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El futbol ya no es el mismo

No hay duda, ciencia y tecnología van mejorando el futbol; ojalá esto llegue a todas las regiones del mundo.

Jesús Canale

Efectivamente, el futbol ha cambiado. Los técnicos y sus jugadores tienen ahora un régimen de tensiones que nunca antes sus predecesores tuvieron; el calzado de juego -“tacos” en México, “guayos” en Colombia, “botines” o “tapones” en Argentina y Uruguay- se han modificado tras la creación de mejores diseños y materiales según los avances en la anatomía y el funcionamiento de los pies así como en relación a los campos de juego pues hay calzado específico para pasto natural, otro especial para pasto sintético, versiones para piso mojado o lodo, etcétera.

Los balones cada vez vienen más inteligentes según se van equipando con diversos sensores y otros componentes digitales.

Por otra parte, además de los suelos, los balones y la ropa, la selección del personal -entrenadores, técnicos, árbitros, jugadores y personal de apoyo- pasan por criterios de selección que tienen ahora exigencias diferentes, especialmente porque algunos deben entender bien y manejar adecuadamente instrumentos que proceden de logros científicos y tecnológicos cada vez más sofisticados ya sea para obtener una precisión casi milimétrica de los movimientos y jugadas de los futbolistas así como para definiciones cruciales sobre el resultado de un partido como es la toma de decisiones que vienen siendo cada vez menos personales, pero sí más instrumentales para calificar faltas como golpes, estorbos, fueras de lugar o precisar inequívocamente si un balón pasó o no pasó la línea de gol y hasta para precisar la identidad de cuál de los jugadores implicados en un movimiento riesgoso fue el que incurrió en falta, por ejemplo, un toque de mano o cualquier otra.

La capacitación del técnico y de los árbitros será cada vez no sólo más profesional sino necesariamente más tecnológica, especialmente por el tema informático y digital ya que habrán de entender las funciones incluidas en los cada vez más sofisticados equipos electrónicos de datos para revisar jugadas de difícil diagnóstico desde varias proyecciones así como interpretar la información, por ejemplo, los datos obtenidos de señales transmitidas por sensores.

Los errores tradicionales o antiguos del arbitraje podían antes gozar de la comprensión de los jugadores y de los espectadores, pero hoy, si hay un error en la interpretación de la información digital, difícilmente será perdonada.

La incursión del tema tecnocientífico puede palparse en manifestaciones muy claras, por ejemplo la creciente exigencia de una publicación científica llamada Science and Medicine in Football que incluye estudios de investigación en medicina “futbolística”, fisiología, sicología, nutrición, etcétera, donde se dan a conocer novedades que será necesario tomar en cuenta si se pretende mantenerse actualizado en temas de fondo relacionados al futbol.

Por otro lado está la cada vez más apreciada presencia de estudiantes de doctorado en el medio futbolístico para profundizar en el conocimiento científico exclusivamente sobre este deporte y su entorno.

No se tiene la menor duda de que esta Copa Mundial FIFA 2026, que arrancó en nuestro País apenas antier, lógicamente es el evento de su género que está aprovechando los más novedosos avances tecnológicos en la historia del futbol pues además de lo que he mencionado arriba, para esta Copa se ha dispuesto por la FIFA que todos y cada uno de los equipos cuente con programas de inteligencia artificial (IA) listos para aprovecharse “desde ya”, sobresaliendo que usarán avatares (imágenes) en tercera dimensión de los jugadores generados por IA, que nunca antes habían tenido de manera “pareja” todos los equipos seleccionados para contender en un evento de esta magnitud.

También ahora se estudiarán científicamente los efectos de los retos logísticos y ambientales y sus impactos físicos y sicológicos para los técnicos, árbitros y jugadores en relación con los 104 partidos y las agotadoras jornadas de viajes para los desplazamientos de una a otra sede en 16 ciudades de tres países -Canadá, Estados Unidos y México- que, por si poco fuera, son de vasta extensión territorial.

No hay duda, ciencia y tecnología van mejorando el futbol; ojalá esto llegue a todas las regiones del mundo.

Jesús Canale

Médico cardiólogo por la UNAM.

Maestría en Bioética.