Cuba, la crisis permanente
A la caída del bloque socialista empieza un ir y venir entre que ahora sí tenemos y ahora no.

LO QUE ÉL QUISO DECIR
En 2023, fue la última vez que hice un recorrido de quince días por Cuba, y desde hace años por diversas vías, mantengo comunicación cercana con amigas y amigos que viven en La Habana.
Ahora comparto el intercambio con algunos de ellos, que expresan sus puntos de vista ante la actual crisis que vive el país. La crisis de Cuba no es de ahora, no llega con Donald Trump y su actitud con Cuba.
Es una crisis tendencial que se ha mantenido por décadas. Antes de la caída de la Unión Soviética (URSS) y el bloque de los países del socialismo real, en Cuba no había escasez, y nadie tenía hambre. A la caída del bloque socialista empieza un ir y venir entre que ahora sí tenemos y ahora no. E inicia también el malestar social.
A partir de entonces cambian las condiciones de la realidad cubana y muchas cosas se tambalean.
A la caída del socialismo real Cuba estaba obligada al cambio de la matriz económica, pero no se hizo. En estas últimas décadas ha habido propuestas, ensayos y experimentos de liberación económica, pero no se ha podido levantar el vuelo para garantizar el autoabastecimiento y autoproducción.
En el presente hay un escenario de mayor deterioro, que en otros momentos, que se expresa en la carencia de combustible, el abastecimiento de la electricidad, el servicio del transporte público y la atención de la salud.
El turismo está en una gran crisis, se ha reducido dramáticamente el número de visitantes, ahora hay zonas de playa cerradas. Esto se agrava por la suspensión de vuelos internacionales ante la carencia de turbosina.
La crisis actual no es novedad, desde hace muchos años en Cuba se vive la fragilidad del consumo, y a lo largo del tiempo ha habido momentos de subidas y bajadas.
Una pregunta permanente es si existen o no negociaciones con el Gobierno de Estados Unidos. Siempre las ha habido, desde que triunfa la Revolución en 1957. Las presiones y amenazas han crecido en el Gobierno de Donald Trump, operadas a través de Marco Rubio, el secretario de Estado.
Es un hecho. La realidad es que el gobierno de Cuba no va a ceder en términos políticos ante las exigencias de Trump, pero el actual poder en Cuba - que se concentra en el partido, el ejército y el gobierno -, sí está dispuesto a negociar el modelo económico.
Se ha avanzado en esa dirección dando espacio a las pequeñas empresas privadas, pero en un proceso muy lento. Hay quien pone freno de mano, que son los sectores más duros y conservadores del régimen.
Si el Gobierno de Estados Unidos, piensa que puede obtener un cambio del régimen político, esto no es real. Si puede lograr, hay mucho espacio de maniobra, para empujar, y acelerar un cambio del régimen económico.
Las actuales autoridades cubanas han sido incapaces de construir un nuevo sistema económico, por falta de imaginación, capacidad y fuerza política. Todo lo que ha hecho en esta materia ha fracasado o se ha quedado muy corto, ante la dimensión de la crisis.
Hoy queda claro, que todo se centra en el cambio del sistema económico, para que Cuba pueda superar su crisis sistémica y permanente, que el modelo socialista no le permitió.
El partido y el Gobierno están dispuestos a dialogar con el Gobierno de Trump, pero no van a ceder en el campo del sistema político. El camino es seguir lo que han hecho China y Vietnam. No hay más.
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Rubén Aguilar es doctor en Ciencias Sociales y profesor de la Universidad Iberoamericana. En Internet: www.miscuadernos.com.mx
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