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Reforma electoral y la corrupción de la vida pública del País

Algo está muy mal, pésimo, cuando el PT y el Verde son los partidos que pueden salvar a la democracia mexicana.

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Algo está muy mal, pésimo, cuando el PT y el Verde son los partidos que pueden salvar a la democracia mexicana.

Porque, si fuera por Morena, y no necesitara los votos de estos partidos en el Congreso para reformar la Constitución, haría todo lo posible por desmantelar lo poco que queda de la democracia-liberal en México para quedarse con el poder de manera permanente.

Ése el proyecto político lopezobradorista: Evitar que la minoría opositora pueda convertirse eventualmente en mayoría. Morena no cree en la pluralidad democrática sino en un régimen de partido hegemónico donde toda la política nacional pase única y exclusivamente por esa institución.

Tienen una visión autoritaria que quieren consolidar ahora que están en el poder.

Sin embargo, no cuentan con los votos para enterrar definitivamente a la escasa democracia liberal que todavía hay en México. Requieren de sus socios minoritarios, el Parido del Trabajo (PT) y el Verde Ecologista de México (PVEM) para reformar la Constitución.

Dos partidos francamente impresentables.

Corruptos hasta la médula.

El PVEM es, me atrevo a afirmarlo, el más putrefacto que ha existido en la historia del País. Y esto es decir muchísimo si tomamos en cuenta la competencia con otros partidos tan deshonestos como el PRI del siglo XX o el propio Morena en el actual.

Más que un partido, el Verde es un negocio familiar. Muy exitoso, por cierto. Si cotizara en la Bolsa de Valores, sus acciones habrían subido como la espuma desde su creación en 1986 por parte de la familia González.

Nació cercano al poder cuando Salinas era Presidente y entendió que eso, la cercanía con el Gobierno, era lo que daba buenos resultados económicos.

Se aliaron al PAN de Fox, luego al PRI de Peña y ahora son socios de Morena con AMLO y Sheinbaum.

No tienen convicciones. Lo único verde que les interesa es el color de los dólares.

Han venido ganando posiciones políticas vendiendo sus votos en el Congreso. Son tramposos y marrulleros. Hacen negocios desde el poder. Ya gobiernan un Estado (San Luis Potosí) y, para efectos prácticos, también Quintana Roo, donde vive el dueño del partido, Jorge Emilio González, mejor conocido como “el Niño Verde” por ser el junior que heredó esa institución de su padre.

Obvio, al Verde no le conviene que Morena cancele los legisladores que se eligen por representación proporcional ni que se reduzca el financiamiento público a los partidos. Van a rechazar este tipo de propuestas y presionar a que los morenistas le otorguen varias de las candidaturas que estarán en juego en 2027, principalmente las gubernaturas de San Luis Potosí y Quintana Roo.

Lo mismo hará la otra fichita con la que tiene que negociar Morena, el PT, partido también fundado por el presidente Salinas para hacerle competencia a la izquierda que se estaba conjuntando en ese momento en el PRD.

Como el Verde, se trata de un negocio de la familia Anaya que igual ha estado aliado al PRI, que al PRD y ahora a Morena.

En las elecciones intermedias de 2015, perdieron el registro como partido. Sin embargo, el PRI, que gobernaba en ese momento, junto con el PRD y MC, realizaron una serie de maniobras para repetir la elección en un distrito de Aguascalientes y lograr los votos que le faltaban para mantener dicho registro. Les salvaron el pellejo para tres años después ver cómo apoyaban a López Obrador en la elección presidencial.

No sólo han mamado décadas del dinero de las prerrogativas de los partidos, sino que los gobiernos le han inyectado millones de pesos a los Centros de Desarrollo Infantil administrados por la familia Anaya.

Un negocio redondo.

Qué tan mal estará la democracia liberal en México que el partido gobernante quiere desmantelarla y los únicos que pueden detener, o por lo menos limitar, ese proyecto son el PT y Verde. A lo que hemos llegado. Depender de los intereses de Alberto Anaya y Jorge Emilio González cuyas credenciales políticas son de las peores que existen.

Recordemos que la llamada Cuarta Transformación prometió “purificar la vida pública del País”. La próxima reforma electoral demostrará que esto siempre fue una patraña. Lo único que les importa es perpetuarse en el poder para seguir haciendo negocios desde el Estado. Han aprendido bien de sus socios del PT y Verde. En lugar de “purificar” a estos partidos, los imitan cada vez más envenenando la vida pública del País.

Leo Zuckermann

X: @leozuckermann

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