La CIA en Cuba
En varias ocasiones, Trump ha dicho que su país está listo para intervenir directamente en Cuba. Hay que tomarlo en serio después de lo que hizo en Venezuela e Irán.

Juegos de poder
Hace unos días, John Ratcliffe, jefe de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) visitó Cuba.
Según reportes de la prensa fue a entregar un mensaje directo del presidente Trump, presionar al Gobierno cubano para que realice “cambios fundamentales” y discutir seguridad, inteligencia y crisis económica.
Ratcliffe se reunió con su contraparte del ministerio del Interior y los jefes de la inteligencia cubana. Algunas fuentes estadounidenses señalaron que también habría participado en el encuentro Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro.
En varias ocasiones, Trump ha dicho que su país está listo para intervenir directamente en Cuba. Hay que tomarlo en serio después de lo que hizo en Venezuela e Irán. El régimen comunista debe estar muy preocupado por esto, al punto que estuvieron dispuestos a recibir nada menos que al jefe de la CIA.
La reunión con Ratcliffe es un duro sapo de tragar. Y es que la historia de la CIA en ese país es de una feroz animadversión. Esta agencia trató varias veces de asesinar a Fidel Castro, amén de realizar muchas operaciones encubiertas.
No es cualquier cosa la visita pública del director de la CIA a La Habana. Se trata de un evento extraordinario. Adelanta que algo gordo ocurrirá en la isla. El Gobierno de EE.UU. está presionando y negociando para que haya un cambio pronto en la isla. Trump quiere ser el Presidente que finalmente resuelva la afrenta histórica de tener a un país comunista a 145 kilómetros de su territorio.
“¿Alguien realmente cree que Cuba es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos?”, preguntó el entonces presidente Obama cuando visitó La Habana en 2016. El mandatario habría hecho esta pregunta en privado después de ver lo que era ese país desde el avión presidencial y, luego, transitando por las calles de la capital cubana en “La Bestia”. La Revolución había fracasado. La pobreza generalizada podía esconderse.
Aunque esta anécdota no está verificada, resulta verosímil por la decadencia económica que ha tenido Cuba desde que cayó la Unión Soviética, país que subvencionó durante años a la isla caribeña.
En su segundo periodo como Presidente, Trump ha sido aún más duro con el régimen castrista de lo que fue en su primera Presidencia.
El 29 de enero de este año, la Casa Blanca publicó un documento que presenta la postura oficial de la administración hacia Cuba. Considera a ese país como una amenaza a la seguridad y a los intereses estratégicos de Estados Unidos.
Trump sostiene que el Gobierno cubano actúa de manera hostil hacia EE.UU., apoya adversarios, desestabiliza la región y utiliza inteligencia, represión y alianzas estratégicas contra los intereses de su país.
Cuba aparece no sólo como un problema ideológico sino como nodo estratégico de adversarios de EE.UU. Acusa a ese país de mantener relaciones estrechas con Rusia, China, Irán y Venezuela.
El texto también vincula a Cuba con crisis migratorias que presionan a Estados Unidos.
El documento justifica mantener o endurecer sanciones, restricciones financieras, limitaciones comerciales y presión diplomática. La lógica es privar al Gobierno cubano de recursos y capacidad operativa.
Esta visión es consistente con la “Doctrina Donroe” que propone la intervención estadounidense en los asuntos internos de los países latinoamericanos para garantizar la seguridad, frenar la influencia de potencias como China o Rusia, y proteger sus intereses comerciales y estratégicos.
La realidad es que Cuba, desde 1959, ha sido una piedra en el zapato para Estados Unidos.
La realidad también es que Cuba ha sido un experimento social fracasado.
Hoy, ese país está más cercano al siglo XIX que al XXI.
La isla enfrenta simultáneamente una recesión, crisis energética, inflación, escasez generalizada, caída del turismo y emigración masiva.
Estados Unidos, que mantenía un embargo económico, ahora sí implementó un bloqueo para evitar que lleguen buques con petróleo a la isla. Sin crudo, las plantas generadoras de electricidad no funcionan. Los apagones son de entre 20 y 22 horas diarias en algunas regiones.
Además de electricidad, combustible y transporte, hay faltantes de alimentos, medicamentos y otros productos básicos. La moneda local no vale nada. Los salarios reales están muy deteriorados, se han expandido los mercados negros que operan en dólares y ha aumentado la desigualdad.
En suma, un desastre.
Y aunque Estados Unidos tiene mucha responsabilidad, la mayor culpa la tiene un Gobierno que, a diferencia de otros, como los chinos, nunca quiso transformar su economía a un modelo de mercado.
La necedad de la dictadura castrista está terminando muy mal. Comenzando por tener que recibir al jefe de la CIA para exigirles su capitulación.
Leo Zuckermann
X: @leozuckermann
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