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Las palabras de Jesús

El estudio exegético del Documento Q se mantiene como algo fundamental en la investigación del Nuevo Testamento, centrada en la reconstrucción del cristianismo primitivo y el abordaje al Jesús histórico.

Rubén Aguilar

El Documento Q, de la palabra alemana Quelle, “fuente”, e un texto que debió haberse escrito entre los años 50 y 65, y no después del año 70. Se le considera un protoevangelio.

Este texto comienza a ser estudiado a final del siglo XIX, en el mundo de la exégesis bíblica alemana; el nombre de Q lo acuña el teólogo y estudioso bíblico alemán Johannes Weiß. La existencia del Documento Q, algunos lo llaman Evangelio Q, se funda en el hecho de que los Evangelios Sinópticos son tan similares que debieron haber tenido una fuente común previa.

Los Evangelios de Marcos, Mateo y Lucas fueron escritos después del año 70. Ellos no compartieron la vida con Jesús, y para escribir sus textos debieron utilizar distintas fuentes. Estudiosos de los Evangelios sostienen las similitudes de los textos de Marcos, Mateo y Lucas son de tal dimensión que no se puede explicarse solo como una mera coincidencia. El primer Evangelio Sinóptico es el de Marcos y después viene el de Mateo y Lucas. El Evangelio de Juan, que sí compartió la vida con Jesús, es distinto a los anteriores y tiene otra estructura.

La mayoría de los especialistas que sostienen la existencia del Documento Q plantean que este fue un documento escrito en griego, y que no viene de la tradición oral.

El contenido del texto contiene las enseñanzas de Jesús, que se deben de seguir para llevar una buena vida, y en él no se hace referencia al nacimiento, la crucifixión y a la resurrección.

El Evangelio Q contiene palabras que Jesús realmente pronunció en vida, y debió haber estado circulando en forma escrita en el tiempo que se escriben los Evangelios Sinópticos. En los Evangelios de Tomás y Felipe, que no se reconocen en el canon oficial de las Iglesias Cristianas, también se hace evidente en la redacción la presencia del Documento Q.

Esto dicen los especialistas es una prueba más de la existencia del Evangelio Q como fuente primera, para la redacción de los posteriores Evangelios.

Algunos de los pasajes de los Evangelios Sinópticos que se derivan del Documento Q: Las Bienaventuranzas; dar la otra mejilla; amar a los enemigos; la regla de oro y la parábola de la oveja perdida.

Al día de hoy no se ha encontrado ningún texto original del Documento Q, y los especialistas lo trabajan a través del estudio de los Evangelios Sinópticos y los que se conocen como apócrifos.

Sobre esta realidad, el consejo del Proyecto Internacional Q afirma: “Durante el siglo II, cuando el proceso canonizador estaba teniendo lugar, los escribas no hicieron nuevas copias de Q, dado que el proceso canonizador conllevó la elección de lo que debía y lo que no debía ser utilizado en los servicios eclesiásticos”. Y añade “de ahí que prefirieran hacer copias de los Evangelios de Mateo y Lucas, donde los dichos de Jesús a partir de Q estaban reescritos para evitar malentendidos, y para encajar en su propia situación y comprensión de lo que Jesús quería decir realmente”.

El estudio exegético del Documento Q se mantiene como algo fundamental en la investigación del Nuevo Testamento, centrada en la reconstrucción del cristianismo primitivo y el abordaje al Jesús histórico.

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