Pobre Venezuela
¿Está mejor Venezuela después de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos?

JUEGOS DE PODER
¿Está mejor Venezuela después de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos?
No lo creo y explico por qué.
Entiendo el entusiasmo que este acto provoca en los venezolanos que llevan años esperando la caída del régimen chavista. Es tal su desesperación que cualquier cosa los lleva a creer que esto puede ser el inicio de un cambio tan anhelado. La extracción de Maduro inyecta una nueva esperanza en la tragedia venezolana.
Porque, sin duda, se trata de una tragedia que nadie puede negar.
Venezuela vive hoy una crisis económica de dimensiones monumentales. El 86% de la población vive en pobreza. Alrededor de nueve millones de venezolanos han emigrado al extranjero, casi el 28% del total.
En el plano político, el régimen dictatorial se ha endurecido cada vez más robándose las elecciones y reprimiendo a la oposición. En 2024, 43 personas fallecieron en manifestaciones contra el gobierno. En diciembre se contabilizaban más de 800 presos políticos.
Agréguese una de las peores corrupciones del mundo. Venezuela ocupa el puesto 178 de 180 países en el índice de corrupción 2024 de Transparencia Internacional.
En suma, una dictadura desastrosa en un país que cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo.
¿Mejorará la situación de Venezuela con la exitosa intervención militar de Estados Unidos para capturar a Maduro?
La perspectiva no es halagüeña.
Primero porque a Trump le vale un pepino los derechos humanos y la democracia en Venezuela. Lo que le importa es que Estados Unidos se adueñe de la producción del petróleo venezolano y sacar de ese país a los rusos, chinos e iraníes que tenían vínculos cercanos con el régimen chavista.
Para lograrlo, dejó en el poder a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, es decir, hubo un cambio en la Presidencia, pero no en el entramado institucional del país. Hoy, el chavismo sigue gobernando.
Un régimen sin legitimidad democrática. Como se demostró en las pasadas elecciones, con el 85% de las actas computadas, recopiladas y publicadas en Internet por la oposición, el chavismo solo cuenta con el 30% del apoyo popular. El 70% restante quería un cambio.
Sin embargo, el régimen ahí sigue porque controla las instituciones y utiliza el miedo, la represión, para mantenerse en el poder.
No hay indicaciones de que Rodríguez vaya a cambiar esto. Según The New York Times, “la represión en Venezuela se ha intensificado; las fuerzas de seguridad han abordado autobuses, registrado teléfonos e interrogado a personas, en busca de pruebas de que celebraron la captura de Maduro”.
A la bota chavista que oprime a los venezolanos ahora se suma la bota trumpista.
Según Trump, Estados Unidos controlará Venezuela. Ha amenazado a la nueva presidenta que, si no hace lo que ellos dicten, le irá peor que a Maduro.
Delcy tomó nota y ya está acomodando los intereses de Washington, sobre todo en la industria petrolera.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha explicado que la transición en Venezuela será en tres fases: La primera, “en la que nos encontramos ahora”, es la estabilización; la segunda
es la recuperación y finalmente “tener una economía normal de nuevo, donde el dinero beneficie a la gente, no a nuestros adversarios ni a elementos de ese país y de todo el mundo que están en contra de nuestros intereses”.
Es evidente que el énfasis es económico, no político, y en favor de los intereses estadounidenses. Lo dicho: La democracia les vale un pepino. Han escogido al chavismo como sus socios.
Creen que podrán lograrlo con la presión militar desde sus cañoneras en el Caribe. La pregunta es si podrán hacerlo.
Yo veo difícil que Estados Unidos controlen políticamente a Venezuela de esta forma, por más amenazas que lancen.
¿De verdad los chavistas se convertirán en la correa de trasmisión de los intereses de Washington sin chistar?
¿Habrá incentivos para invertir en Venezuela mientras siga gobernando el chavismo inepto y corrupto?
¿Qué pasará cuando regrese a Venezuela la líder de la oposición, María Corina Machando?
¿La dejarán entrar? ¿Podrá hacer activismo político? ¿Cómo se controlan tantas variables políticas domésticas desde una Armada Marina?
No, no se va nada bien las perspectivas para Venezuela.
Confiar en que Trump resolverá esta tragedia es una quimera.
Además, los más de 600 mil venezolanos que se refugiaron en Estados Unidos corren el riesgo de que el gobierno de ese país les revoque el Estatus de Protección Temporal tras la captura de Maduro. Como dijo el portavoz del Servicio de Ciudadanía e Inmigración: “Ahora pueden regresar al país que aman y reconstruir su futuro”.
¿Así nomás? ¿Con el chavismo en el poder?
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