Cae “El Mencho”, bien por el Gobierno y qué sigue
Demostraron que, cuando existe voluntad, se impone la fuerza del Estado.

Juegos de poder
Punto a favor, victoria notable, para el Gobierno mexicano.
De ninguna forma puede menospreciarse el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias el “Mencho”, líder fundador del grupo del crimen organizado más poderoso del País: El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Estados Unidos ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera al arresto o condena Oseguera.
Así lo justificaban en el correspondiente anuncio divulgativo: “El CJNG se formó en 2009 y se ha convertido en uno de los cárteles de la droga más violentos de México. Se le considera el cártel con mayor capacidad de tráfico de cocaína, heroína y metanfetamina en México, y en los últimos años, ha incluido el tráfico de fentanilo a Estados Unidos. Bajo el liderazgo de Oseguera Cervantes, el CJNG ha sido responsable de numerosos homicidios contra grupos narcotraficantes rivales y agentes del orden público mexicanos. Más recientemente, operativos del CJNG, presuntamente bajo la dirección de Oseguera Cervantes, estuvieron involucrados en intentos de asesinato de funcionarios del Gobierno mexicano”.
Entre otros, el “Mencho” trató de asesinar en 2020 al hoy secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, cuando era jefe de la Policía capitalina. El ataque, en pleno Paseo de la Reforma, fue impresionante por el uso de armas de grueso calibre. Tres escoltas murieron. García Harfuch resultó herido de tres balazos. Sobrevivió de milagro. Por medio de escuchas telefónicas y confesiones, se comprobó que el CJNG había efectuado el atentado y, aunque no existe prueba directa, se sospecha que la orden vino directamente del “Mencho” por la importancia del funcionario en cuestión.
Ayer, por lo que sabemos, el Ejército Mexicano llevó a cabo un operativo en la zona serrana de Tapalpa, Jalisco, donde capturaron al capo di tutti capi quien murió en su traslado a la Ciudad de México.
A raíz de la extracción (ilegal) de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos, y la consiguiente guerra que se desató en Sinaloa entre las dos facciones dominantes del cartel de ese Estado, el CJNG se convirtió en el más poderoso del País. El experto en seguridad, Eduardo Guerrero, alertaba desde hace meses cómo el CJNG se estaba consolidando como el único grupo criminal en varios estados del País con todo lo que ese monopolio implicaba.
Yo sí aplaudo al Gobierno por esta operación exitosa en el combate frontal en contra del crimen organizado. Demostraron que, cuando existe voluntad, se impone la fuerza del Estado.
Y, aunque el operativo al parecer contó con la cooperación de inteligencia estadounidense, también quedó claro que Estados Unidos no tiene por qué llevar a cabo acciones unilaterales en territorio mexicano como cree el presidente Trump que se requiere.
Era de esperarse que el abatimiento del “Mencho” generara una reacción violenta inmediata del CJNG. De manera coordinada, se registraron incendios de camiones, autobuses, vehículos particulares y comercios en Jalisco, Michoacán, Colima, Nayarit, Guanajuato, Tamaulipas. En varias carreteras federales ocurrieron bloqueos y en ciertas urbes, particularmente en Guadalajara, persecuciones armadas y balaceras aisladas.
Los criminales lograron su objetivo de proyectar fuerza y generar terror. Habrán abatido a su líder, pero el CJNG demostró capacidad de reacción y operatividad delincuencial.
La pregunta es qué sigue.
Como ha ocurrido en el pasado, cuando se decapita el liderazgo de una organización criminal, comienza la fragmentación y lucha interna por la sucesión del jefe abatido.
El propio “Mencho” se consolidó como líder del CJNG tras la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel y la posterior ruptura del Cártel del Milenio en 2010.
Los lugartenientes de Oseguera (familiares y operadores de la alta jerarquía del cartel), seguramente ya están maniobrando para quedarse con el liderazgo y control del CJNG. Esto, con toda probabilidad, generará violencia de los distintos grupos que lo conforman.
No se puede descartar, también, que grupos rivales (Sinaloa, Cárteles Unidos/Los Viagras, La Familia Michoacana y otras bandas delincuenciales de menor monta) aprovechen el descabezamiento para competir por el control de plazas estratégicas.
Todo esto podría generar una ola de mucha violencia en las próximas semanas, sobre todo en las entidades donde este grupo tenía el monopolio criminal, en particular su cuna, el estado de Jalisco.
El Gobierno, en este sentido, debe estar preparado para proveer seguridad a la población. A nadie le conviene un baño de sangre, menos ahora que estamos a 108 días que comience el Mundial de Futbol en nuestro País.
Leo Zuckermann
X: @leozuckermann
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