Lluvia y protestas
Es importante celebrar los éxitos de los jugadores, pero eso no deja que durante las siguientes semanas también al festejar, no escondamos el impacto que ha tenido la violencia en México.

Ana María Salazar
Un respiro breve de unidad gracias a los 90 minutos y dos goles del equipo mexicano en la inauguración del Mundial de Futbol. Pero la fragilidad de ese sentimiento rápidamente se desvaneció cuando el árbitro chifló al concluir el juego y los aficionados celebrando, en todo el País, al enfrentar protestas, tormentas, y vialidades colapsadas, no sólo en la Ciudad de México, sino en puntos neurálgicos.
Los meteorólogos llevan algunos meses advirtiendo del Super Niño, y el posible impacto que tendría en el clima para el mes del Mundial. Afortunadamente para los aficionados, Tláloc pospuso su irá una hora después de que concluyera el juego en el Estadio en Santa Úrsula, literalmente el cielo se cayó sobre los capitalinos y los visitantes. Y a pesar del impacto en la movilidad, el festejo continuó desesperadamente, en medio de disrupción eléctrica, caídas de árboles, y encharcamientos. ¿Será la última celebración de unidad, real, sin importar partidos o clases sociales, sin acarreados, que viviremos en México en los siguientes años?
El Gobierno de Estados Unidos publicó su última alerta sobre la inseguridad en el País. Y aunque ninguna de las ciudades que son anfitriones de los juegos del Mundial están vetados, el documento hace un llamado a los estadounidenses a tener cuidado y reconsiderar su viaje en un porcentaje de los estados mexicanos. Curiosamente, en lo que se refiere al Mundial, según algunos informes meteorológicos, la amenaza inmediata a la ejecución de los juegos y la movilidad para los jugadores, aficionados y turistas es el clima. Se pronostica, dependiendo del Estado, fuertes lluvias y calor en las siguientes semanas. De hecho, esta misma semana se sintieron dos tormentas tropicales, con mucha lluvia.
Obviamente tengo esperanza de que el equipo mexicano continúe con una racha de éxitos deportivos en las siguientes semanas. Pero también la realidad del desgobierno y enojo social, no se puede esconder. Al concluir el juego inaugural, de nuevo los medios de comunicación retomaron las protestas y los desmanes que surgieron antes, durante y después del juego de México contra Sudáfrica. A pesar de todos los esfuerzos y negociaciones para evitar enfrentamientos con los maestros de la CNTE, esta semana se sintió la furia de los maestros y la cerrazón de la Presidenta y su equipo de negociación. Las estrategias de negociación de ambos grupos nos está llevando a semanas, posiblemente meses de enfrentamientos: La Presidenta y el liderazgo de la CNTE no tienen intenciones de ceder. Lo que hay que esperar es quién aguanta más ante el seguro incremento de confrontación por ambas partes. Pero una vez que concluya el Mundial, el Gobierno de México tendrá menos presión y más espacio para negociar. La CNTE sabe esto y probablemente incrementara dramáticamente la violencia en los siguientes días.
También hubo este jueves protestas de ex funcionarios judiciales, profesionales de la salud, y otros grupos. Pero la movilización de las madres de los desaparecidos tuvo una presencia importante con un mensaje de desesperación para todos los que estarían disfrutando de los juegos del Mundial: Si nos pasó a nosotras, también podría pasarle a cualquiera de ustedes.
Es incomprensible la falta de empatía por parte de la presidenta Sheinbaum y su equipo de seguridad a los colectivos de los desaparecidos. De hecho, en un acto de cinismo, la secretaria de Gobernación acusó a los colectivos de Jalisco de recibir dinero de “alguien” para movilizarse a la Ciudad de México para participar en las protestas antes y durante el juego del Mundial. Aseguró en la conferencia mañanera que estaría investigando la fuente de estos recursos para entender si las intenciones de las madres movilizadas iban más allá de una agenda de “búsqueda y justicia”.
También sorprende como la sociedad ha ignorado los llamados de las madres y padres que están buscando a uno o una de los más de 130 mil desaparecidos en el País. Enfrentando amenazas y muerte por encontrar un ser querido. No puedo imaginarme el dolor de estas familias que, por más que intenten marchas y movilizaciones pacificas, su dolor no se reconoce. La falta de compasión por parte del Gobierno y de la sociedad es palpable.
Es importante celebrar los éxitos de los jugadores, pero eso no deja que durante las siguientes semanas también al festejar, no escondamos el impacto que ha tenido la violencia en México. Un país que tiene 130 mil desaparecidos, no se puede dar el lujo de no aprovechar el Mundial para recalcar la tragedia ante el mundo y así presionar al Gobierno de México.
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