Es evidente
Hoy inicia el periodo ordinario legislativo con agenda del oficialismo que exhibe prioridades, negligencia y negativa de privilegiar lo importante. El periodo estará dominado por mal intencionada reforma electoral que busca perpetuarlos en el poder, eliminar derechos de minorías, controlar instituciones electorales, fortalecer a partidos políticos afines y privar de derechos democráticos a personas. En la agenda de temas a discutir se encuentran también “jueces sin rostro”, jornada laboral de 40 horas, incorporar lenguaje de genero, entre otras.
La propaganda del régimen esta agotada. La implacable marcha destructora de instituciones de cuatroteistas puros y conversos suma a su larga lista de damnificados a sus propios fundadores y dirigentes. La legitimidad, confianza, esperanza y credibilidad del movimiento va en picada vertiginosa. La plataforma de honestidad, frugalidad, veracidad y fidelidad ante los hechos ya no existe. La negativa a enfrentar la realidad de su naturaleza, similar a la de sus antecesores, los tiene ofuscados. El autoritarismo de quienes se saben moralmente derrotados cada día es más evidente; lenguaje, tono y porte exhiben desesperación y pequeñez.
Hoy inicia el periodo ordinario legislativo con agenda del oficialismo que exhibe prioridades, negligencia y negativa de privilegiar lo importante. El periodo estará dominado por mal intencionada reforma electoral que busca perpetuarlos en el poder, eliminar derechos de minorías, controlar instituciones electorales, fortalecer a partidos políticos afines y privar de derechos democráticos a personas. En la agenda de temas a discutir se encuentran también “jueces sin rostro”, jornada laboral de 40 horas, incorporar lenguaje de genero, entre otras.
Soy un convencido que buenas iniciativas acompañadas de debate respetuoso, escucha activa, consensos y buena técnica legislativa se puede “hacer historia”, es decir, transformar para bien la historia de las personas. De igual forma estoy consciente que por vía legislativa se puede destruir y cerrar posibilidades de transformación histórica. Existen quienes deliran por legislar, como lo hay quienes deliran y legislan. En este segundo periodo ordinario me temo por las vísperas observaremos delirantes legisladores cuyo temple nos traslada a aquel emperador romano, Heliogábalo.
Reporta Inegi que la economía mexicana en 2025 creció 0.5% con cifras originales y 0.7% con cifras desestacionalizadas, el cuarto año consecutivo de desaceleración después de aquel incremento pospandemia. Los amanuenses del régimen que desesperadamente buscan aplaudir cualesquier dato que favorezca, correctamente señalan que es superior a lo esperado, pasando por alto que las propias estimaciones de Hacienda en criterios de política economía originales lo ubicaban en 2.3%, para septiembre en 1.0% y que el crecimiento poblacional supera el económico, lo que significa que en términos per capita fue un mal año, de nuevo.
La Secretaría de Hacienda reporta para 2025 ingresos presupuestarios por 8.229 billones de pesos y gasto por 9.594, un déficit de 1.366 bdp equivalente al 4.3% del PIB. La deuda bruta del sector público federal a diciembre ascendía a 19.715 bdp, 55.8% del PIB. Costo financiero fue 1.311 bdp y pensiones de 2.143, dos conceptos absorben 64.5% de ingresos tributarios, 42% del gasto total del Gobierno federal.
El abandonar disciplina fiscal, un repudio insolente y fraudulento de las tan reiteradas políticas de “sin endeudarse” y “sin corrupción” tienen la hacienda pública en crisis, suscitando recortes presupuestales en todas las áreas. La construcción de un estado de bienestar sobre frágiles cimientos, sin fincarlo vía crecimiento económico y acertadas políticas públicas no es sostenible. En los estados la misma danza de endeudamiento, despilfarro y corrupción se replica.
Es evidente que generar condiciones para que la economía crezca debería de ser prioridad legislativa y del Ejecutivo, repudiando ese castillo de naipes que siguen obstinados en edificar. Sus agendas no atienen la necesidad de rectificar. Impostergable reconstruir, fortalecer y blindar instituciones sólidas, que generen condiciones para inversión, empleo, competitividad y crecimiento. La complacencia que les genera conversatorios a modo con capitalistas compinches, organismos intermedios serviles, intelectuales orgánicos y periodistas “independientes” comprados, sólo sirve para enaltecer el frágil ego de quienes gobiernan trepados en un ladrillo, la mayoría de los mexicanos sabemos lo que son, de que están hechos, su incongruencia y ambición patrimonial desmedida.
Me gustaría ver una agenda legislativa que fortalezca el imperio de ley. Seguridad jurídica personal y patrimonial, los derechos fundamentales de una justicia pronta, expedita e imparcial consagrados en el 17 constitucional llevados a la práctica dando un giro para dejar atrás la retrógrada captura del Poder Judicial. Sin independencia judicial, será imposible progresar. La agenda legislativa debería también corregir la estrategia de seguridad que nos tiene en el umbral de un estado fallido. Ejercito y Marina deben de regresar a sus tareas primigenias de seguridad nacional dejando la seguridad interior en manos de cuerpos civiles, es necesario establecer la prohibición expresa de que participen en funciones ajenas a su naturaleza. En economía legislar para incentivar al sector informal a incorporarse a la formalidad, con ello se les dejaría de tratarlos a ellos y sus empleados como ciudadanos de segunda, todos se benefician al incorporarlos. Ampliar y mejorar la oferta educativa dejando atrás el modelo de adoctrinamiento impulsado. Sí a una reforma electoral, siempre y cuando esta sea progresiva y empodere al ciudadano, de representación auténtica y efectiva, No a cualesquier intento regresivo que inhiba participación, debate, erradique derechos de ser votado y representado. Para todo ello seria necesario una reforma fiscal progresiva.
La marcha triunfal de quienes prometían transformar ha llegado a su fin, su evidente realidad los alcanzó. Ante las ambiciones declaradas de esos cartuchos quemados que cada día levantan la mano en busca de ser candidatos “para lo que se ofrezca” llegó el momento de señalar lo evidente, estar atentos, participar y sobre todo no tropezar con la misma piedra.
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