Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Columnas / Columnas México

Reforma política, la resistencia de los tumores

Tras el despojo sufrido en 2006, López Obrador entendió que resultaba imposible vencer al sistema sin recurrir a las artimañas de ese sistema.

Jorge  Zepeda

REHILETE

¿Cuál es el objeto de empecinarse en una reforma electoral que pone en riesgo el control político en las cámaras que hoy detenta la fuerza gobernante? Se dice que el ahorro económico que supondría reducir el presupuesto del INE y el de los partidos, realmente no pinta en las finanzas públicas como para justificar un tsunami político. O que pedirle a los partidos aliados que se den un disparo al pie no sólo es irreal sino que también amenaza con romper la mayoría constitucional que le permite a Palacio el control del Poder Legislativo.

Quizá, pero el verdadero telón de fondo para Claudia Sheinbaum es trascendente: La Cuarta Transformación debe comenzar a tomar decisiones entre la lucha por el poder y la lucha por los principios. No tiene sentido haber tomado la Presidencia para sanear la vida pública, si el proceso de tomar y conservar el poder contradice o posterga indefinidamente esos ideales.

Tras el despojo sufrido en 2006, López Obrador entendió que resultaba imposible vencer al sistema sin recurrir a las artimañas de ese sistema. En consecuencia antes y durante su Gobierno se asumieron alianzas penosas y se toleraron excesos poco congruentes con las banderas del movimiento. Los males necesarios incluyeron repartos con organizaciones de convicciones tan ajenas como el Partido Verde o candidaturas tan perniciosas como las de Cuauhtémoc Blanco, en Morelos.

El problema es que “los males necesarios” terminan por desvirtuar a un movimiento. Peor aún, con el tiempo se convierten en parte constitutiva del sistema y su erradicación pone en riesgo al sistema mismo, como la extirpación de un tumor arraigado que entraña la destrucción de un órgano vital.

Los dos partidos, Verde y del Trabajo, aprovecharon la necesidad de Morena y negociaron candidaturas que les han llevado a ampliar su cuota en el Congreso; y, como todo círculo vicioso, el peso adquirido les hace cada vez más imprescindibles. Hoy se les necesita más que ayer, y si esto no cambia, mañana no se podrá gobernar sin ellos.

Los números son explícitos: En este momento Morena tiene 252 diputados, es decir apenas libra la mayoría relativa (251), indispensable para aprobar leyes secundarias y presupuesto. Si en las próximas elecciones los dos partidos aliados negocian a la alza, como lo han venido haciendo, en el siguiente congreso Morena podría depender de ellos para el día a día de la operación política y administrativa. Por no hablar de su dependencia para alcanzar la mayoría calificada (334) que exige los cambios constitucionales. Lo paradójico es que ambos partidos carecen realmente de fuerza propia o de una base social importante.

Deben su peso a un arreglo artificioso, y lo han engrosado a partir de su alianza con Morena. Hoy los gobiernos de la 4T afrontan una extraña encrucijada: La coyuntura inmediata les lleva a mimar a los partidos aliados para sacar adelante las reformas; pero tendencialmente ese mimo compromete las posibilidades de la fuerza gobernante a mediano y largo plazo, porque le genera una adicción a los aliados mercenarios sin relación con el movimiento y sus banderas.

Con su propuesta de reforma político electoral, la Presidenta está intentando que la fuerza de los partidos periféricos refleje de mejor manera su capacidad real y no una que es ficticia. Reducir los cuantiosos presupuestos de los que viven las dirigencias, eliminar las plurinominales o por lo menos que sean producto de los votos y no de las cúpulas partidistas, forma parte de este nuevo diseño. Como sabemos, el planteamiento ha provocado la rebelión de ambos partidos.

Las modificaciones que ha sufrido la versión original enviada por Palacio son tantas que Sheinbaum ha cuestionado la utilidad de su aprobación. El próximo martes informará su decisión al respecto. Los analistas contemplan dos posibles salidas: Una, que reitere la versión original a sabiendas de que será rechazada por los partidos aliados, con lo cual no alcanzará la aprobación, pero evidenciará ante la opinión pública el carácter rentista y parasitario de estos partidos; o dos, que anuncie una tercera versión, a medio camino entre la original y la deslactosada, con la esperanza de llegar a un acuerdo de última instancia.

Se asume que a lo largo de estos últimos días se siguen sosteniendo conversaciones para lograrlo. Y, desde luego, cabe la posibilidad de que Palacio Nacional retire la iniciativa y la guarde para tiempos mejores.

En cualquier escenario, caben dos reflexiones de fondo. Una, que con reforma o sin ella, Morena tendría que cambiar los términos de su alianza electoral de cara a los comicios de 2027, para no dar vida artificial a organizaciones en las que no puede confiar.

Es una apuesta riesgosa, desde luego, porque no sólo está en juego la composición del Congreso para la segunda mitad del sexenio, sino también el relevo en 17 gubernaturas. Pero quizá ha llegado el momento de asumir pérdidas en lo inmediato para sanear el futuro.

Quedarse con 20 gubernaturas en lugar de 24 es algo que puede permitirse la fuerza gobernante, en el peor de los casos, si eso la desvincula de arreglos vergonzantes y comienza a desandar el campo minado en el que se ha metido. La segunda reflexión tendría que ver con la operación política.

Las intenciones de la Presidenta son las correctas, pero habría que preguntarse si la capacidad y lealtad de los alfiles responsables de operar tales intenciones están a la altura. No siempre basta con una estrategia inteligente, en ocasiones primero es necesario asegurarse de contar con los operadores capaces de ponerla en marcha. En los próximos días conoceremos el desenlace de este entuerto.

Las intenciones de la Presidenta, más allá de los detalles con los cuales se pueda o no estar de acuerdo, van encaminadas a sanear vicios evidentes. El resultado de esta iniciativa será un diagnóstico para confirmar la resistencia de los tumores a ser extirpados.

-------------------------------------------------------------------------------------------

jorge Zepeda Patterson es economista y sociólogo.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados