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El nuevo liderazgo del papa León XIV

Trump, hizo un mal cálculo y no se esperó la reacción del Papa, que sólo dijo: “No tengo miedo a Trump”, no me voy a confrontar con él, y voy a seguir predicando el Evangelio, que es lo mío.

Rubén Aguilar

El Papa, en razón de su cargo, y sin importar quien sea, suele tener una importante cobertura mediática no sólo en los países católicos, sino en todo el mundo, y esa presencia crece o disminuye en razón de la personalidad y capacidad de comunicar que tenga el Papa en turno.

A los primeros días de su mandato, al papa León XIV se le comparó, era inevitable, con el tipo de comunicación de su antecesor el papa Francisco, un notable comunicador, con una gran capacidad de improvisación y de dar nota a los medios. De manera general se dijo que el nuevo Papa no era mediático.

El domingo 12 de abril, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, agredió al papa León XIV a través de un mensaje inesperado en su red social, fuera de las reglas de la diplomacia. Los medios y las redes de todo el mundo cubrieron el mensaje y esperaron cuál iba ser la reacción del Papa.

El Papa, sin buscarlo, se vio en medio de un potente huracán mediático, y obligado a responder a la agresión. Desde un primer momento tomó el control de la comunicación y surgió ante el mundo un nuevo líder, uno que a su manera enfrentaba con fuerza a Trump, al tiempo que lo minimizaba y lo ponía en su lugar.

Trump, hizo un mal cálculo y no se esperó la reacción del Papa, que sólo dijo: “No tengo miedo a Trump”, no me voy a confrontar con él, y voy a seguir predicando el Evangelio, que es lo mío. En ese momento, el mundo vio que surgía un comunicador preciso y conciso, con un estilo propio, que respeta el valor de la palabra y por eso siempre lee sus intervenciones, al tiempo que nacía un nuevo líder mundial.

León XIV, por la muy pensada manera de reaccionar, un fraile agustino muy bien preparado, un hombre culto y políglota, Trump no lo es, se ha “elevado”, han dicho algunos cometaristas internacionales, como un líder mundial y como una autoridad moral, que da centralidad a la Iglesia Católica y la meta al campo de la discusión internacional.

El Papa no se calla ante la agresión y tampoco renuncia a su deber de denunciar la injusticia, la opresión, la violencia y la guerra. Lo hace a su manera, sin estridencia, sigue en lo suyo, no se altera.

Sus palabras, que surgen de la lectura de textos muy cuidados, son claras y contundentes. No requieren interpretación, dicen lo que quiere. Se inspiran en el Evangelio.

Su manera de enfrentar la situación, de minimizar a Trump y su agresión, de dejar a lado la irracionalidad de su discurso, de establecer los términos del debate, lo han convertido en un líder internacional, que va a estar presente a lo largo de su mandato como Papa, y ahora también como un referente internacional.

Trump agrede al Papa, la víspera de que este inicie su gira a África, del 13 al 23 de abril, donde visita Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Al Papa, el viaje le ha ofrecido una gran plataforma, para que se oiga su mensaje a favor de la paz y en contra de la guerra. Trump queda aislado, y de inmediato pasó a la defensiva. Tiene al Ejército más poderoso del mundo, pero su liderazgo se limita a un sector ultraconservador de Estados Unidos y del mundo. El liderazgo del Papa va a crecer, el Evangelio es un texto potente, con mensaje claro, y de él no se va a salir.

Rubén Aguilar Valenzuela

@RubenAguilar