El nacionalismo soberano de la Presidenta
Todo indica que de aquí al fin de su mandato en 2030, el concepto de soberanía nacional, abstracto y sin decir qué significa, frente a quién hay que defenderla y cómo hacerlo, seguirá siendo un tema central de su narrativa. En ella se siente cómoda. Expresa su primitivo nacionalismo.

A la presidenta Sheinbaum Pardo, le gusta pronunciar discursos nacionalistas básicos y elementales, se siente cómoda en ellos, y estos tienen como base a los libros de historia de sexto de primaria, del programa oficial. Supongo que piensa que esta narrativa produce empatía con su base social, formada, en su gran mayoría, en el nacionalismo que se expresa en esos textos doctrinarios.
Ella aborda el tema venga o no al caso. Todos sus discursos hacen referencia de manera críptica a una posible invasión, que ve como inminente, del Ejército de Estados Unidos a territorio de México, de ahí la insistencia del tema.
A pesar de los discursos del presidente Trump, en los planes del Gobierno de Estados Unidos no se contempla una invasión masiva a México, pero la Presidenta en su discurso la hace patente todos los días. Altos mandos del Ejército me dicen que la única estrategia para enfrentar una acción de fuerza del vecino del Norte es la diplomacia; a nivel militar no existe ninguna posibilidad de enfrentar y resistir. Las desigualdades son abismales.
Y de darse una invasión, que violentaría el Derecho Internacional y merecería todo tipo de condenas, los discursos de la Presidenta serían sólo frases al aire, que no tendrían ninguna posibilidad de hacer frente al poder del Ejército más poderoso y preparado del mundo.
Aquí párrafos de discursos sobre el tema pronunciados por la Presidenta entre el 3 de febrero y el 11 de mayo de 2026, que expresan la manera en la que trata el tema.
- 3 de febrero. En la comparecencia mañanera aseguró que “no somos Santa Anna, hay que defender la soberanía siempre” y que “el pueblo de México bajo ninguna circunstancia aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero, que sea lesivo a su integridad, independencia y soberanía de la Nación como golpes de Estado, injerencia en elecciones o la violación del territorio mexicano, sea esta por tierra, mar o espacio aéreo. Así está definida la soberanía”.
- 10 de febrero. En el 111 Aniversario de la Fuerza Aérea Mexicana sostuvo que “(…) ningún Gobierno puede sostenerse si se desconecta de las demandas y los anhelos del pueblo, nos recuerda también que México debe cuidar celosamente su soberanía, porque a lo largo de la historia las amenazas a nuestra independencia no siempre han venido de fuera, sino también de quienes abrieron las puertas a la injerencia extranjera”.
- 3 de mayo. En Atenco, Estado de México, dijo: “antes hubo entreguismo al extranjero, hoy hay defensa de la soberanía nacional”.
- 5 de mayo. En Puebla, Puebla, en el aniversario de la Batalla de Puebla, afirmó: “Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos. Somos un pueblo que ama su libertad, su independencia, su soberanía y estamos dispuestos a siempre defender la libertad y la independencia”.
- 7 de mayo. En su comparecencia mañanera planteó que “no queremos que haya injerencia, la intervención, y menos en asuntos políticos”.
- 11 de mayo. En su comparecencia mañanera dijo que “(…) nuestra historia nos enseñó que la soberanía no se negocia, que la independencia se defiende todos los días y que la relación entre las naciones sólo puede constarse desde el respeto y única desde la imposición”.
Todo indica que de aquí al fin de su mandato en 2030, el concepto de soberanía nacional, abstracto y sin decir qué significa, frente a quién hay que defenderla y cómo hacerlo, seguirá siendo un tema central de su narrativa. En ella se siente cómoda. Expresa su primitivo nacionalismo.
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