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Hostilidad contra España

A su regreso a Madrid, Isabel Díaz Ayuso declaró que el boicot que sufrió en su visita a nuestro País fue orquestado por su rival político, Pedro Sánchez, en connivencia -usó esa palabra- con la Presidenta Sheinbaum.

. Catón

De política y cosas peores

“No puede haber sexo sin amor”. Esa sentenciosa frase le dijo la linda Susiflor a Libidiano cuando éste le hizo una proposición salaz. Replicó el lúbrico sujeto: “Tú dame el sexo. El amor ya veré yo dónde lo consigo”. Alguien me describió como funámbulo haciendo equilibrios sobre una cuerda floja sostenida en un extremo por un angelito seráfico y en el otro por un diablillo picaresco. Ha de ser cierto. En la época de mi otra juventud leía yo una revista católica, “Señal”, con artículos de espiritualidad y fe, y al mismo tiempo veía una revista ingenuamente porno, “Vea”, con fotos de robustas damas que no dejaban ver más que membrudas piernas y abundosas nalgas -“grupas”, decían los pies de grabado- cubiertas con profusa lencería negra. Al paso del tiempo me enteré de que el nombre de aquella publicación, “Señal”, era el mismo de “Signal”, la revista de propaganda nazi editada por el régimen de Hitler en los años de la Segunda Guerra. También supe que “Vea” tuvo como director a Carlos Rivas Larrauri, el autor de “Por qué me quité del vicio” y otros poemas igualmente mojados en lágrimas. Muchos católicos mexicanos fueron germanófilos, por oposición a los gringos que nos arrebataron territorio, y también porque pensaban que las fuerzas hitlerianas detendrían el avance del comunismo ateo. Esto último fue causa también de la oculta simpatía del Vaticano, y concretamente del papa Pío XII, por el nazismo. En mi ciudad se celebró en aquellos días un “Desfile de las Américas”, en el cual ondearon las banderas de las diversas naciones del continente americano. Cuando pasó la de Estados Unidos un niño que veía el desfile sobre los hombros de su papá gritó: “¡Viva Hitler!”, seguramente por lo que oía en su casa. El padre de la criatura, modesto empleado municipal, perdió por eso su trabajo. Otro rencor guardan algunos mexicanos, que se hizo oficial en el sexenio de AMLO por influjo de su más cercano círculo familiar: El anacrónico e infundado rencor contra España por la Conquista y la mal llamada Colonia. (Ese cercano círculo familiar de López Obrador, dicho sea entre paréntesis, solicitaría luego, por aquello del no te entumas, la nacionalidad española). Hasta mediados del pasado siglo, los “gachupines” fueron objeto de hostilidad por muchos a quienes su ignorancia les impedía ver el rico legado que España dio a México, no sólo en aquel remoto pasado, sino también con la fecunda inmigración republicana. Ahora un incidente vuelve a poner de manifiesto aquella hostilidad. A su regreso a Madrid, Isabel Díaz Ayuso declaró que el boicot que sufrió en su visita a nuestro País fue orquestado por su rival político, Pedro Sánchez, en connivencia -usó esa palabra- con la Presidenta Sheinbaum. La infortunada estancia de la madrileña aquí es ilustrativa de dogmatismos no olvidados y etiquetas políticas insuperadas. La Historia, dicen, es la maestra de vida, pero en todo caso es una profesora que más sirve para separar que para unir. Hoy es el día de San Isidro Labrador, el que pone el agua y quita el sol, y viceversa cuando se ofrece. Es el santo patrono tanto de Madrid como de Arteaga, donde tengo hondas raíces: Mis cuatro abuelos, los maternos y los paternos, nacieron en la ilustre Villa. Ayer fui al bosque al pie de la alta sierra que nombran El Diamante, y vi a los pinos grises por el secano y desmayados de calor. Le pediré el don de la lluvia al labriego madrileño que se la pasaba rezando mientras los ángeles hacían su trabajo, y le pediré también que inspire milagrosamente a su paisana Díaz Ayuso para que no siga cometiendo el sacrilegio de escribir el nombre de México con jota. FIN.