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Ya falta menos

Pero un día invitó a Andrés Manuel López Obrador a hornear pan en su casa y de ahí la cosa cambió.

Sergio Valle

Arreciará el fuego interno entre los aspirantes de Morena a la gubernatura del Estado, es bastante previsible ese escenario.

Y es que las semanas transcurren, el plazo para la convocatoria llegará pronto y todos quieren aparecer lo mejor que puedan en las encuestas que ordenará la dirigencia nacional.

Hay quienes apuestan por un método más simple, mucho más viejo, pero que por décadas ha demostrado efectividad:

El candidato de unidad.

No tengo la menor idea de si eso será posible, estando tan caldeados los ánimos entre los propios militantes de Morena que ya se inclinan hacia un lado o hacia otro.

En las semanas recientes Célida López Cárdenas arrecia su ofensiva y promueve la encuesta de Demotecnia que la muestra como la más competitiva y con más altos índices de conocimiento, por encima del resto de los aspirantes.

Lorenia Valles y Javier Lamarque se muestran también en espacios de cobertura nacional con pauta en redes, enfocados obviamente a los sonorenses.

No le fue nada mal a la senadora en su encuentro con el cónsul de Estados Unidos en Hermosillo, Drew Hoster.

Heriberto Aguilar se mantiene en su narrativa legislativa, en eso soporta su activismo y comenta en corto que la mejor opción sería justamente la del candidato de unidad.

¿Verá quizá el riesgo de división al interior del partido que ayudó a fundar?

Porque al final para eso son los candidatos de unidad, para evitar mayores fracturas internas.

Ya veremos cómo opera todo esto el jefe máximo del morenismo sonorense, Alfonso Durazo Montaño.

Lo cierto es que sea quien sea la o el afortunado, todos quieren mínimo encarecer su ficha.

Ni hablar, así funciona la política y por muy de izquierda que sean los aquí mencionados eso no cambia, todos quieren estar en inmejorables condiciones de -al menos- quedar de pie y en esas condiciones negociar su futuro político.

MIMETIZADO

Ayer por la tarde, el ex gobernador y ex legislador federal varias veces por el PAN, hoy en Morena, Javier Corral Jurado confirmó en sus redes sociales haberse reunido en Mazatlán con el senador en activo (al menos en la nómina del Senado) Enrique Inzunza, quien como sabemos es acusado por el Gobierno de los Estados Unidos por narcotráfico.

No había forma de salir bien librado de ese encuentro, ni aunque lo hayan enviado a convencer al sinaloense de pedir licencia y someterse a la justicia… la mexicana al menos.

Ni en público ni en privado podía haber un buen saldo.

Pecaré quizá de ingenuo, pero yo he seguido la carrera política de Corral desde sus tiempos de aguerrido legislador de oposición por el Partido Acción Nacional, hasta llegar a Gobernador de Chihuahua.

Siempre creí que tendría mejor destino.

Pero un día invitó a Andrés Manuel López Obrador a hornear pan en su casa y de ahí la cosa cambió.

La estatura política que demostró por décadas quedó en el pasado y hoy lo vemos totalmente mimetizado con la más radical ala del morenismo.

¿Qué les deberá?

OTRA VEZ LOS CERESOS

Estalló de nuevo un escándalo en el Cereso de Cajeme, al registrarse una riña que al momento de redactar esta colaboración le había costado la vida a un interno y otros cinco resultaron lesionados.

Horas antes, en un hecho por separado, un custodio del Cereso de Hermosillo murió atacado a balazos en la vía pública.

Es un problema serio, estructural, profundo y añejo que empezó hace mucho tiempo y que se administra, pero no se resuelve.

Le tronó hace un tiempo a María Dolores del Río cuando era secretaria de Seguridad y algunos internos fallecieron víctimas de una sobredosis por el consumo de algunas drogas de esas que dicen que ni entran ni se producen en el sistema carcelario mexicano, no nada más sonorense.

Aquel fue un aviso, este de ayer es otro… y habrá más.

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