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La caída de los políticos en México

Las caídas de Gertz y López Hernández nos dicen mucho de cómo opera políticamente la llamada Cuarta Transformación.

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Finalmente, Adán Augusto López Hernández dejó la coordinación de Morena en el Senado. Muchos rumores circulan en torno a esta noticia. Lo cierto es que, por donde se vea, se trata de una degradación en la carrera política del ex secretario de Gobernación. No es lo mismo ser el jefe del partido gobernante en la Cámara Alta que un senador más que se irá a “hacer trabajo territorial” para apoyar a Morena rumbo a las elecciones de 2027.

Cayó Adán Augusto, pero no del todo.

Seguirá siendo legislador y, por tanto, manteniendo el fuero constitucional.

No se descarta que después le den otro puesto. Una buena embajada, por ejemplo. Tal y como ocurrió con el ex fiscal de la República, Alejandro Gertz Manero, quien dejó esa institución para convertirse en el embajador de México frente al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

De esta forma, en pocas semanas, la Presidenta se sacudió a dos cuadros más cercanos al ex presidente López Obrador que a ella. El primero, un fiscal con pésimos resultados para la justicia mexicana. El otro, Adán Augusto, involucrado en varios casos de presunta corrupción y enriquecimiento inexplicable, incluyendo el escándalo de haber nombrado al jefe de la mafia local de Tabasco como secretario de Seguridad de ese Estado cuando él era Gobernador de esa entidad.

Sheinbaum, sin duda, gana: Afianza su poder desde la Presidencia.

Sin embargo, las caídas de Gertz y López Hernández nos dicen mucho de cómo opera políticamente la llamada Cuarta Transformación.

Sí, se separa a los funcionarios incómodos de sus puestos, pero se les respetan la impunidad. No hay castigo para la pésima gestión del ex fiscal que incluyó el abuso de su oficina en venganzas personales en contra de familiares. Y, por lo pronto, tampoco habrá castigo para quien fue gobernador de Tabasco, secretario de Gobernación, precandidato presidencial y líder de Morena en el Senado que llevó al crimen organizado al poder y se enriqueció inexplicablemente durante su paso como funcionario.

En este sentido, la lealtad a Morena sigue pagando.

Los políticos de ese partido pueden seguir haciendo lo que les plazca. En el peor de los casos, los defenestrarán de sus cargos. Pero seguirán disfrutando de un sueldo público (Gertz como embajador, López Hernández como senador) protegidos con inmunidad diplomático y fuero constitucional.

Nada mal para ellos. No para el País.

Cómo caen los políticos en desgracia es un tema fascinante en todo el mundo. Las diferencias son abismales.

En las dictaduras, cuando el tirano se siente amenazado por cierto político o funcionario, lo fulminan de manera terminante. En muchos casos, hasta los ejecutan.

Famosamente, Stalin llegaba al extremo de hacerles juicio donde convencía al político en desgracia que se confesara como culpable de algo que no había hecho porque eso era lo que le convenía a la Revolución. La fantástica novela de Arthur Koestler, El cero y el infinito, narra la historia de las purgas estalinistas de los años treinta en los famosos juicios de Moscú. La convicción ideológica de los viejos bolcheviques los llevaba a reconocer crímenes falsos por una mezcla de lógica política, obediencia ciega al partido y una profunda crisis existencial. La falsa confesión era el último acto de lealtad revolucionaria.

En las democracias con un auténtico estado de Derecho, la caída de los políticos en desgracia suele ser combinar castigo político con persecución judicial. Se pierde la confianza del electorado, se separa del cargo y comienza un juicio para castigar el abuso del poder.

Hace poco vimos, por ejemplo, como el ex presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien perdió la reelección en 2012 por diversos escándalos y controversias, estuvo tres semanas en la cárcel acusado de financiamiento ilegal de su campaña. Castigo político y persecución judicial.

Imposible pensar en una caída así de un político en México en este régimen de Morena. Aquí la membresía al partido asegura protección judicial. Se puede perder el puesto, pero no se pisa un juzgado. Así son las caídas políticas en nuestro País en estos “tiempos estelares” de la Cuarta Transformación donde, por cierto, se prometió ser diferente y terminar con la corrupción. Ajá.

Leo Zuckermann

X: @leozuckermann