatinamente una serie de sanciones económica y descongelando fondos en bancos internacionales. El acuerdo tenía muchos hoyos y aun así logró su objetivo: Por 11 años Irán no fabricó ni una sola bomba atómica.
En unas declaraciones a la cadena ABC, el ex presidente Obama dijo que el memorándum de entendimiento al que llegó Trump con los iraníes, y que ha promovido como un gran éxito, no es “una mejora significativa” a lo que ya existía y que nos recuerda que Estados Unidos no puede “buscar soluciones con bombas”.
Trump, quien tiene una pelea a muerte con el legado de Obama, aseguró que el acuerdo firmado por el ex presidente “era un camino a la fabricación de una bomba nuclear, mientras que el nuestro es una muralla en contra de una bomba nuclear”. La verdad es que en los 14 puntos del acuerdo entre Trump y los iraníes hay solo promesas y nada concreto para controlar a los iraníes. Los detalles técnicos se tendrán que negociar en los próximos 60 días.
ASÍ ES COMO TRUMP PERDIÓ LA GUERRA.
Estamos peor que antes del 28 de febrero. No hay un cambio de régimen en Irán. Al contrario. El nuevo ayatola, Mojtaba Jameneí, está lleno de ira y de deseos de venganza tras la muerte de su padre, su madre, su esposa y uno de sus hijos, según diversos reportes. Los iraníes aún tienen material nuclear y no han entregado ni un solo gramo. Consiguieron que les levantaran las sanciones económicas luego de más de una década. Además recibirán de sus vecinos un paquete de ayuda económica de 300 mil millones de dólares. Ni se rindieron ni Trump acabó con una “civilización”. Y como si fuera poco, se quedan con el control del Estrecho de Hormuz, que antes de la guerra estaba abierto.
Esto último es lo que estranguló la estrategia de guerra de Trump, y fue su punto débil. Los iraníes aguantaron los bombardeos norteamericanos durante meses, pero Trump no aguantó el bloqueo del estrecho por donde pasaba una quinta parte del petróleo mundial, y que provocó un aumento de la inflación y del precio de la gasolina en Estados Unidos. Es decir, a Trump lo venció la cartera. No quería llegar a las elecciones congresionales de noviembre con una economía deprimida.
Durante los próximos días seguiremos escuchando las declaraciones triunfalistas de Trump de que ganó la guerra y de que no hay nadie como él. Lo de la guerra es falso. Pero sí es cierto - y qué bueno - que no haya nadie como él.
Jorge Ramos, periodista ganador del Emmy, director de noticias de Univision Network. Ramos, nacido en México, es autor de nueve libros, el más reciente es “A Country for All: An Immigrant Manifesto”.
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