Si no se juega, no se gana y sí se pierde
En el gran discurso que pronunció el primer ministro canadiense, Mark Carney, en Davos advirtió que “si no estamos en la mesa, estamos en el menú”

Juegos de poder
En el gran discurso que pronunció el primer ministro canadiense, Mark Carney, en Davos advirtió que “si no estamos en la mesa, estamos en el menú” en referencia a la actitud bravucona del presidente Trump de Estados Unidos con sus antiguos aliados y socios comerciales.
Carney se lo advertía a “las potencias intermedias”, como su país, invitándolos a actuar de manera conjunta en pactos ad-hoc.
Estas palabras resonaron, y mucho, aquí en México porque, al igual que con Canadá, Trump nos está presionando en diversos temas.
Nos tiene amenazados con una renegociación del tratado de libre comercio para que sea favorable a Estados Unidos y con una posible intervención militar unilateral con el fin de atacar al crimen organizado que, según él, es el que realmente controla a su vecino del Sur.
Pensando en las palabras de Carney, podríamos preguntarnos si México es una potencia intermedia y si, entonces, deberíamos actuar de manera conjunta con otras potencias de este tipo para enfrentar a Trump con una estrategia más proactiva.
México, obvio, no tiene la fuerza económica que Canadá. Ellos son un país rico en términos de Producto Interno Bruto per cápita. Nosotros somos una economía de renta media. De los tres países que integran la región comercial de América del Norte, México es el país más pobre.
Sin embargo, hoy es el principal exportador de mercancías a Estados Unidos con casi 50 mil millones de dólares al mes y también el principal importador desde ese país con casi 30 mil millones de dólares mensuales.
Anualizado, estamos hablando de un intercambio comercial que ronda el billón de dólares (millón de millones) entre las dos naciones. No tendremos un PIB de país rico, pero sí una intensidad comercial con Estados Unidos que genera enormes intereses económicos en ambos lados de la frontera.
No somos una potencia intermedia en términos militares, pero sí tenemos fichas económicas para negociar con Estados Unidos. Efectivamente, hay una gran asimetría de poder entre mexicanos y estadounidenses, pero yo sí creo que México no tiene por qué esconder su cabeza, como avestruz, frente a las amenazas de Trump.
Al tema económico hay que sumar otras fichas con las que contamos. Actualmente, por ejemplo, el Gobierno mexicano le hace un enorme favor al presidente de Estados Unidos al detener la inmigración de indocumentados a ese país de nuestro lado de la frontera. Eso ha generado una reducción dramática en los cruces fronterizos que Trump presume todos los días.
No sé si todo eso alcance para considerarnos una “potencia intermedia”. Lo que sí sé es que tenemos poder frente a Estados Unidos que debemos utilizar en la mesa de negociación. Porque, de lo contrario, como afirma Carney, vamos a estar en el menú.
Los jugadores de póquer saben que es muy difícil que un jugador con pocas fichas le gane a uno con muchísimas. También entienden que, si no se atreve a jugar algunas manos de manera estratégica, el jugador con menos fichas se irá debilitando paulatinamente hasta perderlas todas. Si no se juega, no se gana. Y si no se juega, también se pierde.
Eso, me parece, es lo que está tratando de comunicar Carney con lo de la mesa y el menú.
Yo no quiero ver cómo mi país pierde porque miedosamente se envuelve en un sarape para no hacer enojar al hegemón. Tampoco quiero ver al machito falsamente envalentonado que lo humillen en dos pasadas enrollado en la Bandera. Creo que aquí aplica el famoso dicho de “ni tanto que queme el santo ni tanto que no lo alumbre”.
México debe jugar con las fichas que tiene. Escoger muy bien las manos que estratégicamente pueden ganarse. Aliarse -explícita, implícita y hasta disimuladamente- con otros jugadores que también se están enfrentando al bully hegemón.
Hay quienes piensan que lo mejor es esperar a que Trump se desgaste internamente. Hacer tiempo, por ejemplo, hasta que su partido pierda la mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias de noviembre. Yo tengo mis dudas. Creo que Trump puede ser todavía más peligroso con el mundo al sentirse débil en su país.
En conclusión, México sí tiene fichas que jugar y debe hacerlo. No puede darse el lujo de desgastarse poco a poco, sin hacer nada, desperdiciando el poco capital que tiene. Sí, hay que aceptar la enorme asimetría frente a Estados Unidos, pero también comportarnos como un país serio dispuesto a pelear su lugar en la mesa. De lo contrario, nos devorarán de un par de mordidas por estar en el menú.
Leo Zuckermann
X: @leozuckermann
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