El Imparcial / Columnas / Columnas México

Cuba, de nuevo

El nuevo presidente, John F. Kennedy, intentó aislar el régimen castrista por medio de la Organización de Estados Americanos (OEA)

BATARETE

La isla de Cuba tiene una historia política compleja. Cristóbal Colón la descubrió en 1492 y la bautizó como Isla Juana, en honor al príncipe de Asturias; el nombre no prosperó, pero sí el interés de los europeos: Desde 1514 fundaron un asentamiento con el nombre de San Cristóbal de la Habana.

Los recién llegados organizaron el sistema de encomiendas y procedieron a explotar el trabajo de los indígenas Taínos, que muy pronto comenzaron a enfermar de males europeos, viruela y sarampión, al grado de que más de dos tercios de la población aborigen murió durante el siglo XVI.

Los europeos trajeron esclavos africanos y se estima que para el año de 1820 habían llegado unos 400,000 nativos de ese continente. España dominó la isla hasta 1898, cuando la perdió en la guerra contra los Estados Unidos, que, en 1902 le permitieron ser un país independiente, con condiciones favorables a los estadounidenses, entre otras la creación de una base militar en Guantánamo.

En la primera mitad del siglo XX hubo varias revueltas y cambios de Gobierno hasta que 1940 el sargento Fulgencio Batista ganó la Presidencia, la desempeñó hasta 1944 y volvió en 1952 para contender de nuevo por la Presidencia. Como se vio en desventaja dio un golpe militar y encabezó una dictadura hasta que Fidel Castro y sus revolucionarios tomaron el país después una década de guerrilla contra el tirano, el primero de enero de 1959.

El presidente Dwight Eisenhower reconoció al Gobierno de Castro, pero cuando el Gobierno cubano procedió al cierre de casinos y casas de prostitución, expropió tierras y propiedades en manos de estadounidenses y trató de encaminar al país hacia una independencia económica.

El nuevo presidente, John F. Kennedy, intentó aislar el régimen castrista por medio de la Organización de Estados Americanos (OEA) que expulsó a Cuba de su seno y organizó un bloqueo económico y político al que se unieron todos los países de Latinoamérica, con la excepción de México gobernado por Adolfo López Mateos, que se negó a romper relaciones con Cuba, de acuerdo con la Doctrina Estrada que exige el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Vino luego la fallida invasión contra Cuba en la bahía de Cochinos que fue repelida por ejército y pueblo cubano.

Cuando los servicios de inteligencia estadounidenses descubrieron, en 1962, que se planeaba instalar misiles con capacidad nuclear en el suelo de la isla emergió una confrontación entre los EUA y la Unión Soviética que respaldaba a Cuba.

Fueron trece muy tensos días de presiones y diálogo entre Kennedy y el primer ministro de Rusia, Nikita Kruschev, que finalizó cuando Rusia desalojó de la isla los misiles que se iban a instalar, a tan sólo 165 kilómetros de Florida.

Cuba lleva más de 60 años de bloqueo económico que ha provocado enormes dificultades para su desarrollo. En un principio la apoyó de la Unión Soviética que palió un poco su situación, y permitió que la isla desarrollara un sistema educativo muy eficiente y sobresaliera en la formación de médicos y especialistas a pesar de las muy difíciles condiciones económicas en las que ha sobrevivido el pueblo cubano. Ahora, de nuevo, los Estados Unidos amenazan con invadir y prohíben, sin derecho alguno, que se exporte petróleo a Cuba.

Eso está provocando fallas en la generación de electricidad, no hay combustibles para camiones y carros, los hospitales y servicios de salud no tienen condiciones para atender a los pacientes ni los víveres y comestibles, siempre escasos, pueden arribar a los mercados.

Trump, en su crueldad desalmada pretende dejar morir a una parte de los habitantes, por debilidad, hambre y falta de servicios, sólo para desviar la atención de los estadounidenses sobre sus posibles delitos como depredador sexual contra chicas adolescentes, que se están exponiendo en el caso Epstein. Colofón: Para entender a Cuba lean La Consagración de la Primavera, de Alejo Carpentier, novela aleccionadora y disfrutable.

-------------------------------------------------------------------------------------------

Ernesto Camou Healy es doctor en Ciencias Sociales, maestro en Antropología Social y licenciado en Filosofía; investigador del CIAD, A.C. de Hermosillo.

Temas relacionados