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Proteger a Trump o a los candidatos republicanos

...el costo de esta guerra para el erario y el bolsillo del elector estadounidense podrían definir las elecciones intermedias en noviembre.

Ana María Salazar

A pesar de estar inmerso en las negociaciones más delicadas de la Crisis de los Misiles en octubre de 1962, el presidente John F. Kennedy no dejó de lado la política interna. Durante esos trece días críticos, mientras evaluaba opciones militares y diplomáticas para obligar a la Unión Soviética a retirar los misiles de Cuba sin desencadenar una guerra nuclear, Kennedy también continuó haciendo campaña para apoyar a los candidatos demócratas rumbo a las elecciones intermedias de noviembre. Su presencia pública buscaba transmitir calma, normalidad y liderazgo firme en un momento de tensión global. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, los demócratas no lograron mantener el control total del Congreso: Conservaron la Cámara de Representantes, pero perdieron escaños en el Senado, aunque mantuvieron una mayoría ajustada.

Les comento esta pequeña anécdota para entender la sicología de cómo está tomando decisiones el presidente Donald Trump en este momento: Todas las decisiones, comentarios, despidos, eventos públicos, ataques por redes sociales, están relacionados con lo que podría pasar el 3 de noviembre de este año, cuando se llevan a cabo las elecciones intermedias.

Para Trump perder una de las cámaras no sólo sería catastrófico políticamente, sino simple y llanamente para él es una amenaza existencial. El momento que rinda protesta la nueva legislatura en enero del 2027, podrían pasar solamente unas semanas y enfrentaría un “impeachment” el inicio de un juicio político. Y aunque sería la tercera vez que la Cámara Baja llevará acabo audiencias para buscar la destitución de Trump, las acusaciones que enfrentaría podrían incluir su relación con el pedófilo Ješrey Epstein, negocios familiares, la relación con Vladimir Putin, su estrategia migratoria y la reciente decisión de atacar Irán.

Y la actual participación de Estados Unidos en un “operativo” militar en contra de Irán debería ser el tema que más preocupa a los operadores políticos de Trump en este momento y el impacto que podría tener en los candidatos republicanos. Durante su campaña presidencial Trump prometió no involucrar más a su país en guerras “eternas” y aseguró que no habría durante su mandato soldados estadounidenses participando en guerras ajenas. A una semana que inició la guerra en el Medio Oriente, incrementa dentro de su base MAGA, cuestionamientos sobre el involucramiento de Estados Unidos en esta guerra que ya reporta seis estadounidenses muertos.

Pero el costo de esta guerra para el erario y el bolsillo del elector estadounidense podrían definir las elecciones intermedias en noviembre. En este momento, los cuestionamientos dentro del Gobierno están aumentando mientras los precios se disparan y aunque era de esperarse, las bolsas alrededor del mundo se desplomaron. El temor principal es que la guerra se traduzca en interrupciones a largo plazo en el mercado petrolero, superando ya los 80 dólares por barril, luego de que Irán lanzara una nueva ola de ataques contra instalaciones petroleras y que continúe detenido el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. A menos de una semana que iniciara la guerra, el precio del petróleo en Estados Unidos se disparó a 3.27 dólares por galón como promedio nacional, el nivel más alto en casi dos años. Para el electorado esto se traduce en precios más altos aun cuando estaba como presidente Joe Biden, y esto subraya otros de las promesas rotas de Trump: Reducir el costo de vida de los estadounidenses.

Y el costo de la guerra parecería injustificable: Una estimación del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, calcula el costo en 3.7 mil millones de dólares sólo durante las primeras 100 horas. Eso equivale a más de 891 millones de dólares por día. Esta información incrementa el rechazo del electorado ante las declaraciones del presidente Trump y su secretario de Guerra, Pete Heghseth, de que este operativo podría continuar por lo menos tres semanas más, sin importar el número de muertos.

Pero es la sospecha de que las decisiones hechas las últimas semanas, incluyendo lanzarse a una guerra sin explicaciones ni determinaciones de cuál es el “End Game” objetivos finales, podría ser una “caja china” para distraer al público estadounidense de los vínculos de Trump y su esposa Melania con Ješrey Epstein.

A diferencia del presidente Kennedy, quien continúe haciendo campaña en medio de uno de los enfrentamientos más peligrosos con la Unión Soviética, para ganar tiempo y no apanicar a la población. En el caso de Donald Trump la interrogante es si inició la guerra como una forma de solidificar a los candidatos republicanos. Los resultados de una semana de guerra indicarían que está buscando esconder la crisis dentro de su gabinete y desviar la atención de los archivos Epstein, ya que cada día que pasa incrementa su protagonismo.

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