El Imparcial / Columnas / Columnas México

Grietas

El estancamiento económico es resultado de hierros en políticas públicas.

Óscar Serrato

CASCABEL

México seguirá teniendo un crecimiento muy pobre de acuerdo al consenso de expertos en economía, en la más reciente encuesta de Banxico para 2026 lo ubican en 1.1%. Por su parte Banco Mundial prevé un crecimiento de 1.3% en 2026 contrastado con una expectativa de 2.6% para el mundo y 2.2% para Estados Unidos, el principal socio comercial.

De acuerdo a Inegi los indicadores de confianza empresarial se ubican en 46.0, 48.4 y 47.4 para construcción, manufactura y comercio respectivamente. Un retroceso en confianza que va de 2.7 a 4.4 puntos de diciembre 2025 a noviembre de 2026. El indicador de confianza del consumidor se ubica en 44.7, un retroceso de 2.4 puntos. La confianza a la baja en lo que va de la administración de Sheinbaum. La inversión fija en maquinaria y equipo de acuerdo a Inegi a octubre retrocedió en 10.5% real anual.

El estancamiento económico es resultado de hierros en políticas públicas. El ataque sistemático a los pilares de la economía, democracia y libertades es la causa del mediocre crecimiento de los últimos siete años. La incertidumbre originada por sometimiento y captura del Poder Judicial para ponerlo al servicio del poder inhibe inversiones a largo plazo. Así como el reciente anuncio por parte de Moody’s declarando que Banxico perdió credibilidad como consecuencia de relajamiento en política monetaria. La política fiscal de expansión del gasto público en base a endeudamiento sin inversión pública productiva y un oligofrénico desarrollo de obras capricho deficitarias por horizonte indefinido han reducido la capacidad del Gobierno para implementar medidas de fomento económico.

La amenaza de una regresiva reforma electoral cuya intencionalidad está más que anunciada, no obstante que aún no se atreve Sheinbaum a presentar el texto, de llevarse a cabo representaría condenar al País a un mediocre desempeño ante la ausencia de contrapesos. Una democracia desarrollada es condición indispensable para el bienestar. La posibilidad de cambios de Gobierno y de políticas públicas nocivas van de la mano de un ciclo virtuoso de innovación, inversión, empleo y crecimiento económico, de no lograrse seguiremos con el capitalismo de cuates, extracción de rentas, inversión a la baja.

El insistir en un modelo estatista y de transferencias como política es insostenible en el tiempo, a estas alturas no existe duda sobre la incapacidad del Estado para administrar empresas. Las pérdidas de gestión en Pemex, CFE, AIFA, Mexicana de Aviación, Tren Maya, entre otras, que en base a su modelo de negocio no se anticipa revertir, corrupción y oportunismo continuarán limitando al Estado. Las transferencias, útiles y de beneficio para muchos, continúan presionando la hacienda pública al competir por escasos recursos con financiar pérdidas corren el riesgo de desaparecer. Imposible seguir postergando urgentes inversiones y despliegue de recursos operativos en salud cuyo desmantelamiento nulifica beneficios de transferencias.

Para revertir vertiginoso deterioro sostengo 10 pilares imprescindibles sobre los cuales edificar y defender: Democracia, rendición de cuentas, veracidad en discurso público de gobernantes, libertad de expresión, estado de Derecho, transparencia, combate a corrupción, separación de poderes, representación efectiva y participación ciudadana.

La mentira, traición y corrupción características de quienes hoy gobiernan, misma que es imposible negar ante lo que está a la vista de todos, de lograrse la retrograda reforma electoral apegada a los principios que la Presidenta y sus secuaces han venido delineando se convertiría en inamovible realidad y destino. La sola posibilidad de alternancia en el poder, la separación de poderes con contrapesos legislativos y controles de un Poder Judicial independiente no sólo permitiría regresar a un círculo virtuoso, serviría a quienes hoy gobiernan para poder rodearse de buenos colaboradores en lugar de torpes cómplices como hasta hoy.

La reforma electoral que ampliaría la captura de las instituciones electorales nos llevaría a aquella frase atribuida a Stalin: “No importa quién vota, sino quién cuenta los votos”. El mejor escenario sería por la vía de elecciones pacíficas corregir la artificial sobre representación en el Legislativo y la absurda elección que permitió la captura de la Suprema Corte, ambos poderes hoy por hoy subordinados. De no corregir se agravaría la captura por tiempo indefinido. Bajo ninguna circunstancia sería deseable llevar a México de vuelta a aquellos tiempos de inicios del siglo pasado, un polvorín político y social.

En el andar, hablar y semblante de Sheinbaum, Durazo et al. es evidente que el poder desgasta, evidentemente el no poder desgasta aún más. Las promesas de disciplina fiscal olvidadas, su fracaso en seguridad nos tiene en el umbral de un Estado fallido, la corrupción moral y financiera es inocultable.

El papel de la sociedad ya sea vía acción individual o colectiva, reencauzar a las organizaciones intermedias para que asuman con firmeza su mandato, universidades como semillero de vocaciones de auténtico servicio público, prensa inquisitiva y partidos políticos responsables representan parte de la solución. Gramsci postulaba la importancia de los intelectuales orgánicos, aquellos con capacidad de contrarrestar la hegemonía, en este contexto la hegemonía que buscan imponer por la fuerza quienes hoy desgobiernan, esos que ante su incapacidad observamos más autoritarios cada día. Ante las grietas ocasionadas por quienes buscan perpetuarse en el poder, está en nuestras manos el evitar el avance del resquebrajamiento en pilares imprescindibles

-------------------------------------------------------------------------------------------

Óscar F. Serrato Félix es padre de tres, ciudadano, empresario, analista y optimista.

Temas relacionados