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¿A qué costo el elogio de Trump?

La posición de la presidenta Sheinbaum es particularmente delicada y difícil. Oponerse a las imposiciones de Trump significaría entrar en un ciclo de resultados impredecibles...

Julio Hernández López

Astillero

Donald Trump dialogó por teléfono este jueves con Claudia Sheinbaum y el mismo día, aunque horas después, hizo saber que impondría aranceles adicionales a productos de países que de manera directa o indirecta envíen petróleo a Cuba.

México, ha de suponerse que por conocimiento (o amenaza) anterior, ya había suspendido el suministro calendarizado en apoyo de la isla que pasa por grave situación energética y económica, sobre todo después del golpe a Nicolás Maduro y Venezuela, que eran otra de las principales fuentes de solidaridad con Cuba. La presidenta Sheinbaum batalló en recientes conferencias matutinas de prensa para tratar de explicar las razones de esa suspensión que, por lo demás, nunca aceptó precisar como tal, refugiándose en una fatigada retórica elusiva, ahora entendible.

Trump envolvió esta decisión criminal en frases de museo: “El régimen cubano se alinea con numerosos países hostiles y actores malignos, albergando sus capacidades militares y de inteligencia” y “proporciona refugio seguro a grupos terroristas transnacionales, como Hezbolá y Hamás, y apoya a adversarios en el hemisferio occidental, socavando las sanciones estadounidenses y la estabilidad regional”.

Por ello, Trump ha etiquetado al régimen cubano como una “amenaza excepcional” contra la seguridad estadounidense y ha declarado “emergencia nacional”, en un proceso evolutivo de estrangulamiento político y económico de Cuba, luego de largas décadas de embargo y bloqueo a esa nación, castigada “ejemplarmente” por haber decidido un camino distinto al del mundo capitalista.

La llamada matutina entre Trump y Sheinbaum fue calificada por el primero como muy productiva, a tal grado que emitió otro elogio abierto y directo: “México tiene una líder maravillosa e inteligente. ¡Deberían estar muy contentos por ello!”. Más que sabido está que el máximo depredador mundial puede cambiar sus calificativos de la noche a la mañana, pero lo más preocupante radica en saber cuáles fueron los acuerdos o arreglos que llevaron al violentador frenético a considerarse satisfecho por lo hablado con su contraparte vecina.

Tres temas, según Trump, se abordaron de manera destacada: “la frontera, la lucha contra el narcotráfico y el comercio bilateral”. En el primer tema, México sigue siendo, desde la Presidencia de López Obrador, una especie de Migra 4T, la frontera Norte corrida hacia el Sur para detener el flujo migratorio irregular; en el segundo punto, México ha entregado (de manera inconstitucional) a jefes criminales para que sean juzgados en Estados Unidos (arguyendo que tales personajes constituyen una amenaza a la seguridad nacional de México, con lo que este país confiesa carecer de capacidad para hacer cumplir sus leyes, no sólo en lo carcelario) y, como especial agregado, hay versiones oficiales gringas de que se ha permitido el actuar de sus agencias en suelo mexicano (caso Wedding).

En el rubro comercial, Estados Unidos pretende negociar con México en términos aún más lesivos, particularmente en cuanto a mayor apertura a negocios como la minería, los energéticos y las tierras raras. El secretario de economía de México, Marcelo Ebrard, es especialmente propicio para tender, y justificar, las alfombras necesarias para que el vecino esté satisfecho.

La posición de la presidenta Sheinbaum es particularmente delicada y difícil. Oponerse a las imposiciones de Trump significaría entrar en un ciclo de resultados impredecibles, en lo económico de entrada, dependiente en extremo de Estados Unidos (simplemente, cortar el suministro de gas a México esfumaría cualquier tentativa soberanista). Bien por la cabeza fría que gana tiempo y evita crisis inmediatas, pero ¿hasta cuándo y hasta dónde ceder?

Y, mientras han sido enviados 1,600 soldados más a Sinaloa, con la intención de que parezca que algo se va resolviendo en esa entidad que sigue en la mira de Trump, ¡hasta el próximo lunes!

Julio Hernández López