¡Snif!
Esa cita describe al pie de la letra todo lo que no fue ni será Gómez Urrutia, que ha dejado a su suerte a los trabajadores que dice representar.

PROS Y CONTRAS
Leí con mucha atención un extenso artículo publicado en el diario La Jornada el 19 de marzo pasado y que firma el diputado federal, Napoleón Gómez Urrutia, y he llegado a una conclusión:
Él no lo escribió.
No, en serio que no, de lo contrario estaríamos ante una de las más grandes demostraciones de incongruencia y ausencia total de memoria histórica de parte de quien, siendo en el papel defensor de los trabajadores mineros, lo que menos ha hecho es justamente eso: Defenderlos.
Heredó como si fuera propiedad privada la dirigencia del sindicato que encabezó su padre durante décadas, sólo para terminar acabando con él y con las esperanzas de quienes lo siguieron en esa faena.
El texto que firma pero que no necesariamente redactó don Napoleón, se da a propósito del homenaje que se le rindió hace días al desaparecido presidente del sindicato de los Steelworkers en los Estados Unidos, Leo Gerard, quien como sabemos fue un aliado de Gómez Urrutia.
Cito un párrafo de los varios que no tienen desperdicio:
“Hablar de Leo Gerard es hablar de una forma específica de entender el sindicalismo. Contrario al paradigma de los falsos líderes que operan en detrimento de las y los trabajadores Gerard pensaba al sindicalismo como una práctica viva de dignidad lealtad y compromiso. Así el homenaje fue una oportunidad para reflexionar sobre lo que constituye a un auténtico líder sindical. En principio y una de las lecciones más importantes que nos dejó un verdadero dirigente no es distante busca siempre una relación fraterna y cercana con las bases. Es indispensable que conozca de primera mano las necesidades de las y los trabajadores que las experimente y asuma su responsabilidad con claridad. El liderazgo no debe sostenerse en el discurso sino en la congruencia”
Esa cita describe al pie de la letra todo lo que no fue ni será Gómez Urrutia, que ha dejado a su suerte a los trabajadores que dice representar, empezando por los de Cananea a quienes dirigió siempre desde la comodidad de su oficina o residencia en Canadá o en la Ciudad de México, sin jamás pararse en ese mineral y mucho menos sentarse a la mesa de alguno de sus seguidores para conocer, como dice ese texto, de primera mano sus necesidades.
Conmovedor hasta las lágrimas, el texto enumera muchas más cualidades que debiera tener un líder obrero, sobre todo hoy frente a los retos de las nuevas tecnologías, cita también sus múltiples encuentros privados con el sindicalista estadounidense y de los cuales aprendió lo que debe ser un verdadero líder.
Digo, ya poner en práctica todo eso es vanidad, con que lo sepa es suficiente.
El problema es que se la cree… y hay quienes (muy poquitos) se la creen.
Está para llorar, pero de la vergüenza.
CORTITOS
1-¿En serio sí se van ir en Morena por la candidatura de unidad de Javier Lamarque para la gubernatura de Sonora?
Porque yo veo al menos a Lorenia y a Célida muy pero muy concentradas en sus afanes.
Mire, en todo caso tanto Javier como cualquier otro debe demostrar que puede con las riendas de Sonora. Tener méritos dentro del movimiento ayuda a obtener la candidatura, pero no a gobernar bien.
2.- Huele a que el jefe ya le dio permiso a Roberto Gradillas para que se mueva tanto como pueda para que salga competitivo en las encuestas para algo, no sé qué.
El actual secretario de Economía y Turismo no es mal perfil, al contrario.
3.- Pocos nombres tienen ya garantizado un lugar en las boletas electorales y uno de ellos es el de Paulina Ocaña, la jefa de la Oficina del Ejecutivo. Estuvo donde tenía que estar e hizo lo que tenía que hacer.
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