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Un régimen político que cavó su propia tumba

Irán se ha empobrecido y aislado del mundo. Su población ha sufrido enormidades bajo el yugo de la ley islámica. Las principales afectadas han sido las mujeres.

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Irán no es un país cualquiera. Se trata de una potencia regional en Medio Oriente, nada menos que heredera del imperio persa. Geográficamente se encuentra en la frontera entre Asia y el mundo árabe. Es el centro espiritual de los chiitas, la segunda rama más grande del Islam. Tiene una población de casi 100 millones con ricas reservas petroleras.

Desde 1979 lo gobierna una alianza religiosa militar. Por un lado, mandan los ayatolas y, por el otro, el Ejército de Guardianes de la Revolución Islámica se encarga de proteger el sistema político teocrático.

Enemigos jurados de Israel, este régimen financió, entrenó y armó a diversos grupos para combatir indirectamente al Estado judío.

La red incluía a Hezbolá, el más peligros de todos, que operaba desde Líbano enviando cohetes hacia ciudades israelíes. Luego estaba Hamas que controlaba política y militarmente la Franja de Gaza donde también mandaba misiles. Fue este grupo el que planeó y ejecutó los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023, el peor en la historia de Israel, que dejó un saldo de mil 219 muertos y 251 rehenes, la mayoría civiles.

Están, también, los hutíes localizados en Yemen que también despachaban misiles y drones, atacaban barcos en el Mar Rojo y afectaban el comercio como táctica de presión internacional. Otro era la Yihad Islámica que operaba desde Gaza, muy activos en el lanzamiento de cohetes hacia Israel. Finalmente estaban pequeñas milicias chiitas en Iraq y Siria.

A todos ellos, Irán les proveía armas, misiles, drones, cohetes, dinero, entrenamiento militar, inteligencia y tecnología.

No era gratuito, entonces, que los gobiernos israelíes vieran a Irán como su principal enemigo, sobre todo si se sumaba la intención de los ayatolas de construir armas nucleares y misiles capaces de transportarlas hacia Israel.

Otro enemigo jurado del régimen teocrático de Teherán era Estados Unidos.

Ese país había apoyado al Sah contra el que se levantaron en armas los revolucionarios chiitas. Cuando llegaron al poder en 1979, un grupo de estudiantes tomó por asalto la embajada estadounidense en ese país. Durante 444 días mantuvieron a 52 diplomáticos y empleados como rehenes. Fue un episodio vergonzoso para la superpotencia americana porque, además, fracasaron en un intento de rescate militar donde perecieron ocho soldados.

A raíz de este evento, vino la ruptura diplomática y la enemistad permanente entre esas dos naciones.

Durante décadas, Irán atacó a Estados Unidos utilizando a los grupos aliados arriba mencionados.

En 1983, Hezbolá realizó dos ataques suicidas en el Líbano en contra la embajada estadounidense y cuarteles de infantes marinos. Murieron 241 soldados americanos. En 1996, un camión bomba explotó cerca de una base estadounidense en Araba Saudita con un saldo de 19 militares fallecidos. Durante la ocupación estadounidense en Iraq, Irán apoyó milicias que atacaron a soldados estadounidenses con cientos de perecidos.

En 2011, se descubrió un plan para matar al embajador saudí en Estados Unidos planeado por la Guardia Revolucionaria.

Tras el asesinato en 2020 de uno de los generales más sanguinario de la Guardia Revolucionaria, Qasem Soleimani, por parte de Estados Unidos, Irán atacó intereses de ese país en el Golfo Pérsico.

Tampoco es gratuito, en este sentido, que Estados Unidos considerara a Irán como uno de los principales patrocinadores del terrorismo anti-occidental.

La realidad es que el régimen de los ayatolas ha sido un fracaso total. Irán se ha empobrecido y aislado del mundo. Su población ha sufrido enormidades bajo el yugo de la ley islámica. Las principales afectadas han sido las mujeres.

La crisis económica llegó a tal nivel que, a finales del 2025 y comienzos del 2026, se llevaron a cabo protestas masivas y generalizadas. Apareció una oposición vigorosa al régimen. En respuesta, el Gobierno iraní apagó el Internet dificultando el acceso a información y la organización ciudadana. La represión fue muy dura. Se sospecha que miles de manifestantes fueron asesinados en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

En este contexto, Israel y Estados Unidos, que ya habían atacado las instalaciones donde supuestamente estaban desarrollando las armas nucleares el año pasado, lanzaron una nueva ofensiva militar en contra de Irán este fin de semana.

Se ha confirmado la muerte de varios altos mandos del régimen incluyendo a Ali Khamenei, líder supremo de Irán, el ministro de Defensa y oficiales de alto rango de las fuerzas armadas y de la Guardia Revolucionaria.

En suma, la operación decapitó a un régimen teocrático fracasado que durante años se dedicó a cavar su propia tumba.

Leo Zuckermann

X: @leozuckermann

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