Futbol y “La cultura del dinero”
El futbol ha cambiado porque la FIFA ha entendido que el deporte debe evolucionar de acuerdo con las preferencias y las necesidades de las nuevas audiencias.

CIUDAD DE MÉXICO. Bajo el Sol del verano neoyorquino -en realidad de Nueva Jersey- había más de 35 grados centígrados y una elevada humedad cuando el árbitro esloveno Slavko Vincic ordenó a futbolistas brasileños y marroquíes salir del campo para la llamada “pausa de hidratación”.
Al día siguiente, en Dallas, había 40 grados en la estival Dallas, pero estábamos cómodamente sentados en el majestuoso estadio techado de los Vaqueros con 21 grados centígrados. Aún así, japoneses y holandeses detenían el juego e iban a sus bancas.
La Copa Mundial del 2026 ha tenido su primera aportación al futbol: Un juego de 4 cuartos, como “extrañamente” sucede con los deportes más populares del principal organizador del torneo.
El futbol ha cambiado porque la FIFA ha entendido que el deporte debe evolucionar de acuerdo con las preferencias y las necesidades de las nuevas audiencias. Pero, el tema aquí es que esa transformación ocurre más a partir de una voracidad económica-comercial que siempre, cuando se trata de la FIFA, emerge aplastando un beneficio meramente deportivo.
La FIFA se contradice. Por un lado, impulsa la modificación de reglamentos -saque de banda, salida de los jugadores en cambiospara animar la continuidad en el juego y, por el otro, bajo el lema de “cuidar siempre la integridad física del futbolista”, retiene 3 minutos un partido y le corta el ritmo justo cuando el encuentro puede o no atravesar por su mejor momento. La televisión, factura.
Joaquín Caparrós, ex entrenador de futbol del Sevilla entre otros equipos, escribió el domingo en El País que el futbol, a diferencia de los deportes más populares de Estados Unidos, es un juego donde cada vez cuesta más conseguir una anotación y que ese corte de tajo en el desarrollo del partido podría condenarle aún más. Las canastas, los touchdowns y las carreras sobran, los goles, cada día son menos.
Y cuando hablamos de ese momento -el anotar- estamos hablando del clímax futbolístico. El espectáculo podría verse afectado.
Y, sin embargo, eso no se ha notado en los primeros escarceos de la Copa.
Hemos tenido juegos de goles -solo un 0 x 0 y las goleadas de Alemania y de Suecia-, pero no sabemos qué sucederá en otros niveles de la competencia.
Lo que es evidente es que los entrenadores y los futbolistas tendrán que acostumbrarse a estas nuevas normativas del futbol. Dejemos de lado la cuestión física, la interrupción afectará también en lo táctico y en lo mental.
El futbol volvió a los EE.UU. atraído por el gran negocio que genera esa industria del entretenimiento.
En diciembre, en Washington, durante el sorteo mundialista, Gianni Infantino intentaba hablar de futbol cuando Donald Trump lo interrumpía para destacar la venta de boletos.
Y la realidad es que más allá de la justificada polémica por el precio de los mismos, los bellos estadios de esta nación -infraestructura de la NFL- han lucido llenos y majestuosos. Estuve en Los Ángeles, el viernes, en Nueva York, el sábado, y en Dallas, el domingo.
Al menos, en los escenarios, pareciera que el futbol fuese parte de la propia cultura de este país. ¿La cultura de este país? La cultura de este país es hacer dinero y quienes mandan en este futbol quieren esa “cultura”, es decir, quieren el dinero. Están en el lugar correcto.
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