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Deben caer los políticos coludidos por respeto a los militares caídos

Lo que nos trasmitió Revilla es la rabia y aflicción de haber perdido a compañeros de armas. El general demostró liderazgo.

Leo Zuckermann

JUEGOS DE PODER

Según datos oficiales, 25 militares miembros de la Guardia Nacional perdieron la vida el domingo en los enfrentamientos violentos en varios estados como consecuencia del operativo para detener y abatir a Nemesio Oseguera “El Mencho”.

En un momento muy humano, poco común para un soldado, el general secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Revilla Trejo, se le quebró la voz cuando dio su pésame a las familias de los soldados caídos en la mañanera del lunes.

Todo mi respeto y admiración al jefe del Ejército Mexicano. Si para cualquier personaje famoso representa un desafío perder la compostura en público agobiado por la tristeza, mucho más para un militar que tiene que proyectar una imagen marcial de fuerza.

Lo que nos trasmitió Revilla es la rabia y aflicción de haber perdido a compañeros de armas. El general demostró liderazgo. Un jefe que exhibió que en el Ejército hay espíritu de cuerpo, condición indispensable para el funcionamiento del organismo castrense donde debe haber cohesión, lealtad y sentido de unidad compartido entre los miembros de la institución.

Al parecer, dolió, y mucho, la pérdida de estos soldados dentro del ámbito militar.

Yo me uno a la pena que embarga a esas 25 familias que hoy están velando y enterrando a sus muertos.

Mis condolencias para estos patriotas que dieron sus vidas para que los demás podamos tener una mayor seguridad. Quiero imaginar cómo se sienten los familiares de estos guardias nacionales cuando saben que hay políticos que protegen a los criminales y andan muy campantes.

Por un lado, sus comandantes civiles los mandan a jugarse el pellejo para capturar a los jefes de los carteles. Por el otro, estos mismos civiles no defenestran ni persiguen judicialmente a los políticos que son socios de esos jefes criminales a los que les otorgan protección.

No solo es una contradicción tremenda, sino que es profundamente injusto.

El gobierno no puede pedirles a los militares que arriesguen sus vidas y a la vez le otorgue impunidad a los políticos corruptos que se han coludido con el crimen organizado. Debe haber una corresponsabilidad lógica y moral.

Por respeto a la memoria de los soldados caídos en el combate en contra de la delincuencia organizada, tienen que caer los políticos traidores que se llenan las bolsas con el dinero sucio producto del narcotráfico, la extorsión, el secuestro, el huachicol y demás negocios ilegales.

Ojalá las Fuerzas Armadas presionen al gobierno para que éste limpie su casa y ojalá efectivamente se castigue a los políticos coludidos con el crimen organizado. Porque, de lo contrario, en el futuro podría haber indisciplina de las tropas cuando se les ordene participar en un operativo que pongan en peligro sus vidas.

¿Por qué deberían ellos enfrentarse a balazos con delincuentes que son socios de políticos gobernantes?

Un soldado obedece órdenes por una combinación de disciplina, ley, formación sicológica y estructura institucional. Sin embargo, puede (y debe) desobedecer cuando una orden es ilegal, inmoral o pone en peligro injustificado a otros. En todos los ejércitos modernos, la obediencia tiene límites jurídicos y éticos claros.

En México, el Ejército establece que solo deben cumplirse órdenes legítimas.

¿Es legítimo enfrentarse a tiros a un grupo delincuencial armado hasta los dientes cuando ese mismo grupo está coludido con elementos del gobierno civil que permanecen impunes?

¿Qué autoridad moral tiene el comando civil superior cuando no castiga a los políticos que ayudaron a fortalecer al cartel con el que hay que arriesgar sus vidas?

No se trata de que los soldados se rebelen sino de que por lo menos se cuestionen por qué los mandan a ellos a resolver un problema que los mismos políticos generaron asociándose con los criminales. Tienen, creo, el derecho de pedir cuentas argumentando la existencia de un dilema moral: No se vale que ellos arriesguen su vida cuando el gobierno protege a los suyos que están involucrados en la inmundicia por una cuestión política.

El soldado es un agente moral que tiene el derecho de cuestionar cuando siente que algo es injusto. Si el gobierno no persigue a los políticos coludidos con el crimen organizado, el militar tiene el derecho de dudar si conviene arriesgar o no su vida para combatir a estos delincuentes.

Pongámoslo de una manera muy mexicana: O todos coludos o todos rabones. Si les van a pedir a los militares que se enfrenten a balazos con los criminales, que no haya excepciones ni favoritismos para los políticos corruptos que protegieron a esos mismos delincuentes.

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