El Imparcial / Columnas /

Morena tiene que responsabilizarse

¿Cómo asegurar que los candidatos a los distintos puestos de elección popular no estén vinculados con el narcotráfico o el crimen organizado?

Ana María Salazar

Ana María Salazar

Morena tiene que responsabilizarse de sus narcocandidatos y narcofuncionarios.

¿Cómo asegurar que los candidatos a los distintos puestos de elección popular no estén vinculados con el narcotráfico o el crimen organizado? Con esta pregunta inicié una de mis columnas que publiqué finales del 2008. En ese momento, representantes de los partidos ante el Instituto Federal Electoral (IFE) ofrecieron una solución descabellada: Promover la firma de un convenio con el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) para que, bajo la supervisión del IFE, se investigue a los aspirantes a puestos de elección popular y a la vez se promuevan esquemas de antidopaje, revisión de las cuentas bancarias, así como auditorías internas a los aspirantes.

Lo que estaban proponiendo los representantes de todos los partidos era legalizar el espionaje de los candidatos a puestos de elección popular-buscando recabar información para establecer si los candidatos estén posiblemente coludidos con el crimen organizado. Imaginemos lo que sucedería si el Cisen en su afán de cumplir con su nueva función encuentra que no sólo existe un número importante de candidatos con vínculos con el narcotráfico, sino que también son en su mayoría de la oposición. ¿Qué pasaría si el Cisen, por más que trate de encontrar todos los “narcocandidatos” le falle en sus investigaciones y se les filtre uno que otro candidato con malas amistades?

A 18 años, en medio de acusaciones de Estados Unidos, de que el Cártel de Sinaloa, participó en las elecciones, apoyando a los candidatos de Morena, incluyendo el candidato y después gobernador Rubén Rocha Moya -ahora Morena quiere deslizar el problema de narco candidatos al Instituto Nacional Electoral (INE). A pesar de que las autoridades electorales pidieron a los legisladores no darles la responsabilidad de “vetar” candidatos, esta semana se aprobó la creación de una comisión encargada de revisar posibles vínculos de los procesos electorales con el crimen organizado marca un giro institucional significativo en la arquitectura electoral mexicana.

Morena y aliados quieren deslindarse de la responsabilidad de sus narcocandidatos y funcionarios vinculados al crimen organizado. Aunque la medida busca blindar los procesos frente a la creciente infiltración criminal, abre también un debate sobre su eficacia real y los riesgos de politización, especialmente porque la participación de los partidos será voluntaria y los dictámenes dependerán de información proporcionada por Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Fiscalía General de la República (FGR), Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), todas cuestionadas por su opacidad. En un país donde la violencia electoral se ha normalizado, el reto no es sólo crear nuevos mecanismos, sino garantizar que estos operen con independencia, rigor técnico y sin convertirse en herramientas de control político.

En realidad, el problema son los procesos de selección de candidatos por los partidos y la impunidad que existe: La prioridad es que ganen tus candidatos a toda costa, sin importar cómo llegaron, a quién amenazaron, a quién asesinaron y con quién están coludidos. El mismo Rubén Rocha Moya narra cómo el no ganó las encuestas que definirían su candidatura. Fue el presidente Andrés Manuel López Obrador quien decidió que Rocha fuera el siguiente Gobernador de Sinaloa. Y a pesar de las acusaciones, documentadas en México y en Estados Unidos, de secuestro de operadores y candidatos de la oposición durante la elección del 2021, la Presidenta y Morena arropan al Gobernador en licencia. El mensaje es claro: Morena van a proteger a sus políticos, funcionario y ex funcionarios ante acusaciones de vínculos con el crimen organizado.

De la misma forma en que la Presidenta declara que el Tribunal Electoral validó los resultados en el 2021, ahora con la reforma aprobada, buscan que el IFE “valide sus candidatos”. ¿Alguien se puede imaginar que, basada en un documento producido por la comisión de probidad del IFE, le van a negar a Andy López Beltrán su candidatura? ¿Le van a negar candidaturas a aliados de Morena que desesperadamente van a fuero ante futuras investigaciones o las eventuales peticiones de extradición por el Departamento de Justicia?

Morena y el resto de los partidos saben perfectamente quiénes serán los candidatos corruptos y vinculados al crimen organizado -no necesitan el aval del IFE. Necesitan romper con el círculo de impunidad, dejar de arropar, perseguir a arropar a sus narcogobernantes del pasado y del presente. Especial énfasis la persecución de presidentes municipales que hacen uso de la violencia para gobernar y son de hecho parte de las organizaciones criminales.

Morena y todos los partidos, tienen la responsabilidad de quiénes son sus candidatos. Si no pueden seleccionar candidatos probos, ¿cómo van a enfrentar la crisis de gobernabilidad y control territorial por el crimen organizado?

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí