Cooperación bajo sospecha
El diálogo sobre el alto al fuego entre Estados Unidos e Irán pareció fracasar.

El gabinete de seguridad de México, conformado por seis instituciones, entre ellas Defensa, Marina y las secretarías de Gobernación y Seguridad, retomó ayer el tema sobre la presencia de agentes de Estados Unidos en Chihuahua y aprovechó para señalar que la legislación es clara en ese sentido.
“No permite la participación de agentes extranjeros en operaciones dentro del territorio nacional. La cooperación internacional en materia de seguridad se desarrolla mediante mecanismos de intercambio de información, coordinación institucional y colaboración técnica, siempre con respeto absoluto a la soberanía nacional, la reciprocidad, la confianza mutua y sin subordinación”.
El organismo, coordinado por el secretario Omar García Harfuch, revela algunos datos. Sobre los dos agentes estadounidenses que fallecieron, uno de ellos ingresó en calidad de visitante, sin permiso para realizar actividades remuneradas, y la otra con pasaporte diplomático.
Es decir, y es lo delicado, es que los dos elementos de la CIA no tenían autorización para participar en actividades operativas en el territorio, lo que complica más la situación al Gobierno de Chihuahua.
Otro punto en contra del Gobierno panista de Chihuahua es que el Gobierno federal no tenía conocimiento de que agentes extranjeros estuvieran operando, o fueran a participar físicamente, en alguna acción operativa dentro del territorio nacional.
“En ese sentido, se realizan las revisiones correspondientes en coordinación con las autoridades locales competentes y con la Embajada de Estados Unidos en México”, cita el comunicado del gabinete de seguridad.
Hay que esperar el resultado de la investigación que inició la recién creada Unidad Especializada en Chihuahua, que indagaría el operativo realizado entre el 17 y 19 de abril en la comunidad de El Pinal, Municipio de Morelos, donde fue desmantelado un narcolaboratorio y murieron cuatro personas, entre ellas dos agentes de Estados Unidos.
CORTAN DIÁLOGO
El diálogo sobre el alto al fuego entre Estados Unidos e Irán pareció fracasar ayer luego de que el principal diplomático de Teherán salió de Pakistán y el presidente Donald Trump declaró poco después que había dicho a los emisarios que no viajaran a Islamabad.
La cancelación del encuentro ocurre en un momento en que ya existían antecedentes de diálogo directo, como las conversaciones encabezadas por el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, lo que hacía pensar en una posible ruta de entendimiento.
Sin embargo, la decisión del presidente Donald Trump de frenar el viaje de sus emisarios terminó por enviar una señal contradictoria frente a cualquier intención de continuidad diplomática.
Del lado iraní, la postura del canciller Abbas Araghchi refleja una desconfianza que no es nueva, pero que se ha intensificado ante acciones como el bloqueo de puertos. Su cuestionamiento sobre si Washington realmente busca una salida negociada pone en evidencia el principal obstáculo: la falta de credibilidad mutua.
En este escenario, nombres como Steve Witkoff y Jared Kushner, figuras clave de confianza de Trump y que fueron mencionados como posibles participantes en el encuentro, quedan relegados a un intento fallido que ni siquiera logró materializarse.
El fondo del conflicto sigue siendo el mismo: Estados Unidos apuesta por la presión como herramienta de negociación, mientras Irán exige garantías antes de comprometerse.
Bajo esas condiciones, cualquier esfuerzo diplomático se vuelve frágil y susceptible a desmoronarse con una sola
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