La película de terror de Julio Scherer
¿Cómo es posible que una persona así llegara a gobernar un país de 130 millones de habitantes, la 15ª economía del mundo...?

Amarres
El libro de Julio Scherer encierra dos innegables virtudes. En primer lugar, cuenta cosas. A diferencia de algunos textos de memorias o autobiografías, o de relatos de episodios que distintos altos funcionarios o jerarcas de la política han vivido en el Gobierno, Scherer llama a las cosas por su nombre. Relata detalles, anécdotas, análisis, comentarios, hechos, fechas que se vuelven materia prima para historiadores y analista de todo tipo. En segundo lugar, al recurrir de manera moderada, prudente, sin adjetivos y descalificaciones o alabanzas, le permite al lector sacar sus propias conclusiones de los acontecimientos que va narrando del sexenio de López Obrador y de los años anteriores durante los cuales sostuvo una amistad estrecha con él.
Sobre la primera virtud -contar cosas- creo que será suficiente el ya de por sí nutrido caudal de reseñas, críticas, elogios que ha recibido ya el libro. Uno puede desde luego cuestionar tal o cual versión de acontecimientos conocidos, y la de Scherer no es necesariamente ni la única ni la más cercana a la realidad en cada caso. Pero posee la fortaleza de venir desde adentro, de ser narrada con transparencia y de prestarse a más investigación, más análisis, más reflexión. No es poca cosa en lo relativo a un sexenio que fue increíblemente opaco en cuanto a la información real que ofrecía a la sociedad mexicana, a los medios de comunicación, a los historiadores o analistas, y desde luego también a los poderes fácticos: Los empresarios, la comentocracia, el ejército, el propio narco, y el resto del mundo, en particular Estados Unidos.
Pero para mí lo más interesante, sin embargo, del relato de Scherer radica en los hechos que narra más que en las conclusiones que él mismo extrae de ellas. Describe lo que, en mi opinión, es una pesadilla, una verdadera película de horror de lo que fue el sexenio, y de la personalidad y la manera de gobernar -el famoso Estilo de gobernar que, junto con el término narrativa, debiéramos desterrar del vocabulario mexicano. López Obrador aparece, no porque Scherer lo pinte así, sino porque uno mismo puede deducirlo, como un personaje totalmente desquiciado, ignorante, preso de sus emociones, sus fobias, sus odios, su increíble resentimiento social, su inseguridad, su absoluta inaptitud para gobernar. Van desfilando por las páginas relatos sobre la Secretaría de Salud y López-Gatell, la Secretaría de Economía con sus diversos titulares, la Secretaría de Educación -otra peor que las primeras- desde luego el Goebbels mexicano, Jesús Ramírez, y también la aquiescencia o la resignación del resto de los miembros de su Gobierno -no necesariamente gente decente, pero por lo menos no salvajes como los que he mencionado- que aceptaron tranquilamente todas estas barbaridades.
Uno no puede más que preguntarse, después de leer el texto de Scherer, y sin necesariamente dar por buenas todas sus versiones -insisto, no estoy en condiciones de hacerlo- ¿Cómo es posible que una persona así llegara a gobernar un país de 130 millones de habitantes, la 15ª economía del mundo, con una clase política e intelectual sofisticada, con un empresariado mundialmente competitivo, con instituciones creadas a lo largo de más de un siglo? ¿Cómo es posible que todo el gabinete hubiera aceptado las chicanadas, la corrupción, los abusos de Jesús Ramírez y de otros más? ¿Cómo fue posible que nadie de adentro dijera nada en el momento mismo de los acontecimientos?
El único reproche que se le puede hacer a Julio Scherer es no haber dicho buena parte de lo que dice ahora en el momento de su salida del Gobierno, más o menos en la mitad del sexenio. Nos hubiera ayudado muchísimo a todos saber en aquel momento algo de lo que ahora nos entrega, sobre todo cuando se trataba, por parte, insisto, de los poderes fácticos, de saber si había que perpetuar a esta camarilla en el poder o si de una manera o de otra había que buscar el modo de expulsarla electoralmente de Palacio Nacional.
Pero con esta pequeña excepción, el libro es excepcional en las cosas que cuenta y en los horrores que describe, aunque Scherer no los considere necesariamente como tales, ese es asunto de él. Asunto nuestro es ver ahí lo que realmente sucedió, en voz de uno de los principales protagonistas de la mitad del sexenio de López Obrador.
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