Neoliberalismo, BlackRock y fracking
La candente situación internacional y las inercias y carencias presupuestales mexicanas derivadas de factores internos y externos, están colocando a México en un proceso de reacomodos.

Astillero
La candente situación internacional (no sólo en cuanto a Irán, Estados Unidos e Israel) y las inercias y carencias presupuestales mexicanas derivadas de factores internos y externos, están colocando a México en un proceso de reacomodos más abiertamente cargados a los intereses de las élites financieras y al amplio espectro económico denominado neoliberalismo (oficialmente declarado en extinción por el anterior Presidente de la República; acta retórica de defunción también enarbolada por la actual Presidenta).
Una imagen muy representativa del pragmatismo en curso fue tomada en Palacio Nacional, donde la Presidenta encabezó una reunión con Laurence (“Larry”) Fink, director general de BlackRock, el poderoso fondo de inversiones (el más importante del mundo), justamente para hablar de los planes para México de dicha firma.
Cada parte se hizo acompañar de miembros relevantes de sus equipos de trabajo. Del lado de BlackRock estuvo Adebayo Ogunlesi, director ejecutivo de Global Infrastructure Partners, una rama dedicada específicamente a la inversión de capital en negocios relacionados con grandes infraestructuras de energía, transporte y residuos de agua. Del lado mexicano, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, y Altagracia Gómez (el Ángel de la Dependencia, en segunda versión), a quien en el comunicado oficial de la Presidencia se describe como alguien que “apoya de manera honorífica en el involucramiento del sector empresarial con proyectos de relocalización y desarrollo regional” (https://goo.su/UqYDFr ).
En la reunión no estuvo el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, otra de las piezas importantes del rediseño nacional, fortalecido ahora con el nombramiento de una hechura política suya, Roberto Velasco, como secretario de Relaciones Exteriores, en lugar de Juan Ramón de la Fuente, alejado del cargo por razones de salud, luego de una gestión grisácea. El ebrardismo mantiene el explícito proyecto de buscar una candidatura presidencial en 2030 y se está apalancando en el ámbito empresarial mexicano y extranjero, particularmente el estadounidense, con una visión neoliberal (tal es la matriz de tal corriente marcelista) y con la renegociación del tratado comercial norteamericano como carta futurista.
Al siguiente día de la sesión con los supertiburones de BlackRock, la presidenta Sheinbaum avanzó declarativamente en el posicionamiento de un tema preparado desde meses atrás, la “exploración” de las “posibilidades” de aprobar trabajos de extracción de gas natural mediante el ampliamente rechazado método de fracturación hidráulica conocido como fracking.
En la mañanera de prensa, la secretaria de energía, Luz Elena González (del equipo directo de la Presidenta, igual que el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla ) señaló que “la realidad es que, al día de hoy, estamos importando el 75% del gas natural que consumimos en el País”, con Estados Unidos como el proveedor de ese porcentaje. Recordó que en los Polos de Desarrollo (cúspide del neoliberalismo 4T y su “Plan México”, a juicio de este tecleador; proyecto por el que ha de sacrificarse lo que sea necesario) “el sector industrial, por los Polos de Desarrollo, va a requerir el uso de gas natural”.
Luego, la presidenta Sheinbaum hizo un planteamiento energético hamletiano: “La pregunta es: ¿Explotamos el gas no convencional, ‘sí’ o ‘no’? ¿Por qué ‘sí’? Pues porque nos da más soberanía energética. ¿Por qué ‘no’? Pues porque tiene impactos ambientales”. Fracturar-contaminar, o no: Esa es la (presunta) cuestión, aunque en realidad el equipo de trabajo presidencial ha avanzado en sustentar la variante de un fracking presuntamente “sustentable”, menos contaminante que en el pasado.
El próximo miércoles 15 se harán anuncios encaminados a apuntalar tal proyecto y dar detalles, pues ayer no fue posible debido a que, dijo Sheinbaum, “este comité de científicos queríamos presentarlo hoy, pero todavía estamos revisando que realmente tengan… que no haya un asunto político, que sea una definición técnica”. ¡Hasta mañana!
Julio Hernández López
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