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Guerras

La que está desarrollándose en el Medio Oriente tiene que ver, con la amenaza de Irán de construir su propia bomba nuclear.

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Con la inteligencia que le caracterizaba, Albert Einstein dijo: “No sé con qué armas se luchará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta será con palos y piedras”.

Quizá en lo único que se equivocaba era que asumía la sobrevivencia de la humanidad después de un posible holocausto nuclear. Y es que eso dijo en 1949 después de la devastación de Hiroshima y Nagasaki con las primeras bombas atómicas.

Si bien fueron catastróficas para su época, nada que ver con las armas nucleares actuales que son entre 10 y tres mil veces más potentes. Una sola bomba tiene la capacidad de destruir una megaciudad. Hoy, a diferencia del pasado, las armas nucleares están guiadas por satélite, pueden ser lanzadas por misiles intercontinentales, tienen alta precisión y su potencia es ajustable al tamaño del objetivo.

Hoy, con ese poder, la destrucción puede ser global, no sólo local.

No es gratuito pensar, entonces, que la humanidad podría desaparecer por completo, así que ya no habría una Cuarta Guerra Mundial con seres humanos luchando a pedradas.

Nueve países cuentan con armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Paquistán, Israel y Corea del Norte. Por su poder destructivo, las tienen como recurso militar de última instancia. Sólo las usarían en caso extremo donde peligre la existencia misma del país.

La primera ministra de Israel, Golda Meir, consideró seriamente utilizarlas cuando ese país estaba perdiendo en la Guerra de Yom Kipur en 1973. Nunca dio un ultimátum a las naciones árabes que invadieron el territorio israelí, pero sí ordenó preparar las bombas nucleares como señal estratégica para presionar a Estados Unidos a mandarles armamento necesario.

El otro escenario de la posible utilización de armas nucleares es que llegara al poder un loco en algunas de las nueve naciones y las utilizara en un acto demencial. Esta conjetura se la dejo a los guionistas de Hollywood.

Menciono todo esto porque en este momento se están llevando a cabo dos guerras que involucran a tres países con armas nucleares: Rusia, Estados Unidos e Israel.

La que está desarrollándose en el Medio Oriente tiene que ver, de hecho, con la amenaza de Irán de construir su propia bomba nuclear. Ni Israel ni Estados Unidos quieren que ocurra esto sabiendo que el régimen iraní los considera como enemigos mortales y los ha atacado directa o indirectamente por medio de grupos terroristas afines como Hezbolá y Hamas.

La otra guerra, la de Ucrania contra Rusia, está cumpliendo su cuarto aniversario. Se trata del primer conflicto bélico entre dos países que acontece en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Ya se habla poco de ella en los medios internacionales porque dejó de ser una noticia que atraiga la atención. Ni modo: Así son las olas noticiosas.

Pero la guerra sigue y con efectos devastadores.

Ucrania ha reportado la muerte de 55 mil soldados de ese país, aunque algunos analistas militares consideran subestimada esta cifra. Rusia no informa sus bajas, pero estimaciones independientes sugieren que habría entre 150 y 200 mil soldados fallecidos. A eso hay que sumar la muerte de civiles, mucho más difíciles de precisar. El diario francés Le Monde calcula el número total de muertes por la guerra en Ucrania (militares más civiles) entre 500 y 600 mil personas.

En todo caso, esta guerra ha sido, sin duda, la más sangrienta en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Y no cede.

Famosamente, Donald Trump prometió en su última campaña: “Si soy Presidente, acabaré con la guerra en Ucrania en 24 horas”. El magnate estaba convencido que él podría sentar en la mesa de negociaciones a Ucrania y Rusia para llegar a un “acuerdo rápido”. Para tal efecto usaría su buena relación con el presidente ruso, Vladimir Putin.

Bueno, pues Trump lleva nueve mil 792 horas como Presidente en esta segunda ocasión y no ha logrado resolver este conflicto bélico. Ni siquiera ha podido sentar en la mesa de negociaciones a los ucranianos y rusos.

Rusia es un país más poderoso que Ucrania y, por tanto, tiene mayor capacidad de aguantar más tiempo en una guerra. Ucrania, sin embargo, ha demostrado gran heroísmo en su defensa territorial. Cuatro años es mucho, casi lo que duró la Segunda Guerra Mundial. Nadie, creo, puede predecir cuánto tiempo más durará este conflicto bélico y quién ganará.

António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, dijo al comenzar la invasión rusa que “esta guerra no tiene ganador, sólo víctimas”. Vaya que ha tenido la razón.

Leo Zuckermann

X: @leozuckermann

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