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México necesita cambio de estrategia a un año de Trump

¿Qué quiere Donald Trump? ¿Cuáles son los objetivos “verdaderos” del presidente de los Estados Unidos?

Ana María Salazar

ANA MARÍA SALAZAR

¿Qué quiere Donald Trump? ¿Cuáles son los objetivos “verdaderos” del presidente de los Estados Unidos? Hace un año, aseguraba que buscaba, al tomar protesta y firmar las primeras órdenes ejecutivas, no solo ordenó que los cárteles mexicanos como grupos terroristas, pero declaró la frontera entre ambos países como un área de seguridad nacional, y que su objetivo es detener, por completo, la inmigración de indocumentados que usan la frontera con México.

A un año del regreso de Trump a la Casa Blanca, presumía que, gracias a las amenazas de imponer aranceles, obligó al Gobierno de México actuar más agresivamente en contra de los cárteles que traficaban fentanilo como justificación para presionar a México, incluso con amenazas de aranceles. La misma presidenta Sheinbaum aseguró que el tráfico de fentanilo cayó 40% desde que Trump llegó al poder, una cifra que Trump ha usado para respaldar su narrativa.

Hace un año prometió “sellar la frontera” y parecería que habría cumplido este objetivo. Según entrevistas de funcionarios y reportajes periodísticos, parecería que se redujo dramáticamente el cruce ilegal de indocumentados.

Pero la amenaza de Trump continúa. En las últimas dos semanas, Donald Trump ha reiterado públicamente su intención de llevar a cabo golpes terrestres contra los cárteles mexicanos, argumentando que estas organizaciones “controlan México” y que las operaciones marítimas ya no son suficientes.

En entrevistas televisivas, ha afirmado que Estados Unidos debe expandir sus acciones directamente “en tierra”, incluso dentro de territorio mexicano.

Y aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado categóricamente cualquier intervención militar extranjera, continua la presión de Trump —con incremento de aeronaves militares en costas mexicanas y sobrevolando el País—.

El problema para el Gobierno de México es que no es claro exactamente lo que necesita Donald Trump para satisfacer sus necesidades políticas en un año de elecciones intermedias donde los republicanos corren el riesgo de perder ambas cámaras.

Otra consideración es la imposibilidad de continuar el proceso de revisión o negociación del TMEC este año, ante las continuas amenazas de “invadir” el País. Amenazas que hay que tomar en serio después de lo sucedido en Venezuela, con Nicolás Maduro.

Por eso, tal vez llegó el momento de cambiar de estrategia y usar la amenaza de Estados Unidos para “controlar” la violencia generada por las organizaciones criminales, sacudir el gobierno y de seguidores de Morena que estén involucrados con grupos “narcoterroristas”.

De hecho, el equipo de Claudia Sheinbaum está aprovechando las amenazas para enviar a individuos peligrosos a Estados Unidos y que enfrenten la justicia en ese país.

Hasta la fecha, México ha entregado 92 individuos a las autoridades estadounidenses, obviando los cualesquiera procesos de extradición —la justificación tiene que ver con un argumento de seguridad nacional por la peligrosidad de estos individuos—.

Esta semana Claudia Sheinbaum rechazó que el reciente envío de 37 capos a Estados Unidos haya sido para ceder ante las exigencias de Trump.

Pero el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, aseguró que el traslado fue para evitar que estos capos sigan cometiendo delitos desde la cárcel.

“Lamentablemente, dentro de prisiones muchas veces generan alianzas entre otros grupos, si en varios lugares donde están recluidos tienen la oportunidad de continuar delinquiendo, … pues lo que estamos evitando es extorsiones a ciudadanos mexicanos, homicidios a ciudadanos mexicanos y que continúen alianzas y fortaleciéndose grupos desde dentro de los penales. Eso es lo que estamos haciendo”.

Es justificada la preocupación de la Presidenta de que su estrategia de seguridad podría detonar más violencia en el País.

Al ir arrestando a líderes de las diferentes organizaciones, surgen otros grupos que buscan reemplazar a los capos caídos y las organizaciones debilitadas por la persecución del Gobierno de Mexico y de Estados Unidos.

¿Llegó la hora de usar el garrote gringo? Exigir a las organizaciones inmediatas dejar de traficar drogas a los vecinos y detener la guerra intestina, extorsiones y presiones a la población, de forma inmediata.

De lo contrario serán prioridad para su detención y entrega al Departamento de Justicia.

La misma presión podría ejercer la Presidenta a funcionarios y ex funcionarios de Morena, empresarios corruptos y vinculados al crimen organizado.

Este es el momento de renunciar al gobierno y al partido, dejar su curul, cancelar contratos, y desaparecer.

Todavía hay tiempo para asegurar que los candidatos de Morena y partidos aliados para las elecciones intermedias no vayan a formar parte de las listas de políticos mexicanos públicamente vinculados a los “narcoterroristas”.

La amenaza del “garrote gringo”, anunciando que no continuará solapando políticos y empresarios criminales y corruptos, podría ser la mejor forma de depurar la política mexicana.

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